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16:32h. Lunes, 05 de Diciembre de 2016

De reyes, reinos e ideas - por Andrés Briansó

 

andrés briansóSí, es en serio, el Partido Popular ha traído al último Pleno del Cabildo majorero la petición de que un retrato del Rey de España presida la sala, cumpliendo un reglamento del año 86.

De reyes, reinos e ideas - por Andrés Briansó, consejero de Podemos en el Cabildo de Fuerteventura

Sí, es en serio, el Partido Popular ha traído al último Pleno del Cabildo majorero la petición de que un retrato del Rey de España presida la sala, cumpliendo un reglamento del año 86.

Ante todo me gustaría dejar claro que desde nuestro grupo consideramos del todo incompatible con un Estado democrático, donde la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley está garantizada por el artículo 14 de la Constitución, la existencia de la figura del monarca, cuyo acceso al puesto está limitado por un sistema hereditario de sucesión familiar; inviolable y no sujeto a responsabilidad, anacronismo galopante vaya.  

Consideramos incompatible, en nuestra calidad de servidores públicos elegidos en igualdad por los ciudadanos, que el cargo de Jefe del Estado, que dista mucho de ser meramente simbólico puesto que recaen sobre él responsabilidades tan graves como, por ejemplo, la máxima autoridad sobre las Fuerzas Armadas, esté de forma vitalicia per saecula saeculorum ligado al vínculo de consanguinidad de una dinastía histórica. Siendo muy dura una verdad histórica, la Corona Borbónica en nuestro país se reinstauró de mano de la Dictadura franquista en base a la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado aprobada en 1947.

Una vez dicho esto, es preciso señalar que reivindicar nuestra vocación ideológica no implica, desde nuestra forma de entender la política y la democracia, despreciar o faltar el respeto a la persona que ostenta el cargo de Jefe del Estado, aunque no nos guste como ha sido impuesta. Mucho menos implica nuestra intención de incumplir el marco jurídico actualmente aplicable y vigente, aprobado ya en época constitucional. Consideramos que actualmente en nuestro país existen mecanismos legales suficientes como para cambiar las leyes y la Constitución  y no duden que cuando tengamos mayoría parlamentaria y ciudadana suficiente para hacerlo lo haremos. Rechazamos la monarquía en cuanto Institución privilegiada, pero en ningún caso nos opondremos al cumplimiento de las leyes democráticamente aprobadas, en este caso, la colocación de una efigie del Jefe de Estado en un lugar preferente del Salón de Plenos.

Nuestro objetivo de que algún día ningún linaje familiar tenga más privilegios que cualquier ciudadano común, lo canalizamos a través de nuestro proyecto de proceso constituyente nacional, no en base a la existencia o no de retratos del Rey, cuestión que consideramos del todo secundaria e irrelevante para la mayor parte de nuestras vecinas. Si el reglamento establece la obligación de ello, no seremos nosotros quienes nos opongamos al cumplimiento de la ley.

Eso sí, nos gustaría remarcar que ojalá aquellos que promueven esta moción, representantes del Partido Popular, tuvieran el mismo celo legalista para hacer cumplir todas las disposiciones de nuestro ordenamiento jurídico, y no solo las que por mero interés partidista, políticamente secundario o personal, les beneficien.

Ojalá que cuando el Gobierno del Partido Popular expulsa a los inmigrantes “en caliente” a tierras marroquíes recién cruzada la frontera, contraviniendo todo tipo de leyes nacionales, comunitarias e internacionales, mostraran ese mismo énfasis en que se cumpliera la ley. Ojalá tuvieran el mismo celo que hoy expresan con respecto al cumplimiento de la cuota de refugiados que nos asignó la Unión Europea en mayo de 2015 , que llega a 1.549 personas y de las que por el momento el Gobierno de Mariano Rajoy solo ha acogido a 363, un mísero 23%. Y sin necesidad de irnos a Madrid, ojalá aquí, a nivel insular, tuvieran el mismo interés en cumplir las normas y lo acordado en el pacto firmado por todos los partidos de esta Sala para hacer de Fuerteventura una “Isla Libre de Desahucios” o para hacer verdaderamente de esta isla un referente en el desarrollo de energías renovables, empezando en primer lugar por proyectar alternativas a la central eléctrica de El Charco.

Los ciudadanos nos han votado a todos los que estamos en ese Pleno para que discutamos de cuestiones más importantes que banderas, fotografías, retratos regios o eslóganes vacíos.

Ojalá que hacer cumplir la ley, en todos los casos, sea una costumbre que se practique cada vez más a menudo en las Instituciones, no en base al interés partidista de cada político de turno, si no al ánimo de construir juntos una isla mejor para nuestras vecinas. Aún recordamos las dificultades que nos encontramos cuando reclamamos que se cumpliera la ley taxativamente en el caso de la inhabilitación judicial para cargo público de los antiguos Consejeros del Partido Progresista Majorero, Jerónimo Soto y Domingo González Arroyo.

Así en una isla donde el derecho a la sanidad y a la vivienda no está garantizado, donde las cifras de desempleo superan con creces a la media nacional y en la cual tener un empleo no significa dejar de ser pobre, debatir en pleno sobre este tipo de cuestiones estéticas supone un alejamiento, aún más si cabe, de los ciudadanos con respecto a sus representantes públicos. Probablemente el verdadero objetivo era buscar únicamente un enfrentamiento con nosotras, pero ahí no nos van a encontrar.

Así que no se pierdan la siguiente ocurrencia a tratar en el Cabildo de Fuerteventura, quizás la dama del Caso Patronato proponga costear una estatua ecuestre del Ministro de Repsol. Estatua de piche eso sí.

 

* En La casa de mi tía por gentileza de Andrés Briansó

 

andrés briansó