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01:36h. Viernes, 21 de Julio de 2017

"Yo quiero a los españoles” - por Isidro santana León (2004)

 

isidro santana leónReproduzco este artículo publicado, no sé si en 2004 o 2005, en prensa digital.

"Yo quiero a los españoles” - por Isidro santana León (2004) *

Reproduzco este artículo publicado, no sé si en 2004 o 2005, en prensa digital.

Sí, con total seguridad, pero los quiero a todos en España, al resto de los europeos en Europa, a los americanos en América, a los marroquíes en Marruecos y a los saharauis en el Sáhara (Salvando las excepciones de los que se han identificado con nuestra patria Canaria y pugnan por nuestro derecho a la libertad: a la independencia)

Como independentista canario, por coherencia, respeto el derecho de libre determinación de los pueblos que, legítimamente, lo demanden. Sin embargo, he llegado a la conclusión de no predisponerme a la filantropía absurda ni espero que me canonicen por ello: no soy masoquista. Quiero decir que mi comprensión y apoyo del citado derecho para otros pueblos, lleva inherente la reciprocidad en cuanto al derecho del nuestro, ya que llevamos cinco siglos de sujeción colonial y reunimos axiomáticos, legítimos y legales derechos –por encima de otros– para la conquista de nuestra soberanía nacional e independencia.

Deseo aclarar que la única colonia que falta por descolonizar en África es Canarias.

Pueblo y nación situado en el noroeste del continente africano, de etnia mayoritariamente amazigh, sometido por la fuerza de las armas del imperio y reino español.

Quiero expresar mi reciprocidad con el Frente Polisario, y mi enhorabuena –especialmente al pueblo saharaui– por la buena voluntad de Marruecos para la solución del conflicto, por la autonomía que les concede para que estos segregados vuelvan a sus casas y que vivan digna y humanamente como se merecen.

Todo esto hay que decirlo, en contra de la posición del Polisario –que no es la del pueblo saharaui– que impide que todas estas personas retornen a sus casas si no es dentro de un estado independiente. No obstante, mientras el pueblo saharaui sub-vive más de 20 años en la marginalidad –rehén del Polisario– dependiendo del consuelo, la generosidad internacional… sus representantes, al margen de la voluntad de ese pueblo, viven en los países ricos y en la opulencia.

Sí, aquí en Canarias, medrando con el dinero público de todos los canarios, haciendo de intermediario para la fuga de las partidas de capitales, su intermediario y “diplomático de consulado” el esbirro Carmelo Ramírez; colaboracionista, éste, del coloniaje español en Canarias, que tuvo la desfachatez de ondear en los campamentos de “refugiados” de Tinduf nuestra enseña nacional de las siete estrellas verdes junto a la de la RADS. Sí, esperpéntico monigote vestido con chilaba que nunca tuvo el arrojo de poner nuestra bandera en el cabildo de Gran Canaria, pero sí que la exhibe en el exterior como representación de la “solidaridad del pueblo canario” ¡Marrano!: judío que practica el catolicismo ante los ojos del poder y el judaísmo en su casa. ¡Impostor!: que practicas el independentismo para el Sáhara y el colonialismo y el sometimiento en Canarias.

No justifico ninguna monarquía porque soy republicano canario, pero me vino a la cabeza el comentario de un buen amigo que me dijo en una ocasión: “la monarquía alauita es peor que la monarquía española…”

En lo práctico, a mí me da igual si una está reinando en Europa y otra en África, pues, en lo esencial, las dos son layas de parásitos que se nutren de la sangre de los pueblos, y si la marroquí tiene palacios y todo tipo de prebendas, la española no lucra de menos. Hace poco, pudimos presenciar cómo para la boda del parásito sucesor al trono de España ya se le dota de una vivienda con unas condiciones y precio espectacular –4.230.000–, además de lo que cuesta guardaespardar a esta ralea con el dinero de los “contribuyentes”. Por el contrario, a mí que me pertenece un cacho de tierra donde vivir, por legado histórico de mis antepasados, me empujan involuntariamente hacia la marginalidad. ¿Qué diferencia hay entre unas sanguijuelas y otras? Si a los españoles les gusta su rey es respetable, pero lo que no es decoroso ni legítimo, sino una tropelía más, es que a los canarios se nos imponga un rey y todo lo que, por la fuerza, conlleva el colonialismo: esto es contrario a la Declaración de los Derechos Humanos.

Existen grupos profesionales en Canarias (OSG, izquierdosos sin fronteras –que piden las fronteras para el Sáhara, Palestina… y la entrada de foráneos sin control y el colonialismo para Canarias–, derechosos compasivos, republicanos monárquicos, comunistas exmarxitados y niños progres que quieren dejar constancia de su altruismo humanitario y hasta algunos grupúsculos que se hacen llamar independentistas, todos correas de transmisión del colonialismo español en Canarias, elementos distorsionadores de los derechos de nuestro pueblo que, directa o indirectamente, viven de lo público que les aporta los partidos coloniales. Eso sí, casi todos con casa y empleo, la mayoría enchufados en la gestión pública colonial.

Ninguno de estos piñones del sistema, han hecho –ni harán– un acto de honor por el derecho a la soberanía de la nación canaria ni, siquiera, un llamamiento a la cordura para controlar la invasión demográfica, venga de donde venga y, sobre todo la de España, por ser la mayoritaria y la que ejerce el coloniaje político en nuestra patria.

