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sábado, 02 de julio de 2022 00:06h.

Aunque mil años pasen, el colonialismo siempre es lo mismo, tanto en Canarias como en las Malvinas - por Isidro Santana León (2013)

 

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Aunque mil años pasen, el colonialismo siempre es lo mismo, tanto en Canarias como en las Malvinas - por Isidro Santana León (2013) *

 

Lo que ocurre es que el derecho de los pueblos a reclamar su independencia o de las naciones someidas a demandar su soberanía territorial no prescribe ni con el paso de los siglos. No obstante, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha vuelto a poner como fecha límite el año 2020, para la erradicación del colonialismo en el mundo, ya que las potencias imperialistas y sus ansias de continuar rapiñando los recursos ajenos han violado una vez más el precepto anterior, que tenía que haber culminado el año 2010.

El Reino Unido, al igual que Reino de España y la República de Francia, persisten con las tácticas del coloniaje vetusto del siglo XVI, dominando pueblos o asentando colonos en los territorios de allende los mares, a pesar de que la legislación internacional vigente es clara: todo territorio ocupado o administrado por una potencia que se extralimite más allá de las 200 millas marinas de su costa –excepto cuando se tropiece con el dominio marítimo de los países soberanos ribereños del entorno, situación en la que se obliga establecer una mediana– es una colonia, considerándose ilegal el statu quo impuesto por la potencia dominante. Los ejemplos son obvios pero, a pesar de ello, las potencias coloniales entran en grandísimas contradicciones y oposiciones, por lo que se muestran reacias cuando se intenta aplicar la la ley internacional, si ésta ampara los derechos de sus subyugados.

El motivo que esgrime España ante la ONU, para exigirle al Reino Unido la devolución del Peñón de Gibraltar, es considerar el hecho como una ocupación colonial, ilegal, basándose, precisamente, en que se encuentra en el dominio marítimo español y fuera del británico, tal y como establece la Convención del Mar que aclara los limites de las soberanías marítimas de todas las naciones del mundo (Esto, conociéndose que España le cedió el Peñón a Inglaterra en 1713 mediante el Tratado de Utrecht, después de que en 1712 el armisticio acordado y firmado en La Convención de Fontanebleau pusiera fin a la guerra europea). Por el mismo procedimiento con que los colonialistas se ufanan y afanan en pedir sus derechos, con igual o más legitimidad, los independentistas canarios le exigimos a España la descolonización de Canarias y el traspaso de la soberanía al nuevo o futuro Estado: la República Canaria.

En el mismo sentido, siguiendo con la legalidad que unos exigen, pero que le niegan a otros, también Argentina pide al Reino Unido el traspaso de la soberanía de Las Islas Malvinas por encontrarse en su zona exclusiva económica y a 12000 Km. de Londres. El caso de Canarias es que, además de estar en otro continente y a 2000 Km de la Metrópoli, fue invadida por los reinos pre-españoles, haciendo uso de la fuerza y de las armas, y sometida su población natural (ésta afianzada y enraizada antropológica y culturalmente en el archipiélago hace más de 2500 años, antes de que existiera España), inoculándole la metrópoli una españolidad postiza que ha desmemorizado de su esencia a nuestro, manipulado su destino, cercenado sus derechos y saqueada sus riquezas.

El descaro del Reino Unido al hacer una consulta soberanista en Las Malvinas, de forma unilateral y sin presencia de las Naciones Unidas, ni de las partes afectadas, que ni siquiera los colonos –balleneros islandeses allí asentados– le han pedido, toca el techo de la hipocresía colonialista y el doble rasero para medir los derechos de los pueblos.

Es de recordar que de Canarias salían 5 familias por cada cien toneladas de trigo exportadas a Las Indias –lo que se conoció como Tributo en Sangre–, con la única finalidad de asentar colonias para impedir la ocupación de otras potencias colonialistas de la época que rivalizaban con Espanya por los territorios, familias canarias levadas a la fuerza con las que se fundaron ciudades como Montevideo, Nueva Orleans, San Antonio de Tejas…

Este procedimiento aún lo siguen practicando las metrópolis europeas con todos aquellos países que saben de su inferioridad militar u otros que tienen bajo dominación secular –Reino Unido con Argentina, Francia con Azawad, España con Canarias… Los ingleses han ocupando manu militari las Islas Malvinas e impuesto una administración colonial en 1833, después de que por fin el país gaucho se librara del yugo español en 1816 y en 1820 asumiera las Islas como parte de su soberanía. Son los recursos que hay en el mar malvinense lo que le interesa al egoísmo colonialista ingles, motivo por el que, cuando Argentina hace legítima toma de de su territorio en el año 1982, vuelve a ser invadida por el colonialismo inglés, apoyado éste logísticamente e informado por el imperialismo yanqui, quien tenía firmado en la OEA un pacto de no agresión contra los países americanos.

