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08:47h. Martes, 24 de Octubre de 2017

No tienen vergüenza ni dignidad: son unos caciques - por Isidro Santana León

 

isidro santana leónReferente al incendio provocado por el Cabildo de Gran Canaria, con su tirano a la cabeza, Antonio Morales, escucho esta mañana en la televisión canalla que el incendio es culpa de que los terrenos están abandonados por parte de los agricultores.

No tienen vergüenza ni dignidad: son unos caciques - por Isidro Santana León, independentista irredento

Referente al incendio provocado por el Cabildo de Gran Canaria, con su tirano a la cabeza, Antonio Morales, escucho esta mañana en la televisión canalla que el incendio es culpa de que los terrenos están abandonados por parte de los agricultores.

Estos granujas del Cabildo con sus acólitos los ecolojetas, en detrimento de potenciar el sector primario y ayudar a los agricultores, lo que han hecho es perseguirlos a través del Seprona para ocupar toda la isla mediante leyes de protección con el fin de hacer un parque temático para el turismo, depredador éste de nuestra tierra y nuestra costa.

Ya dije una vez que Antonio Morales es un lobo con piel de cordero y se le va viendo las orejas. Lo suyo era matar las cabras guaniles para recibir subvenciones a la forestación y de paso mamar comisiones, así como arrinconar el sector agrícola, como antes dije, protegiendo todas las tierras para hacer su coto privado y el de sus amigotes, donde los canarios no podemos transitar por nuestra patria, hacer una acampada, todo con la argucia, con el cuento del pinzón azul, donde se ha invertido ingentes cantidades y han mamado hasta la saciedad los técnicos parásitos del Cabildo.

Este coyote de Antonio y sus técnicos mercenarios, para emprender tal empresa comenzaron matando nuestro ganado guanil, verdadero cortafuego para los incendios, pero han dejado que la pinocha lo cubra todo igual que el Rabo de Gato. No obstante, su excusa era primero que las cabras se comían los alevines de los pinos plantados y después que se comían una flora endémica.

A la par, hace una autopista para llegar a la Aldea de San Nicolás, rompiendo con todo hallazgo arqueológico, ecosistemas, hábitat y un destrozo en general que no tiene precedentes, porque las subvenciones de la carretera también son suculenta, porque le da las obras a su amigo Eustaquio (Lopesan) y al otro pistolero del norte Félix Santiago para hacer de la Aldea lo mismo que en Mogán: especular con el suelo, privatizar el agua pública de La Aldea y que los extranjeros compren los terrenos agrícolas una vez recalificados: vayan a Mogán para que vean en manos de quiénes están todas las instalaciones turísticas y los negocios: los canarios, como siempre, limpiando la mierda del foráneo.

Estos impresentables políticos, cuando llegan al poder se creen que Canarias y sus capitales les pertenecen y la transforman y venden como si fueran sus casas particulares, en contra de la legitimidad y participación del pueblo. También uno de los fines es que sus nombres queden grabados para la eternidad, cuando han hecho una porquería de nuestra bella nación, tan porquería como ellos mismos. A su sombra está el traidor de Román Rodríguez y Pedro Quevedo, que son dos mamones que llevan toda la vida, cuales parásitos, nutriéndose de la política.

El incendio lo provocaron ellos mismos haciendo un fuego “controlado”, y miren el resultado: ineficacia, inoperancia, culpar al que no protegen y, como siempre, la arrogancia y el despotismo con la connivencia de su aparato de propaganda.

Tanto dinero para carreteras y aún no han comprado hidroaviones para las emergencias, sino cuando sucede lo que sucede, se los pide a España que llegan cuando ya todo está calcinado.

Si los agricultores no plantan es porque el Cabildo los acosa, no los ayuda, porque ahí está el REA subvencionando los productos de importación, donde los importadores son ellos mismos: la casta de esbirros coloniales al servicio de las multinacionales de la alimentación.

Si este pueblo no pide ya la independencia, creo que le queda de vida un par de años. Nuestro futuro pasa por la soberanía nacional, convertirnos en un estado soberano, para sacar de la política a estos caciques y meterlos en la cárcel.

* En La casa de mi tía por gentileza de Isidro Santana León

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