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15:12h. lunes, 08 de marzo de 2021

en Génova 13 hay inquietud por lo paranormal

Poltergeist - por Antonio Cabrera de León

 

FRASE CABRERA  POLTERGEIST

Poltergeist - por Antonio Cabrera de León

Contrariamente a lo que se cree, me cuentan que en Génova 13 hay inquietud por lo paranormal. Lo que preocupa a la grey popular que mora en el inmueble no es lo delictivo, esté judicializado o lo tengan aún escondido. Sus delitos siempre los pueden arreglar, por fatal que suene, dándole por detrás al supremo ¿o era controlándolo, Ignacio?

Lo que los tiene en un sinvivir es lo paranormal. Al parecer no puedes ir por ningún pasillo del edificio sin que desde alguna pared surja una mano y te birle la cartera, o te dé un tirón del bolso y se lo lleve muro adentro. Allí lo normal es que entre un empresario con un maletín, sólo por saludar, y salga corriendo despavorido tras ver como una mano emparedada le arrebata el contenido.

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Hacia finales de mes brotan de los muros manos pedigüeñas y se hace muy incómodo habitar la casa popular sorteándolas. O crecen manos desde el suelo y te agarran los tobillos mientras escriben a tus pies un ¿Qué hay de lo míiiio…? Crees estar a solas en tu despacho y de pronto una mano te toca en el hombro y te enseña un sobre vacío mientras frota el dedo pulgar con el índice. No hay pared que no tenga un grafiti surgido de intramuros con expresiones como: Money… Píiiioooo…. Rafaaaa….Que venga Luis con los 3000 que pierdo el ave… Javieritoooo….

Pero no es sólo eso. El holograma de Granados recorre los pasillos al grito de ¡Ignacioooo…me las pagarás! El despacho de Esperanchu se llena de ranas cada diez minutos. Igual da que las fumigues, aparecen otras. Hay una rana inmortal a la que han arrojado cientos de veces desde la azotea pero regresa croando ¡Soy Ignacio ¿se fue Granados?!

En el despacho de Casado cada mañana aparece su ordenador roto a martillazos y un nuevo título de máster colgando en las paredes (hay más de 500). Incluso ha aparecido un título a nombre de Pablo Cifuentes. Llevan dos años sacando cables, micrófonos y grabaciones del despacho de Soraya, pero cada día hay más. Maíllo se ahorca con los cables cada mañana, pero resucita a la hora de cobrar.

Da igual que cierren la cafetería del edificio, en la esquina de la barra siempre está Rodrigo, whisky en mano, bragas de lencería asomando por el bolsillo de la americana, y haciendo sonar la campanilla al grito de ¡café y preferentes! ¡Egea, tráigame unas aceitunas!

No hay día que no se despeñe algún diputado de a pie por el hueco del ascensor. Aún desconocen quien afloja los tornillos del suelo, pero se ha visto asomar un destornillador en el bolsillo de Floriano junto a un manojo de billetes.

En la planta noble dos floretes mantienen un duelo a muerte mientras flotan en el aire, sin nadie que los sostenga, pero caen gotas de sangre al suelo y se oye gemir: ¡muere, M. Rajoy! ¡te mato, J.M.! ¡el dinero, Ana, coge el dinero y corre! ¡jamás, Elvi, la pasta es nuestra y mucho española!

Ayer, desesperado, y yo lo comprendo, Pablo no aguantó más. Llamó a María Dolores y le pidió que le pusiera un piso, con o sin policía. De acuerdo, dijo ella, pero me firmarás un despido en diferido.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Antonio Cabrera de León

ANTONIO CABRERA DE LEÓN RESEÑA