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domingo, 14 de agosto de 2022 23:01h.

La Nada creó la vida para que la vivamos felices - por Bruno Perera.

Con la venia de los lectores. Por causa de que mayormente en estos dos últimos años me he dedicado a escribir sobre petróleo; hoy como otras veces he hecho, cambio de tema para narrar algo en corto que me intriga y considero importante.

La  Nada creó la vida para que la vivamos felices - por Bruno Perera.

Con la venia de los lectores. Por causa de que mayormente en estos dos últimos años me he dedicado a escribir sobre petróleo; hoy como otras veces he hecho, cambio de tema para narrar algo en corto que me intriga y considero importante.

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La  Nada creó la vida para que la vivamos felices sin yugos religiosos y sin vanidades, antes y postre de la muerte.

..Aunque  a veces a algunos nos haya parecido o nos parezca difícil vivir la vida felizmente; la práctica y el andar en el tiempo nos muestra que  es bien simple gozar plenamente de la existencia si no nos atenemos a ataduras religiosas ni a vanidades mundanas porque ellas te marcan tu mentalidad y te sujetan como esclavo a unos dictados que ningún Poder Supremo Espiritual jamás ha dictado.

Nuestro espacio mundano  y el Todo habido, se rige según dicta la Ley del Universo, -y por causa de que nuestro mundo y nuestras inquietudes en comparación con la Creación son inferiores a un grano de arena; no es importante tomar en cuenta la diferencia natural  de tu origen, el color de tu piel, tu forma física, ni tampoco tu riqueza o tu pobreza, porque eso son simples detalles banales terrenales que las religiones han promovido y resaltado como normas de control de diferencia social basadas en categorías de una raza u otra, o de una clase u otra. Y todo para a cambio esclavizarte con el premio fantasía de la buena vida en la tierra y la  Gloria después de la muerte, o con el castigo del Infierno después de la muerte; y así  mientras vivas obtener de ti el diezmo que te exigen por contentarte con una ilusión, o atemorizarte con un castigo que vagos charlatanes crearon y han mantenido como algo dictado por la Creación o un Creador.

Ten en cuenta que el mundo está hecho para que en el navegues libre, y nadie tiene derecho parapetar tu viento; y si te lo atajan, debes embestir   para que no te impidan o te roben tu rumbo.

Nadie es mejor que otro, y desde este principio debes pensar que tú tampoco lo eres; y si alguien se muestra ante ti superior, entiéndelo, perdónalo y recuerda que quien es menos es él o ella porque no conoce las reglas de la igualdad natural.

No te aflijes ni entres, ni dejes que te metan en alguna categoría mundana que sin autoridad moral  ni natural te separan como especie diferente o rara: si eres gordo o flaco, alto o bajo, feo o guapo, rico o pobre, o si te falta algo físicamente, porque mientras tengas mente ordenada y paz interior, te aceptarás, y eso será lo que te  hará y te mantendrá libre como un ser humano.

Mídete a la altura de otros que veas que se miden con igualdad a  la tuya. Ve siempre seguro de ti, reconoce que todos somos similares y que nadie por poseer otros atractivos terrenales que a ti te puedan faltar es superior a ti.

No te tortures con recuerdos de herencia de pecados familiares del  pasado o del presente, porque tú no tienes culpa de lo que otros hayan hecho o hagan. Recuerda siempre que cada cual es un individuo  libre, y siempre que seas una persona normal y sana, es tu responsabilidad lo que hayas hecho y hagas en relación con las normas naturales de conductas humanas establecidas. (Cada cual tiene suficiente castigo o alegría con procurar entenderse y perdonarse los errores que haya cometido, o agradecerse sus buenas  obras).

Abre la ventana de tu alma, quita el techo a tu cabeza y grita a los cuatro vientos: ¡Aquí estoy, nadie debe ni podrá quitarme el puesto que me pertenece en este rincón del Universo! - Así serás libre-.

Y cuando estés cerca de la ( Gran Ida Final), di Adiós a Todo y a todos con agradecimiento, aunque tu estancia en la tierra haya sido de sacrificio o de poca felicidad; así también ganarás paz mientras te vas para siempre al olvido hacia la(Nada) de donde viniste, a donde irás y desde donde jamás regresarás porque ese sitio es físicamente existente únicamente para nacer pero no para volver después de la muerte; “ilusión basada en un chantaje que te hacen los líderes religiosos con la promesa del fantasioso Día del Juicio Final”  -donde  dicen que resucitarás, según postulan ellos y ellas- para ser juzgado por un Creador  llamado Yahu=Jehová= Dios= Alá, que será juez  bondadoso contigo si le cumpliste sus mandatos, o penalizador si no lo obedeciste.

Mientras estés aquí,  en este espacio terrenal, dedícate a lo tuyo, a mantener tu mente feliz y sana, y deja  libre el camino para que quienes propagan que existe Gloria e Infierno se regocijen con su ilusión eternalmente en ambos sitios.

(Dedico este artículo en honor y a la salud de mi amigo el lanzaroteño  longevo de 97 años, Juan Machín Machín).