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16:12h. jueves, 26 de noviembre de 2020

Un ejército de la paz y los cuidados - por Ajó Tedote, desde la Residencia de Mayores de Santa Cruz de La Palma

 

FRASE AJÓ TEDOTE

Un ejército de la paz y los cuidados - por Ajó Tedote, desde la Residencia de Mayores de Santa Cruz de La Palma *

                                    Para Judith y sus compañeras y compañeros de la Residencia de Mayores de Santa Cruz de La Palma

 

Yo no escribo mucho pero esto que voy a tratar lo conozco perfectamente, porque ya he dicho en otra ocasión que soy un anciano que vive en esta Residencia de La Palma. 

En estos tiempos horribles de pandemia que estamos, se  ha recordado mucho y muy merecidamente a las sanitarias y los sanitarios, y a personas de otros trabajos, por la estupenda labor que han hecho. Y también, por desgracia, se ha tenido que recordar a las y los mayores en las Residencias, porque han sufrido con mucha fuerza, mucho sufrimiento y mucha muerte esta enfermedad.

Sin embargo, se ha hablado muy poco de las personas que están al cuidado de estas Residencias.

En aquellos tiempos en que no había esta pandemia, que parecen tan lejanos, cuando se podía pasear por las calles de las ciudades, era posible contemplar a viejitas y viejitos, con la ayuda de unas personas, generalmente con cara de buena gente. Pero eso era todo lo que sabía de quienes trabajan en la Residencias. Y sigue sin saberse nada. Es un trabajo casi invisible.

Por eso yo quiero que se sepa. En estos centros viven señoras y señores mayores con muchas dificultades. Hay quien tiene incontinencia; es frecuente que no puedan valerse sin ayuda; que necesiten auxilio para muchas de las actividades diarias. Y todos estos señores, todas estas señoras, reciben atención y cuidado, con mucho cariño, por parte del personal que trabaja en los centros. Pero, por si fuera poco, ahora no se puede salir, por razones lógicas de seguridad y las visitas son muy pocas, restringidas y con un fuerte control. Como debe ser. Pero todo esto supone mucha soledad, mucha tristeza, muchas dificultades emocionales. Y también en esos aspectos humanos, la gente que trabaja en las Residencias pone todo su esfuerzo, toda su humanidad.

Yo puedo decir que en las Residencias de Mayores se presta un servicio mejor que en los hoteles. Incluso los caros. Porque aquí el servicio va acompañado por la asistencia directa, la solidaridad y el calor humano. Todo este personal trata a usuarias y usuarios como si fueran sus padres o madres, abuelas o abuelos. Esto no es una cuestión profesional, es un sentimiento de humanidad. Como se suele decir, "más allá de lo que exige el cumplimiento del deber". Porque a estas personas, además del deber, les mueve el espíritu de humanidad.

Conserjería, ordenanzas, lavandería, cocina, limpieza, mantenimiento, cafetería, biblioteca, servicio de comedor, arreglo de habitaciones, animación, salud física y mental, administración. Todo un conjunto de servicios prestados por un ejército de paz y cuidados con un cariño y una abnegación que hay que agradecer.

Y otra cosa que también hay que decir, de los centros públicos. Las y los residentes pagan cuota. Hay quienes la pagan completa; hay quien paga menos, por carecer de posibilidades y también quien no paga nada, por ser pobre de solemnidad. Pues bien, este :detalle solamente es conocido por la Administración. Más nadie lo sabe y, de esta manera, el trato, el servicio, el cuidado y el cariño es igual para todo el mundo. Aquí no hay las discriminaciones por razones económicas que se ven por ahí fuera., 

Este ejército de la paz y el cuidado está en una brega difícil, peligrosa y de mucha responsabilidad, en estos tiempos de pandemia. Difícil, porque la gente mayor es muy problemática; peligrosa, por el riesgo siempre presente de contagio; y de mucha responsabilidad, porque se trata de un colectivo vulnerable. Y es justo que se le reconozca.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Ajó Tedote

ajó tedote

 

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