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17:30h. Domingo, 18 de agosto de 2019

Ataque a una institución política, Vox - por Nicolás Guerra Aguiar

 

FRASE GUERRA A

Ataque a una institución política, Vox - por Nicolás Guerra Aguiar *

VOX TELDE PINTADASFue el pasado 19 cuando leí el titular de una noticia publicada por teldeactualidad: “La sede de Vox en Telde amanece con pintadas de fachas fuera”. Me retrotrajo a mayo del 2015: la central del PP (capital grancanaria) “amaneció con pintadas [PP fascistas] y cristales fracturados por el lanzamiento de piedras”. Días después este periódico me publicó el artículo “Contra el ataque a la sede del PP”.

La voz facha surge por acortamiento del italianismo fascista. Figura como “adjetivo despectivo coloquial” (Diccionario) aplicado a personas ‘de ideología política reaccionaria’; es decir, que tienden a oponerse a cualquier reacción. Lo cual recuerda la tercera ley de Newton, principio de acción – reacción (Física y Química de 4º de Bachiller, Colegio Cardenal Cisneros de Gáldar): los cuerpos A y B ejercen exactamente la misma fuerza uno sobre otro. Los diferencia que ambas actúan en sentidos contrarios.

Llevado este principio a las ideas políticas, significa algo así como la imposibilidad de llegar a un acuerdo entre reaccionarios y progresistas. La hipotética coincidencia ante cuestiones claves significaría, pues, que cualquiera de los dos deja de ser para aproximarse al otro. Es decir: el acercamiento se produciría cuando una fuerza se impone sobre la otra y esta, por elemental supervivencia o redescubrimiento de su pura esencia, adopta de inmediato los pensamientos básicos de la más fuerte. (A fin de cuentas los tales “pensamientos básicos” quizás permanecían almacenados en el subconsciente y afloran -se liberan, según Freud- tal como les sucedió a los surrealistas españoles cuando reflotaron recuerdos de infancia, sueños... Es el caso de Agustín Espinosa -protagonista del Día de las Letras Canarias, 2019- con, por ejemplo, la novela Crimen.)

AGUSTÍN ESPINOSAAGUSTÍN ESPINOSA CRIMEN

Por otra parte, que la geométrica pintada “FACHAS FUERA” haya sido reproducida en la fachada de la sede teldense debe considerarse como pura coincidencia lingüística ajena a la estructura del edificio, por más que facha y fachada comparten como palabras el cuerpo completo de la primera y las dos sílabas iniciales de la segunda. Y esta se relaciona con ‘paramento exterior, aspecto’; pero no con fachar, ‘robar’. (Salvo que los “pintores” recurran a la forma verbal para denunciar sustracciones o hurtos…)

Según informaba el cuerpo de la noticia (CANARIAS7), los responsables de Vox ejercerán su derecho a denunciar tal atentado sobre la libertad política del partido, amparada esta por el artículo 6 de la Constitución: “Los partidos políticos expresan el pluralismo político […] Su creación y el ejercicio de su actividad son libres […]”. Por consiguiente, cualquier embestida contra locales de reunión o sedes oficiales traduce, de hecho, violencia física sobre su libertad y capacidad para instalarse donde les interese.

sede vox telde pintada C7

Vaya pues, de entrada, mi absoluto rechazo al comportamiento de quienes reclaman la expulsión de Vox, aunque no tengo claro si se refieren a “fuera” de Telde o fuera del juego político. Pero en ambos casos Vox existe por decisión popular, y eso es consustancial al sistema democrático. Si fue el partido sorpresa en Andalucía con amplísima implantación parlamentaria y capacidad para forzar elecciones o imponer credos al nuevo Gobierno, lo que debería analizarse es el porqué sedujo a casi cuatrocientos mil andaluces.

vox andalucía

Pretender expulsarlo viene a ser tan radicalmente anticonstitucional (la Constitución no es solo el artículo 155) como la propuesta de ilegalizar a los partidos políticos que reclaman independencia o a quienes se declaran antimonárquicos, pues la defensa de ambas opciones no puede estimarse como conducta delictiva: es la libertad amparada por los artículos 16.1. (“Se garantiza la libertad ideológica”) y 20.1.a. (“Se reconocen y protegen los derechos a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”).

Por tanto, Vox está en su derecho para implantarse físicamente a lo largo y ancho del territorio español mientras “su creación y el ejercicio de su actividad [sean] libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley”. Obliga el juego democrático siempre que no se incite a la rebelión violenta con las armas. (Por cierto: acaso sería interesante saber qué opinan los partidos sobre el golpe de Estado de 1936 contra el Gobierno surgido tras las elecciones del mismo año. Han pasado ya ochenta y dos, pero parece que fue ayer.)

Ahora bien: ¿quiénes están tras las pintadas no solo como brazos ejecutores sino, y sobre todo, como instigadores de las mismas? La respuesta permanece en la sombra hasta las conclusiones policiales (las cámaras ayudarán). Pero se puede elucubrar -no sospechar, mucho menos concluir- desde la lógica, la desapasionada serenidad. Varias opciones, pues, caben desde mi punto de vista.

cui prodestUna: ¿a quién / quiénes benefician las pintadas? Un hecho histórico: cuando el Parlamento alemán ardió por los cuatro costados (1933), Hitler consolidó su poder y se convirtió en dictador con el visto bueno de la gran mayoría ciudadana. El pueblo alemán creyó la mentira: los incendiarios fueron personas del propio sistema, miembros de las Juventudes hitlerianas.

Resultado de imagen de incendio reichstag 1933

Y aunque la gravedad de los hechos anteriores no tiene punto de comparación con las pintadas, ¿podríamos establecer algún paralelismo con lo sucedido en Telde (día 19) y Las Palmas (2015)? Lo niego, pues el ascenso de Vox se debe a hábiles campañas y tácticas legales ajenas a subterfugios como el de autoatentados. Lo avalan, insisto, casi cuatrocientos mil votos andaluces (¿qué ha sucedido para tal empuje?).

 Otra: asentado lo anterior, también defiendo la rigurosidad democrática de los partidos contendientes. Ninguno de ellos, ninguno, avalaría tal actuación delictiva. Pero en todos siempre hay individualidades ajenas a los colectivos.    

La pasión forma parte de la política. Pero la irracionalidad –venga de donde venga- desborda las reglas del juego y destruye la capacidad de discurrir. De ahí a exacerbados arrebatos no hay más que un paso. Y ese es el peligro: el extremo apasionamiento es contrario a mesuras, reflexiones, equilibrios. Así, todos los partidos deben dejar claro que acciones como las expuestas carcomen la convivencia democrática en la cual se asienta nuestra actividad social.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Nicolás Guerra Aguiarh

nicolás guerra reseña

 

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