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07:09h. Jueves, 21 de noviembre de 2019

Regeneración democrática. ¡Basta ya de los políticos profesionales! - por Antonio Aguado Suárez

El PP preconiza y quiere una patria a su medida: bienestar y privilegios para los de su clase, cuenta con el beneplácito y complicidad de algunos jerarcas, barones, gran baronesa de Andalucía y dirigentes a diferentes niveles del PSOE, empezando por el impresentable Felipe González con su “puerta giratoria”. Intolerablemente éste tipo de actos se consideran sólo poco éticos y no como deberían ser, ilegales.

Regeneración democrática. ¡Basta ya de los políticos profesionales! - por Antonio Aguado Suárez *

El PP preconiza y quiere una patria a su medida: bienestar y privilegios para los de su clase, cuenta con el beneplácito y complicidad de algunos jerarcas, barones, gran baronesa de Andalucía y dirigentes a diferentes niveles del PSOE, empezando por el impresentable Felipe González con su “puerta giratoria”. Intolerablemente éste tipo de actos se consideran sólo poco éticos y no como deberían ser, ilegales.

Esa confluencia de barones de ambos partidos políticos, viene produciéndose desde finales de los años 80 del siglo pasado, cuando el PSOE empezó a tirar por la borda muchas de sus señas de identidad ideológicas, principios y valores. Hasta ese entonces, en el Partido Socialista se producían debates contundentes pero respetuosos defendiendo cada cual sus ideas y posiciones, lo que enriquecía la vida orgánica y política del Partido, confluíamos y compartíamos nuestra militancia en los órganos correspondientes, socialdemócratas y socialistas ortodoxos.

El problema se empezó a producir cuando al socaire del poder, empezaron a arribar muchas personas a quienes no se les daba como anteriormente ocurría la debida formación. Muchas llegaron con buenas intenciones, pero otras oportunistas, para medrar y hacer de la política su profesión. En consecuencia el espectro ideológico que existía se vino abajo, ampliándose considerablemente con la llegada de católicos, cristianos, social-liberales, liberales y sobre todo amorfos, incluyendo a muchos veteranos que tenían la ideología bien definida, como socialdemócratas o socialistas ortodoxos. Son los que más me han decepcionado y es que para continuar viviendo de la política, no le han importado camuflarse como amorfos.

Recuerdo una anécdota de un compañero de Juventudes Socialistas, que a principios de los noventa, puso una nota en el tablón de anuncios situado en la entrada de la sede del Partido que exponía lo siguiente: “entre como socialista, me convirtieron en socialdemócrata y ahora, no se que coño soy”.

Desde hace tiempo los socialistas ortodoxos somos los menos, es difícil, pero continuamos luchando porque el PSOE recupere sus señas de identidad. Como se viene comprobando haberlas perdido, nos está pasando factura con la desafección de gran parte de nuestro electorado, que se ha ido la mayoría a Podemos, organización política nacida por la falta de sensibilidad del Partido Socialista con los problemas tan graves que acuciaban (y continua acuciando), a gran parte de la población.

Algunos se escandalizaron cuando en el año 2000, en un congreso insular, preparatorio del federal, al presentar en nombre de Izquierda Socialista, la enmienda política a la ponencia marco y un compañero en el pleno tratando de rebatirla, lo único que se le ocurrió exponer fue que la misma parecía hecha desde otro partido en clara alusión a Izquierda Unida. Me lo puso muy fácil y le repliqué que la habíamos redactado militantes respetables,  como tantas otras y otros que participaban en el proceso y aproveché para explicar, que me sentía más próximo a IU que a las compañeras y compañeros del ala derecha del Partido y puse los ejemplos de Cristina Almeida y López Garrido, que posteriormente fueron presentados por el PSOE como candidata independiente a la Comunidad de Madrid y diputado respectivamente.

Dije que nadie se debería escandalizar por esto, lo mismo que yo no me escandalizaba comprobando la cercanía de mis compañeros conservadores y amorfos con los liberales y semejantes del Partido Popular. La enmienda que presentaba fue aprobada por una amplia mayoría y lo más lógico en un Partido que se precia de democrático, es que quienes presentan enmienda y son aprobadas, sean elegidos como delegados en éste caso para el congreso federal. No fue así y al ser la elección en listas cerradas, los mandamases del Partido me hicieron un boicot, con el apoyo de sus acólitos y no salí elegido.

El PSOE no solamente ha perdido gran parte de su ideología (ojala fuera socialdemócrata), también ha pasado con su esencia democrática y el buen compañerismo, que cada vez más ha venido “brillando” por su ausencia.  

Esta visto que hace falta una profunda regeneración democrática, con una ley electoral y de partidos que imposibilite que siga ocurriendo todo esto, y que contemple la política como vocacional y no de forma profesional, con un tiempo limitado: máximo un total de 16 años y 8 en el mismo cargo público y si tiene otro orgánico,  para no ser juez y parte, ambos deben ser a distinto nivel. Considero que la lacra del político profesional insensibilizado con los problemas que afectan a los ciudadanos, pero no así con sus intereses personales, es de lo peor que estamos padeciendo, como consecuencia de las actuales estructuras electorales y de partidos, que está posibilitando la perpetuidad de las personas que acceden a los cargos públicos y orgánicos.

Hasta cierto punto se puede comprender en los partidos políticos de derecha, pero lo que desde posiciones ideológicas más me preocupa, es que también ocurra en organizaciones de izquierda, como Izquierda Unida con los ejemplos de Cayo Lara que viene viviendo de la política desde hace 32 años y Gaspar LLamazares, que como médico solo ha ejercido 3 años y todos los demás 27, lo viene haciendo en su condición de político.

En el PSOE está demostrado con muchos más casos que aún es peor, baste poner como ejemplo a Susana Díaz, que su vida profesional se desconoce por inexistente pero no así la política. Con poco más de 40 años aún siendo tan mediocre, lleva viviendo de la política cerca de 20, con los apoyos de sus padrinos y jerarcas “socialistas” andaluces.

El colmo sería que Podemos que con toda razón viene denunciando a la casta política, con el tiempo llegue a forma parte de la misma.  

* En La casa de mi tía por gentileza de Antonio Aguado Suárez