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06:09h. sábado, 19 de septiembre de 2020

Miedo - por María Vacas Sentís

MARÍA VACAS SENTÍSHace tres días viajaba en taxi con mi padre. Hablábamos con el chófer sobre la Ley de Memoria Histórica y del cambio de los nombres en algunas calles de la ciudad. De repente, sin venir a colación de nada, nos dice el taxista airadamente: "yo a quienes no soporto son a Chávez, que menos mal que ya se murió, ni a Maduro". 

Miedo - por María Vacas Sentís *
 

Hace tres días viajaba en taxi con mi padre. Hablábamos con el chófer sobre la Ley de Memoria Histórica y del cambio de los nombres en algunas calles de la ciudad. De repente, sin venir a colación de nada, nos dice el taxista airadamente: "yo a quienes no soporto son a Chávez, que menos mal que ya se murió, ni a Maduro". 

Mi padre, que me conoce bien, muy rápidamente solo me dejó decir: "que cada país elija los gobernantes que prefiera", antes de retornar hábilmente al tema anterior de las calles y sus nombres, y justo un momento después yo me apeé del taxi. 

No me he acordado de preguntarle a mi padre si aquel pobre hombre continuó con su perorata obsesiva e inducida sobre Venezuela. Pero nadie puede negar que da miedo cómo una campaña mediática machacona puede ser capaz de distorsionar absolutamente la imagen de un gobierno y convertir -desde el apasionamiento más irracional- a sus representantes en "enemigos", hasta el punto de que la suerte de ese país se convierta en el centro de tus preocupaciones y conversaciones, por encima incluso de los gravísimos problemas que padecemos en España en primera persona.

Hoy es Venezuela. Mañana puede ser otro territorio o un grupo social o político al que se estigmatice brutalmente. A mí me da miedo. Mucho. No sé a ustedes.

* En La casa de mi tía por gentileza de María Vacas