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09:36h. Miércoles, 21 de agosto de 2019

Rafael Almeida, en Guía, un desconocido - por Erasmo Quintana

 

FRASE ERASMO

Rafael Almeida, en Guía, un desconocido - por Erasmo Quintana *

Resultado de imagen de calle rafael almeida las palmas de gran canariaOcupa hoy nuestro interés la figura de un excepcional personaje guiense, cuyo ciclo prolíficamente vital discurrió en buena parte del siglo XIX y primer tercio del XX. A simple vista lo que llama la atención del observador en este hijo de Guía rafael almeida mateosde Gran Canaria es que le hayan reconocido sus muchos méritos en Las Palmas de G.C. rotulándole una calle que confluye en la Plaza de Farray (Guanarteme), y en Guía, lugar donde vio la luz primera y murió, donde desarrolló una intensa actividad política siendo alcalde, pasando por el comercio y la agricultura, sectores en los que su impronta se vería coronada por el éxito, todo en mejora y beneficio de su pequeño pero importante solar, no tenga también rotulada una calle que diga permanentemente a sus paisanos el grande hombre que fue.

Personaje este guiense temperamental y de insobornable rectitud, llegó a la alcaldía impelido por la necesidad de reconducir la nave Consistorial, pues tocaba fondo en los arrifes de la mala administración. (El progresivo estancamiento de los municipios a ella se debe en gran medida). Época aciaga la suya, en la que los comportamientos democráticos se reducían a la más grotesca de las caricaturas: Un alcalde, Agustín Aguilar, elegido por el procedimiento censitario, una vez nombrado cambiaba su cargo con Salvador Martín Bento, juez en propiedad, y así, de la noche a la mañana quien era juez fue alcalde y quien alcalde fue juez.

Hombre íntegro Rafael Almeida Mateos y honesto a carta cabal, como eran la mayoría de los hombres de su época, se vio obligado a dejar el cargo de alcalde por la intriga al uso de la época: Antonio López Botas presentaba a Fernando de León y Castillo para diputado a Cortes por el distrito de Guía; Pedro Acedo, sin la autorización expresa de Rafael Almeida, comprometió a éste con su voto a sabiendas de su filiación republicana. Presentábase por Guía un monárquico y un republicano. El alcalde Almeida desautorizaría a su “representante” y dio el apoyo, como era de suponer, al republicano Miguel Rosas. Esto le granjeó al guiense la enemistad de los monárquicos ganadores y, hastiado de intrigas del más bajo estilo, abandonó la política para siempre.

Resultado de imagen de muelle de el refugio las isletas gran canariaEllo no hizo interrumpir sus grandes dotes de hombre de acción. A él se debe en buena cuota el muelle de El Refugio en Las Isletas, convenciendo a Juan de León y Castillo de la idoneidad de su ubicación (que a él se debe y no a su hermano Fernando la idea del estudio de lo que sería el gran muelle de La Luz), hasta el punto que el político llegó a pedir no lo relacionaran con “tan descabellado proyecto” al conocer el coste presupuestario inicial. La clarividencia de Almeida Mateos quedó pues de manifiesto; eran momentos en que se disponían nuevamente a reparar el viejo muelle de San Telmo, derrochando así capital y esfuerzo cada año, ya que el pequeño abrigo era víctima en cada estación invernal de los grandes temporales. Nuestro paisano de Guía fue el primer Administrador del importante muelle de La Luz y de Las Palmas.

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Resultado de imagen de Olivia M. StoneLa anécdota curiosa de Rafael Almeida es que a él se debe, en parte, la producción a gran escala de la platanera, al menos en lo que a nuestra Isla se refiere. Fue con ocasión de la visita que nos hizo una de las primeras turistas, la escritora inglesa Olivia M. Stone. Cuando recaló por Guía con intención de ver la cueva de la bella Andamana (Cueva Pintada de Gáldar), traía carta de presentación a nombre del alcalde guiense. Como un buen caballero, dispuso todo lo necesario, e incluso acompañó a la inglesa más allá, hasta las tumbas aborígenes del Maipez, en Agaete.

Resultado de imagen de plataneras gran canaria fotos antiguasEran tiempos en que decaía el cultivo de la caña de azúcar, época en que la cochinilla estaba en franco retroceso, pues había salido al mercado la anilina, tintura química que acabaría desplazándola. Miss Stone, observando un pequeño cercado de bananas contiguo a la Cueva Pintada, le dijo: “cómo no embarcan esa fruta para Londres, pues es muy estimada allí.” A esto le contestó que la producción era escasa, además de que los buques venían de tarde en tarde. La viajera le replicó: “No es razón convincente, Mr. Almeida; produzcan ustedes muchas bananas y ya vendrán buques con bastante frecuencia a cargarlas y distribuirlas por Europa.”  -Tiene Vd. mucha razón -le contestó-. Y fue a partir de entonces cuando empezó su trabajo de mentalización, artículos en prensa incluidos, hasta que la idea fue tomando cuerpo y creciendo, para llegar a lo que es hoy: uno de los primeros productos de nuestra tierra.

Y a todas estas, qué desmemoriados, cicateros y desagradecidos somos -entre los que me incluyo- con los próceres que ha dado Guía de Gran Canaria. ¿Veremos algún día en la ciudad que lo vio nacer una calle con su nombre, como sí lo hizo Las Palmas de G.C.?

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Erasmo Quintana

 

ERASMO QUINTANA RESEÑA

 

MANCHETA 9