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15:21h. Miércoles, 11 de diciembre de 2019

La política que debería ser vocacional y noble, la están deteriorando cada vez más - por Antonio Aguado

 

FRASE AGUADO 2

La política que debería ser vocacional y noble, la están deteriorando cada vez más - por Antonio Aguado Suárez, coherente veterano militante socialista *

 

A la política se debería acceder de forma vocacional, sin embargo, no está ocurriendo así y la peor de las lacras que están condicionando todo, es la del político profesional. La mayoría están llegando a los cargos sin tener ningún mérito ni nada que les avale ante la Sociedad: sindical, social, cultural, profesional, etc. Solo meterse en un partido político y haciéndose acólitos de los dirigentes y mediante la intriga y conspiración, logran su fin que es el de vivir de la política, pues las leyes electorales, de partidos políticos y sus propios reglamentos se lo permiten, independientemente de las gestiones que hagan, en muchos casos ninguna o en bastantes ocasiones mediocre.

De lo primero que hacen al empezar las legislaturas es subirse sus sueldos (seguro que si lo hicieran al final, con el malestar causado no se les votaría ni saldrían reelegidos)  y no precisamente con arreglo al que se les aumenta a las asalariadas y asalariados. Todo lo contrario, el incremento suele ser mucho más cuantioso y significativo.

Encima, se suelen rodear de muchos cargos de confianza disfrazados de asesores, que en realidad son meros enchufados, que se dedican a hacerle el juego y a veces el trabajo sucio a quienes les enchufan. En estas condiciones hay en todas las administraciones: Gobierno de Canarias, cabildos, ayuntamientos y empresas publicas, cientos de personas que por regla general no están haciendo nada y ni tampoco por el propio carácter de sus puestos no asumen ninguna responsabilidad.

Lo malo es el gran presupuesto que a través de nuestros impuestos nos gastamos para mantenerlos en esos innecesarios e inútiles cargos. En ésta ocasión, el ejemplo que ha salido a relucir en es el del Cabildo Insular de Gran Canaria, que ha incrementado el personal de confianza para el Grupo de Gobierno de 19 a 25 personas. Pero anteriormente había ocurrido lo mismo en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, donde ampliaron  caprichosamente y arbitrariamente a 29 las plazas de asesores (el mismo número que se tiene de concejales).

Ya no solamente la Presidencia del Gobierno de Canarias, presidencias de cabildos y alcaldías, constituyen y se rodean de equipos con personas de su confianza, sin que éstas tengan ningún perfil, aparte de la docilidad y sumisión debida al político que lo integra o contrata, para que pase a formar parte de su entorno. Dependiendo de la importancia de las instituciones, cabildos y ayuntamientos, también se ha ido extendiendo con los consejeros y concejales, quienes han puesto en marcha éste organigrama, para poder igualmente contar con sus respectivos referidos “cargos de libre disposición”, e incluso se ha abarcado a otro tipo de "cargos de confianza”: direcciones generales, jefaturas de gabinetes y protocolo con sus correspondientes ayudantes, etc. 

Esta estructura de cargos de libre designación (¡enchufados!), cada día nos está costando más mantenerla y por supuesto sin que se vean ningunos resultados, aparte de sus propios intereses personales. La pregunta que debemos hacernos (pero también discernir y darnos nosotros/as mismos/as las respuestas y procurar no consentirlo) como ciudadanos es: ¿y para que están los funcionarios?. Es evidente que los políticos tienen que apoyarse en los mismos para realizar su gestión. Eso se estuvo haciendo plenamente y muy satisfactoriamente hasta principios de los noventa del siglo pasado, pero poco a poco se ha venido imponiendo y arraigando el actual modelo, que por su inutilidad y todo lo que conlleva en sus  costes y demás, es una inmoralidad e indecencia seguir manteniéndolo.

Por eso no es de extrañar, que la política y los políticos después de la economía y el paro, sea el segundo problema que más nos preocupa a las/os ciudadanas/os. Es evidente la necesidad de una profunda regeneración democrática, en la que entre otras cosas y de las principales, y para que no se haga de la política una profesión, se legisle y contemple un tiempo máximo en el desempeño de los cargos institucionales. Haciéndolo bien de dos mandatos o legislaturas. Por supuesto si su gestión no es satisfactoria o peor, si en el ejercicio del cargo comete alguna indecencia o ilegalidad, que hayan mecanismos correctores inmediatos, para depurar las correspondientes responsabilidades.

La libertad y la democracia, son de los bienes más preciados que tenemos y en consecuencia, debemos hacer causa común en contra de su deterioro y por su preservación.

https://www.canarias7.es/siete-islas/gran-canaria/el-reparto-de-altos-cargos-rompe-la-unidad-de-voto-en-el-cabildo-BJ8281461

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Antonio Aguado Suárez  

ANTONIO AGUADO RESEÑA

       


 

      

 

 

 

MANCHETA 10