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09:08h. Viernes, 21 de febrero de 2020

Necesidad del socialismo ubicado en el análisis marxista y republicano - por Carlos Martínez

 

FRASE MARTÍNEZ

Necesidad del socialismo ubicado en el análisis marxista y republicano - por Carlos Martínez, politólogo, secretario general del PSLF y miembro del Consejo Científico de Attac *

La contrarrevolución conservadora de finales del siglo XX así como el neoliberalismo que la empujo, con la inestimable ayuda de la llamada tercera vía de la socialdemocracia, el blairismo y en España de forma anticipada el felipismo, se llevaron por delante y dejaron sin ideas propias a la socialdemocracia que quedó como otro soporte más del sistema capitalista. A los partidos comunistas se los llevó por delante la caída de la Unión Soviética en Occidente, excepto grandes enclaves en Asía o Cuba, pero con un comunismo burocratizado, dictatorial y en Asia con grandes déficits de justicia, igualdad y reparto, más bien la dirección política del capitalismo nacionalista, sin bien con la liturgia estalinista más pura. 

Entradas en crisis las escuelas socialistas, el populismo levantaba la cabeza en América Latina y algunos estados europeos como España e Italia con versiones diferentes, los 5 Estrellas y Podemos. Pero el populismo europeo de izquierdas incluida la experiencia francesa y alguna más, tiene mucho de postmoderno y transversal, además se aleja de la lucha de clases e incluso llega a negar a la clase obrera. Por tanto la izquierda de clase y por el cambio social se puede reclamar del izquierdismo, pero corre el serio peligro de ser sectaria, de vocación minoritaria y convertirse en una capilla o secta.

El socialismo de origen marxista que bebe de personas como Marx, Jaures, el primer Kaustky, Pablo Iglesias (Iglesias era un marxista ortodoxo), Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin, Largo, Allende o en nuestros días Jeremy Corbyn y Bernie Sanders, Alexandría Ocasio-Cortez además de Pepe Múgica entre otras y otros, nunca ha tenido vocación minoritaria, ni sectaria, ni autoritaria. Hundiendo sus raíces e impulso en el movimiento obrero, es transformador, de clase, feminista y profundamente republicano en el doble sentido de plenos derechos democráticos y ciudadanos y gobierno democrático pleno. Libertad, pero con igualdad y reparto de la riqueza. Sabiendo que enfrente la clase poseedora va a impedir por los medios que sea que la democracia de existir solo sea nominal, como mucho liberal y siempre vigilada por los poseedores, que en cualquier caso por detentar la riqueza, desde fuera de gobiernos y parlamentos con chantaje, extorsión, su capacidad de crear empleo o no y en la actualidad mediante la especulación de capitales y su movilidad internacional y la deuda, la deuda mal llamada pública que ellos mismos generan, controlan y cobran, mandan en gobiernos e imponen su pensamiento.

Un partido socialista debe poner todo esto encima de la mesa, informar de ello y proponer y promover las fórmulas para enfrentarse a esa situación. Un partido socialista no es un partido de un pueblo, sino de las clases trabajadoras y populares (Iglesias tenía clarísimo que el PSOE era el partido obrero, es ya con González cuando eso cambia). Denuncia y combate a la Troika, los medios de “regulación” siempre favorables a los intereses privados, es un partido de paz y por la paz y por tanto se opone a grandes alianzas militares.

El programa laborista ha sido un ejemplo, se fue a unas elecciones con las ideas claras y en defensa de la población sin más cálculos. Tuvieron fallos como no calibrar bien el efecto Brexit, pero en modo alguno por cálculos electoralistas han renunciado a las nacionalizaciones y la redistribución del crédito o los servicios públicos. En la historia hay muchos ejemplos de éxito y con gobiernos, desde Chile y Uruguay a la propia Gran Bretaña o la Suecia de Olof Palme. La propia primera victoria del PSOE de González fue un acto abrumador de voluntad de cambio y reparto que inmediatamente su principal actor frustró y defraudó.

Queda pues estar al servicio de las reivindicaciones obreras y populares y no esconderse tras “el arte de hacer lo posible” en un mundo, no solo en España, donde las grandes patronales y las multinacionales obtienen sus beneficios principalísimos de bajar los salarios, impedir la libertad sindical por los hechos y no pagar impuestos, lo cual y sobre todo perjudica también a las clases populares y trabajadoras. La clase trabajadora, sea cual sea su composición sociológica necesita su partido y esa es la tradición socialista y la base originaria del socialismo, es ser el partido de la clase y hacerlo sin complejos ni tesis doctorales que aconsejen un interclasismo justicialista.

El socialismo hunde sus raíces igualmente en la Conferencia Internacional de las mujeres socialistas y siempre ha reivindicado a pesar de sus contradicciones la lucha de las mujeres obreras, de las mujeres. Desde Flora Tristan socialismo y feminismo transformador van unidos y desde sus orígenes el socialismo siempre ha estado frente al negocio de la prostitución y por su final. Sin ambages y sin puertas giratorias, junto con el anarquismo. De hecho el 8 de Marzo conmemora una lucha obrera de mujeres obreras del textil, vilmente asesinadas por hacer una huelga.

Por eso lejos del pensamiento e influencia neoliberal hace falta un partido socialista que lo sea sin ambages, beba de sus raíces, analice la realidad sociológica y sepa que sí que hay clase obrera y además en Occidente es multiétnica y multicolor ya. Que todas y todos los trabajadores del mundo tienen derecho a moverse, buscarse la vida y desde donde sea que trabajan luchar por mejorar sus condiciones de vida. Hoy la razón de estado impone coronas, precariedad, pobreza inducida para que otros sean más ricos, guerras e invasiones e impone aceptar una realidad injusta ante la que hay que rebelarse.

Sin utopía la izquierda, no es izquierda y no transforma, solo administra, pero claro, administra para otros.

En resumen, partido de los y las trabajadoras que defiende sus reivindicaciones, es republicano, feminista y federalista. Los socialistas siempre defendieron los derechos de los pueblos y el ejemplo de Polonia a principios del siglo XX es paradigmático al igual que el importante papel de los socialistas en la independencia de Irlanda que los partidos católicos siempre han ocultado. Por eso defender el federalismo y lo que eso verdaderamente conlleva, es decir derecho a la libre federación es igualmente importante.

A socialistas entre otros yo mismo, las lecturas de los clásicos y las clásicas del socialismo nos llevan a estar precisamente al día y plantear sin disimulos la necesidad de un socialismo que este a la altura del siglo XXI y lo que estamos viendo hoy es el aumento de la pobreza, la precariedad, el empleo sin derechos, el tener que poner los propios trabajadores y trabajadoras sus propias herramientas de trabajo, la ausencia real de libertad sindical, el retroceso de la democracia y el incremento de las guerras, las injerencias neocoloniales, los golpes de estado y agresiones constantes contra gobiernos que tratan de defender las soberanías nacionales, las amenazas de los capitalistas contra cualquier intento de mejorar condiciones de vida y una desigualdad creciente, todo ello en un mundo gracias a internet cada vez más controlado por los poderosos y sus agencias de control y “orden” de su propio orden injusto. Ante esto hacen falta partidos socialistas en el mundo que sepan y quieran enfrentarse a esta situación tal como nuestros padres y madres políticos hicieron y no como permita “Davos” en un mundo cada vez más injusto y por ello encima en emergencia climática cada vez con más catástrofes ¿El capitalismo ha triunfado?             

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Carlos Martínez

CARLOS MARTÍNEZ PSLF

 

 

 

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