EL abuso con unos y la cobardía con otros. Al Reino Unido, cuando se le cumplió el contrato colonialista en Hong Kong, el 1 de julio 1997, a la hora exacta, ante la presencia disuasoria de los acorazados y destructores chinos, salen de la península e ínsulas asiática con el rabo entre las patas, sin mirar atrás y con el ego metido en el.... España, cuando la invade Napoleón, tiene que ser el pueblo miliciano quien expulse a los franceses, ya todos sabemos la cobardía de sus monarcas, sobre todo la de los Borbones, como la arbitrariedad y despotismo con su colonia africana, las Islas Canarias; o recordar cundo, por la fuerza y de forma oportunista, los yanquis, casi terminada la revolución Mambí, echan a España definitivamente de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

De un periódico ultraperiférico extraigo una declaración del “demócrata” Cameron dirigiéndose a Argentina: «Tome buena nota del resultado porque los malvinenses no podrían haber sido más claros. Quieren seguir siendo británicos y ese punto de vista debería ser respetado. Las Malvinas están a 12000 Km de Londres, pero es Inglaterra». Tengo un ejemplo gráfico y simple para ilustrar esta burla a los pueblos, este desprecio a la soberanía de otra nación y esta clara provocación, altivez y menosprecio a todos los países del mundo que han firmado y aceptado la Carta de las Naciones Unidas: “Es como si yo agarrara parte de mi familia –una familia grande y poderosa– y la metiera en casa de otras personas que viven en el barrio de más allá, cuando éstas –una mujer y un hombre longevos, pacíficos– salen a pasear y, cuando vuelven, al encontrarse con el arbitrario panorama exigen que abandonen su propiedad. El padre de los intrusos les advierte que tiene que hacerles una consulta a los ocupantes para que éstos decidan a quien pertenece la vivienda”

La proclama del presidente inglés es una amenaza en toda regla. Por lo que se ve, las Naciones Unidas son el pretexto para atacar e invadir Estados soberanos, pero no para que los colonialistas cumplan sus leyes o que los pueblos coloniales exijan sus derechos. ¿Qué va a hacer este políticastro sajón… lo mismo que antaño su homóloga Margaret Thatcher, con el apoyo de los yanquis, mandar tropas a Latinoamérica?

¡Que jodidos están con la dignificación de América Latina y qué amagüados porque en la mayoría de estos países se les acaba la mamanza! No, Latinoamérica ya no se puede mangonear; no se puede someter a sus pueblos mediante el analfabetismo y la marginalidad que facilitaba a los imperios mantener su supremacía y el pillaje para la gloria de los parásitos y asesinos de la humanidad, gracias a líderes como Chávez, Maduro, Fidel, Cristina de Kirchner, Evo, Daniel, Correa… y a esa parte revolucionaria del clero que ha contribuido a la humanización.

Se le acaba el chollo a este cáncer político, social y económico; ahora toca esclavizar a los europeos, porque a la mayoría los han convertido en analfabetos funcionales, en doctores del fútbol, en esclavos del consumismo, en rehenes de la banca… y, por otra parte, tratar, una vez más, de saquear la siempre depauperada África.

Sin embargo, mientras existan mujeres y hombres con principios honestos, rebeldes, humanos, que hagan que la justicia sea igual para todos, nunca, jamás, ni el colonialismo ni el capitalismo ganarán la batalla. Están dando los últimos coletazos de su inicua existencia y su propia inercia les obliga a desaparecer. ¡Las Malvinas es Argentina!, ¡Canarias no es España! Por la soberanía nacional de los pueblos.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Isidro Santana León

isidro santana león reserña

 

MANCHETA MAYO 22