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19:53h. Domingo, 19 de Noviembre de 2017

Presos políticos y tomados como rehenes - por Ángel Cuenca Sanabria

 

frase cuenca

 

Presos políticos y tomados como rehenes - por Ángel Cuenca Sanabria *

 

El Vicepresidente Junqueras y los ex Consellers presos tienen la condición indiscutible de presos políticos y, con mayor razón aún,  la tienen también los Jordis.

Y esto es así porque los verdaderos delitos que presuntamente han cometido no ameritan someterles a prisión preventiva y menos en el caso de los Jordis que no han cometido delito alguno.

Junqueras y los ex Consellers podrían ser acusados de desobediencia y prevaricación, por ignorar las resoluciones del TC al llevar a cabo el referéndum del 1-0 y, eventualmente, de malversación de fondos públicos, si se probara que fueron utilizados dichos fondos en la realización del referéndum. Presuntos delitos que, insistimos, nunca justificarían la prisión preventiva, más aún cuando no pueden destruir pruebas por estar privados de sus funciones.

Mención aparte haremos, más adelante, del insólito argumento del riesgo de fuga y la verdadera razon para esgrimirlo como pretexto. Nadie se fuga por presuntos delitos de desobediencia, prevaricación o malversación, cuyas penas serían perfectamente asumibles por duración o cuantía económica.

El resto de las acusaciones que sufren, rebelión y sedición, penadas con más de 20 años de prisión, no son aplicables para meras declaraciones de intenciones o ideas, sin posibilidad alguna de ser materializadas en la práctica, a no ser que el Gobierno español las aceptara y asumiera. Es fácilmente constatable que la Generalitat carece de poder coercitivo alguno, por sí misma, para convertir a Cataluña en un Estado independiente, cuya concreción los partidos independentistas supeditaban, en el texto de su retórica DUI, a una negociación previa con el Gobierno español. Descartando siempre cualquier imposición de sus aspiraciones independentistas mediante la fuerza o la violencia.

Y es precisamente este carácter simbólico y meramente declarativo de la DUI, que no supera el ámbito de las ideas y aspiraciones políticas, por otra parte nunca ocultadas, lo que convierte a los políticos presos independentistas catalanes en presos políticos. Porque se les apresa por sus ideas  y no por intentar llevarlas a la práctica, al ser tarea imposible de realizar de forma unilateral.

La absoluta inoperatividad para dirigir una supuesta República catalana por parte del Govern cesado así lo evidencia. Y no era necesario para ello que el Gobierno español se metiera en el jardín del 155, aplicado de forma arbitraria e ilegal. Los requisitos mínimos para constituirse en Estado, control de fronteras, territorio y población, son inalcanzables para Cataluña, si el Estado español no lo permite. Por eso el independentismo catalán nunca ha rebasado el terreno de las reivindicaciones y las  declaraciones de ideas políticas.

Sirva como prueba contundente de su orfandad coercitiva que ni siquiera puede contar con la adhesión incondicional del funcionariado autonómico, incluido su “pequeño ejército” de 17.000 mossos de s’quadra.

Su arsenal sólo consiste  en ideas y el acompañamiento inestimable de la mitad de la ciudadanía catalana, motivos  por los no puede encarcelarse a nadie. A no ser, como ahora ocurre, que se haga por razones políticas. Matiz éste que podría atenuar la calificación de “presos políticos” en favor de  otra como “presos por motivos políticos”. Que en la práctica, tanto monta.

Pero es que no sólo son presos políticos, sino que además han sido convertidos en rehenes políticos por la fiscalía, la juez Lamela y el aparato político y mediático del Régimen del 78. Y esto es así porque de forma insólita, a unas personas citadas por la Audiencia Nacional, que comparecen libre y obedientemente ante la jueza, se les castiga con la presunción de un posible riesgo de fuga, por el hecho de que otros cinco citados ya se han fugado. Así lo especifica inequívocamente la jueza en su auto y lo declara la Fiscalía orbi et orbe. “Ya otros lo han hecho, ergo, ustedes también lo pueden hacer”. Aberración jurídica inaudita e inexplicable contra el más elemental derecho de defensa individual de cualquier acusado.

Sólo cabe la explicación de tomar a los comparecientes como rehenes para obligar a comparecer a los fugados. Y así se han lanzado a proclamarlo desde la fiscalía a la caverna mediática del 78 y los portavoces políticos de Régimen, sean del PP, C’S o PSOE. El más reciente Ramón Jauregui, jefe del grupo socialista en el Parlamento Europeo: “Si Puigdemont regresa es más fácil que sus compañeros salgan en libertad”.

Chantaje puro y duro bajo  amenaza de mantener el encarcelamiento como rehenes de sus compañeros políticos. A este extremo les ha llevado el espíritu vengativo, justiciero y humillante que retroalimenta a los defensores del corrupto Régimen del 78 y su indivisibilidad poderes.

Y terminamos con una necesaria aclaración.  Es muy común recurrir a los maximalismos del blanco o negro para simplificar los debates, como este de la separación de poderes. Pero lo objetivo es encarar estas cuestiones desde conceptos de grado y no de naturaleza. Cuando se habla de la no separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, no quiere decirse que los tres poderes actúen como círculos concéntricos, sino como círculos secantes que producen zonas de solapamiento en las que dicha separación de poderes desaparece.

Y esta irregularidad es inherente a la constitución del  actual Estado español, donde los cargos relevantes de la judicatura son elgidos por los partidos políticos y la fiscalía actúa de forma jerárquica al servicio del Gobierno, siendo sus mandos designados a dedo por éste. Esto origina una comunidad de intereses a la que muchos actores de los tres poderes no son capaces de sustraerse, produciéndose un compadreo de facto entre los mismos. La actual respuesta del Estado al desafío catalanista sería un claro ejemplo de ello.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Ángel Cuenca Sanabria

ángel cuenca sanabria