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03:05h. sábado, 29 de enero de 2022

¡Ojalá y el cabildo acceda... - por El Padre Báez

el padre báez... a no matar más cabras!, y en su lugar las regalara, las ofreciera, las entregara, las rifara, las salvara, las... ¡lo que sea!, menos matarlas.

¡Ojalá y el cabildo acceda... - por El Padre Báez, presbítero *

... a no matar más cabras!, y en su lugar las regalara, las ofreciera, las entregara, las rifara, las salvara, las... ¡lo que sea!, menos matarlas. Paso, con el dolor de mi alma, a estar -no de acuerdo con ellos de retirarlas de donde están-, pero si es el precio de sus vidas, que las saquen de allí, pero no muertas (que por otra parte, las dejan donde caen muertas, sin más), pero para que no se repita esa sangría inútil, y sin base o razón, salvo falacias y mentiras, que al menos, en lugar de matarlas, las den a los que las quieran, que de seguro son o van a ser tantos, que no hay suficientes cabras -pues son endémicas- para satisfacer peticiones. De lo contrario, si no lo creen, hagan la oferta y verán cómo se queda la mayoría, sin poder satisfacer sus deseos de tener una cabra libre, y ello como quien tiene al mejor animal de compañía, pues mansa la cabra, comerá en las palmas de las manos del que le acerque grano o cualquier otra cosa como hojas o ramas, paja o afrecho, pero mejor, si no se la acostumbra a nada de esto, pues sueltas y libres, nunca vieron ni probaron el pienso y sus derivados, sino lo que la naturaleza les ofertaba -y oferta- abundantemente y ningún endemismo, que de haberlos, ellas eran  -y son- las garantes de su pervivencia, pues son las que los diseminan en semillas con abono incluido (sus cagarrutas), al margen del polen en sus pelos, que fertilizan y multiplican las plantas endémicas o no...

El Padre Báez, que por enésima vez, reivindica la vida de las cabras a cambio de su adopción y propiedad, y en lugar de entregarlas a la muerte, déjenlas que vivan y den lo que solo ellas pueden dar, a tantas personas que las tendrían con gran orgullo y satisfacción.

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Nota.- de sobra es conocido mi posicionamiento de no quitar las cabras de donde están, que ni molestan, ni hacen daño, ¡ni hay tales endemismos -repito: endémicas, son las cabras-, pero toda vez han llegado rumores a mis oídos acerca de lo que propongo, no es idea de un servidor, sino que me sumo a ella, dado entiendo es el mal menor; prefiero sigan donde están pero antes de seguir con su matanza, me vale las entreguen a los que las quieran -yo (un servidor), ya me pido dos-, y toda vez, será imposible cogerlas todas -y a ver cómo lo hace el cabildo- y como siempre habrán cabras que tiren p´al risco -que es lo de ellas-, desaparecido este tripartito que las matan, ellas volverán a donde llevan más de 2.000 años, y desde antes de Cristo, como trescientos años. Pues, esta noche no voy a poder dormir, con la expectación de leer mañana el Boletín de la Provincia, donde nos dirán si estoy en lo cierto, que de no, seguiré en la misma y redoblada lucha anterior.

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“... somete en la batalla a tus enemigos...” (salmo 109). / “... huyó... se echó atrás..., huyen... se echan atrás...” (salmo 113A). / “... Cristo nos dejó un ejemplo para que sigamos sus huellas...” (1P. 2, 21b-24).

* Remitido por El Padre Báez para su publicación en La casa de mi tía