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23:03h. Viernes, 17 de Noviembre de 2017

Ramón Armando León Rodríguez - por Luis Muñoz León

 

ramón armando león

luis muñoz león"Se ha convertido en un francotirador, cuya arma es la palabra, comprometido con su propia causa, alejado de cualquier disciplina impuesta, apoyado solo en su razón."

Ramón Armando León Rodríguez - por Luis Muñoz León *

Armando, Armandito, como lo conocemos los que sabemos de él desde jóvenes, no ha sido un amigo de copas, de francachelas. Desconozco con precisión cuando lo conocí, esa primera vez que todos recordamos de cuando hemos conocido a una persona que lentamente ha ido ahondando en nuestro aprecio. Podría decirse que lo conocí en el camino, ese camino de la vida en el cual vamos andando sin una meta concluyente, donde nos encontramos con otros que se acercan a nuestro paso, o somos nosotros quienes nos acercamos a ellos, que luego nos adelantan o somos nosotros los que nos retrasamos. Esa ha sido mi relación con Armando, esporádica, pero de un conocimiento a cada paso ampliándose, sin prisas y sin advertencias de persona alguna sobre sus cualidades personales, descubriéndolas por mí mismo, solo con sus hechos.

Así que en esos encuentros esporádicos he ido reconociendo a una persona íntegra, honesta, defensora de los más indefensos. Sería difícil señalar qué aspecto positivo, de los diversos que posee, sobresale en su personalidad. Pero hago el esfuerzo de señalar solo dos, franqueza y generosidad.

Sobre la franqueza de Armando me parece obligado señalar que no se trata de solo de una sinceridad hacia los demás, sino aún la más difícil de ejercitar, la búsqueda sincera de su propia verdad. No duda, pues, en dar un paso atrás para repensar lo que daba ya por pensado, se despega de los dogmas y su doctrina es la de saber cada día algo más.

Sobre su generosidad baste decir que sufrió varios años de cárcel durante la dictadura franquista por su compromiso político, luchando por la democracia en beneficio de todos. Tuvo en prisión la oportunidad de nutrirse de personas de gran talla intelectual. Fue un buen profesional ya que en su fuero interno perseguía no solo cumplir con su ocupación, sino ser el mejor en su trabajo de electricista. Amó y ama su profesión, de la cual hoy es un jubiloso jubilado.

No sé desde cuándo, creo que desde más o menos un año, nos ofrece en Facebook sus reflexiones sobre diversos asuntos y, también, sobre los libros que va leyendo. Sus comentarios tienen para mí un gran valor por su sinceridad, alejado de cualquier pedantería al uso de los críticos literarios que suelen recurrir a citas de autores que pocos o nadie conoce, son escuetos pero no ligeros, y tienen la virtud de hacernos pensar y de animarnos a leer. 

Se ha convertido en un francotirador, cuya arma es la palabra, comprometido con su propia causa, alejado de cualquier disciplina impuesta, apoyado solo en su razón. No le gusta que se le considere un intelectual, piensa de él que es uno de tantos, como los demás, que es obligación y responsabilidad de todos pensar críticamente para no ser víctimas propicias de los engañabobos. 

Armando es un ilustrado, tiene lo que no adorna a los llamados generalmente eruditos, un pensamiento crítico y emancipado. No duda en limpiar lo innecesario, lo baladí, lo subjetivo, y está abierto a que puedas disentir de sus reflexiones, expresado en el final de sus escritos con su ¿o no?


* Del muro en FACEBOOK de Luis Muñoz León

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