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14:27h. Viernes, 06 de diciembre de 2019

Minúsculas y mayúsculas - por Antonio Cabrera de León

 

FRASE CABRERA

Minúsculas y mayúsculas - por Antonio Cabrera de León *

Esta es la tercera vez que lo escribo: habrá gobierno. Como optimista de la voluntad, en julio escribí que habría gobierno porque habiendo mayoría de izquierdas era una locura ir a elecciones. En septiembre volví a escribirlo, convencido de que se arreglaría. Pero no pudo ser porque hubo quien, acobardado, se declaró insomne. Acatar el mando de la patronal y la banca, o el del rey de los ejércitos, te lleva a ejercer la política con minúsculas. Te convierte en un político menor, como casi todos.

Pero hubo españoles suficientes para desobedecer, para no rajarse a la abstención ni enloquecer hacia el fascismo. La mayoría del país decidió desoír por segunda vez a los lobos y sus medios de sofronización. La izquierda ha tenido que ganar dos veces para creérselo. Ahora toca gobernar con otras políticas que no sean las conservadoras y ultraliberales. Hacer política para los intereses de la mayoría, eso es hacer política con mayúsculas.

Ante todo, son de esperar políticas sociales que permitan salir de la miseria al sector de la población que no ha podido recuperarse de la crisis. Políticas que no condenen al 30% de España a ser pobre para siempre. Políticas que aseguren el Estado de bienestar contra quienes quieren destruirlo. La derecha deteriora los servicios públicos recortándoles el presupuesto y privatizándolos. Así que la izquierda debe recuperar su calidad financiándolos adecuadamente y renacionalizarlos.

¿De dónde va a salir el dinero para esa financiación? De donde haya ido a parar el que se sustrajo a los españoles. Si se le dio a la banca vía rescate, debe salir de ella. Si mediante subvenciones, concordatos y desgravaciones se le dio a las patronales empresariales, religiosas y clases altas debe salir de ellas. Frente al mantra de más dinero para las familias (ricas) hay que oponer la razón de más impuestos para el que gane más.

En el problema catalán, la política con mayúsculas empieza por reconocer la naturaleza política del mismo. Sólo del diálogo y la discusión puede salir un nuevo pacto. No hablo de personajes inaceptables, como Torra, que serán apartados por los propios catalanes. Ni de vandalismo, que debe ser desarticulado por la policía. Hablo de un nuevo contrato entre Cataluña y España. Hablo de los presos políticos, que deben ser indultados cuanto antes. La amnistía quedará para cuando el TEDH les dé a los tribunales españoles el revolcón que se merecen.

Un gobierno con mayúsculas no puede esperar un minuto de respiro. Los lobos no quieren pagar impuestos. Al final siempre es la pasta. Sólo es la pasta. Serán acosados día y noche. Lo están siendo ya antes de formar gobierno. Veremos obispos preconciliares sacando a sus fieles en procesión, o fascistas prietas las filas. Veremos amenazas de cierres patronales y hasta de dejar los cajeros sin dinero. Recuerden Grecia. Pero gobernar con minúsculas llevó a Tsipras al cubo de la basura y permitió a los lobos apropiarse nuevamente del rebaño.

Nadie dice que vaya a ser fácil. Pero la alternativa es la política con minúsculas. Eso te lleva a la irrelevenacia y acabas en el te cambio dos Riveras por un Casado, o te doy dos Pedrosánchez por un Machomán. Es la hora de los valientes, o de reconocerse cobarde y arrastrar el insomnio el resto de tu vida.

 

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Antonio Cabrera de León

ANTONIO CABRERA DE LEÓN RESEÑA

 

 

MANCHETA 10