No, señores, todos los partidos que ostentan poder en la colonia y otros que no lo tienen, no están por la labor de levantar Canarias, sino por elevar sus ya desmesuradas rentas per cápita y demás privilegios, todo en detrimento de nuestro pueblo y nuestro territorio. “¡Miren para el Sáhara!” –es lo que te dicen– “¡Olvídate de tu tierra, vete de ella!” –es lo que te insinúan. Incluso, salen a la palestra suigéneris elementos de aparente pesada masa gris, infundiendo: “los moros nos están invadiendo, son la quinta columna”… aunque a la vez reseña su prensa colonial que los marroquíes en Canarias son cuatro mil y pico cuando tenemos una carga demográfica añadida de más de 400.000 almas fuereñas.

Y los moros de Marruecos son “malos”, pero son buenos para trabajar en los tomateros de La Aldea y de otros lugares por sueldos miserables, para los caciques cercanos a CC y el Gobierno de Canarias, que han recibido de la UE muchas subvenciones para el tomate. Por otra parte, los saharauis viven muy bien, con más protecciones que los canarios en municipios como Santa Lucía de Tirajana, Agüimes y otros puntos de nuestra nación, no son moros aunque lleven chilabas ni son una quinta columna porque así lo ha querido Carmelo Ramírez y su acérrimo cristianismo.

No, pueblo, ni existen mafias europeas en el sur de Gran Canaria, o mafias latinoamericanas, chinas…

Lo que no se atreve a divulgar el potentado en el Cabildo, son los asesinatos cometidos por el Frente Polisario con los tripulantes del barquito “Cruz del Mar” dónde fusilaron a la tripulación y rajaron a un niño de 14 años, Chanito (Toda la tripulación de Lanzarote) Si, nunca reconoció la autoría de los macabros hechos el Frente Polisario, hasta que en el programa “El Drago” de La Cadena Ser, el periodista Evaristo Quintana le pregunta al nuevo representante del Polisario en Canarias por la maldad de los hechos, reconociendo éste que “fue un error por parte de ellos”. Los apresamientos a nuestros pescadores –sólo a los barquitos indefensos canarios porque nunca tuvieron agallas de apresar un barco gallego, ruso o japonés que fanean en la zona. El asesinato del patrón de “El Junquito” (justificado este despreciable hecho por estar pescando en “zona de guerra”). ¿Pero no estaban en guerra con los canarios cuando le mandábamos gofio y todo tipo de materiales a ese pueblo, de forma especial y en todo lo que se pudo, verdad? ¿Y no estaban en guerra con los canarios para pedir de nuestro dinero público y así, elementos como el “Pollita de Oro” –representante anterior del Polisario en Canarias– se pegara la vida hedónica por estos lares mientras su pueblo sigue en el ostracismo? Lo peor de todo esto, es que se arrastran ustedes, los del FP, como perros ante su antiguo amo colonial, haciendo, para sus intereses, el juego sucio contra la independencia de Canarias reconociendo públicamente “nuestra españolidad”, todo esperando de España apoyo para sus fines espurios.

Reciprocidad, amigos, reciprocidad. Si ustedes, como alegan, están en entresijos diplomáticos donde no se pueden pronunciar con respecto del derecho a la independencia de Canarias, tampoco lo hagan en contra, de una forma tan traicionera como sabemos que son. Con la misma, nosotros tampoco podemos entrar en el juego de sus intereses mezquinos, ya que nos encontramos en una situación colonial con derecho a la independencia mucho más legítimo que ustedes. Mientras nosotros, los independentistas canarios, queremos desyugarnos del reino de España frontalmente, ustedes, como buenos y flagrantes traidores, nos la meten en la trastienda.

Ustedes, FP, si que nos deben a nosotros los canarios; aparte del respeto que como pueblo solidario nos merecemos, pedir perdón por asesinar a nuestra gente y declarar ante el Tribunal Penal Internacional por los crímenes cometidos, con premeditación y alevosía, contra pescadores desarmados e indefensos.

En primer lugar está el derecho a la independencia de mi patria: Canarias. Nuestro conflicto histórico no es con Marruecos: es con España, la pretendida de ustedes, del FP. Su problema con Marruecos o el de Marruecos con ustedes, no nos interesa, aparte que se escapa de nuestra potestad, pues, para eso están las Misiones de las Naciones Unidas y su ordenamiento jurídico.

Sólo espero que el pueblo saharaui vuelva feliz a sus casas con la autonomía que le ofrece Marruecos y, si hay otra solución, que les vaya bonito. Como siempre fuimos, seremos vecinos por realidad geográfica: tanto de ustedes como de Marruecos; pero sacúdanse los piojos en Madrid o en la ONU que bastante porquería ya tenemos en nuestra patria. Aquí en Canarias, efectivamente, existe una quinta columna…  pero no es de marroquíes, como dicen algunos iluminados culificistas de los medios difusores, es una invasión más heterogénea, de mayoría española, donde participa, de forma subrepticia, algunos grupúsculos impostores llamados independentistas.

* En La casa de mi tía por gentileza de Isidro Santana León

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