Buscar
01:07h. Sábado, 14 de diciembre de 2019

El postulado ético de Beatriz Talegón - por Erasmo Quintana

beatriz talegón

erasmo quintanaUn descarnado testimonio ha dado esta inteligentísima mujer en una entrevista que le hicieron y me envía el amigo Antonio Aguado. Por sus propias palabras me entero que ya no pertenece al PSOE, del cual se ha ido desencantada

 

TALEGON ENTREVISTA FUROR TV

El postulado ético de Beatriz Talegón - por Erasmo Quintana *

Un descarnado testimonio ha dado esta inteligentísima mujer en una entrevista que le hicieron y me envía el amigo Antonio Aguado. Por sus propias palabras me entero que ya no pertenece al PSOE, del cual se ha ido desencantada, pues le llegó a suceder que en una de sus memorables intervenciones de partido, cargada de luz para una organización cuyo camino ha sido el de la inoperancia esclerotizada, hasta la división de las bases frente a los cargos orgánicos, llegándose a la oscuridad interesada para los que quieren seguir viviendo de la sopa boba. Con gran sorpresa para ella, cuando terminó su discurso, ni uno solo de los compañeros que la oyeron la aplaudió, ni siquiera por aquello de la debida cortesía a la compañera. Este fue el detonante. Una vez “libre” después de haber roto el carné, ha tenido muchos novios de la izquierda, pero ninguno se aproxima lo más mínimo a sus exigencias éticas y su visión de compromiso ciudadano. En la actualidad es columnista de Diario16 –también ha sido criticada por ello-, donde continúa defendiendo con ahínco a las izquierdas como único contrapeso a la bestia de los neonacionalismos emergentes de ultraderecha y la consiguiente insolidaridad con el ser humano.

Esta joven mujer hija de sociólogo, fotógrafa ocasional, abogada y pianista, que fuera asesora técnica de la Unión Europea, secretaria general de la Unión Internacional de las JJSS, es además badajo de campana que avisa al socialismo patrio de esa senda equivocada que emprendió y por donde discurre. Joven desconocida del gran público, nos ha sorprendido gratamente con su intervención en el Congreso de la Internacional Socialista celebrada hace un tiempo en Cascais (Portugal), lo que supuso una bocanada de aire fresco a la izquierda de este país. Desde la tribuna parecía un maremoto levantando olas gigantes cuando preguntaba al auditorio: “¿Cómo quieren que los jóvenes creamos en la política si nuestros jefes (socialistas) también son responsables de que la juventud no tenga futuro?” Y, “¿cómo pretendemos remover la revolución de ideas y conductas desde hoteles de cinco estrellas y llegando en coches de lujo?” “Los jóvenes hacemos de Pepe Grillo en los partidos” dijo, consciente de que se expresaba al margen de lo políticamente correcto, aunque con ese sentido superior de almas elevadas.

Pero andaba en terrenos resbaladizos, y se lo advirtió Zapatero en su llamada para felicitarla, aconsejándola “no ir muy deprisa”, previsión que no tardaría en verla explicitada en compañeros que pidieron su dimisión. Beatriz no debió olvidar que el “aparato” es muy poderoso, donde prima la gerontocracia, esa que fuera del partido no sabe qué hacer, por lo que el cambio generacional es imposible. Los que están bien instalados se resistirán numantinamente a ser removidos de sus cargos. Su poder consiste en la lealtad sin fisuras al líder de turno, y así se enquistan y eternizan, y cuando ven que su bienestar corre peligro cierran filas haciéndose inexpugnables, mirando, como es lógico, por sus propios intereses, lo que ponen por encima del interés del partido. Tan pervertidos llegan a ser los “ideales” de toda esta gente, que cuando una joven preparadísima alza la voz denunciando que no le gusta lo que hacen sus mayores la tachan de que lo hace por afán de notoriedad, nunca porque pudiera tener más altura de miras que ellos y un firme propósito de que su ya expartido, que se llama progresista, haga la política que es propia de esa ideología. Ideología que ella supone continúa siendo de izquierdas.

 

Entrevista a Beatriz Talegón en FUROR TV

* En La casa de mi tía por gentileza de Erasmo Quintana

ERASMO QUINTANA RESEÑA