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01:44h. Lunes, 17 de Diciembre de 2018

Salitre, el nuevo libro de poemas de Carmen Paloma Martínez

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ROSARIO VALCÁRCELEn “Salitre”, Carmen Paloma desnuda la memoria y nos muestra el relato sentimental que sugiere una comunión con las fuerzas esenciales de la soledad y los sabores de su infancia. Preguntas y respuestas sobre el desarraigo, la angustia vital y el vacío desde un prisma existencial. El proceso  de la Vida sobre la Muerte.

 

Salitre, el nuevo libro de poemas de Carmen Paloma Martínez *

La Vida tras el cristal

visión

distorsionada

-a veces opaca-

de capítulos ciertos

de los caprichos inciertos

de la Existencia                 

Las Islas Canarias han sido, tradicionalmente, tierra de poetas, de poetas de tierra adentro y de poetas de mar, de poetas nacidos en nuestras islas o de poetas que nos visitan, que se quedan y deciden abrazar nuestra expresión literaria: el sonido del viento, del mar, la arena. Deciden sumergirse de lleno en la nostalgia o en el abrazo de ese mar de la que hablan nuestros poetas canarios. 
 

Y quizás es eso lo que le ha ocurrido a Carmen Paloma Martínez, una madrileña que vivió en La capital de Cuba, en la Habana casi quince años y desde hace doce años reside en Tenerife. Y en este  encuentro y los sucesivos reencuentros tanto con Canarias, Cuba, Madrid, resultaron de vital importancia para enriquecer su  itinerario poético. En esa llama y en esas vivencias que la poeta alimenta en el libro “Salitre”: un mundo de agua marina, de sabor a sal y a melancolías. Un mundo que ella llena a través de la presencia del mar, de nuestro archipiélago y del mar caribeño, del mar de salitre nebuloso. 
 

Un mundo que según la prologuista Elena Villamandos: “conforman en su totalidad un océano sobre el que la poeta navega, desde la intuición de lo que, en lo profundo, toda vida lleva implícito, hasta la aceptación de la inexistencia y de su desconocido paradero”. 

En Salitre, Carmen Paloma además de explorar su naturaleza ante la historia, nos expresa la presencia y el ardor embriagador de la memoria, el susurro y las vivencias de su tiempo, los valores y los anhelos de la infancia,- vivos aún en ella-. Nos expone lo extraordinario del mundo de la niñez. De ese viaje a la infancia, de ese regreso a las emociones y la belleza que un día nos regalaron. Y, en el silencio, escuchamos la voz de la poeta: 

He regresado a mi niñez/ he recorrido/ cada recoveco/ -hasta los más complicados y temidos-

He llegado allí/ donde quiero estar/

He reconocido/ el mismo espacio/ el de mis sueños/ el espacio en el que mi ser / es quien es/

Muy lejos de patrones/ clichés y estereotipos/

A años luz/ de los “debería”/ los “hay que hacer”/ y toda esta retahíla/ de imposiciones/ yugo de mi movimiento/

Soy libre/ aquí/ -clonación de mar-/ ungida de salitre/ y agua/ preparada para el acto sagrado/

Inmersa en él/ -o ella-/ como prefieras. 

Carmen Paloma se recrea en la experiencia humana, en los sentimientos de angustia y dolor. Y nos evoca poemas en versos repletos de sed de eternidad, de esa insatisfacción que se siente ante la fugacidad con que pasan las cosas de la Vida. Así surge el antagonismo entre Eros: amor que la mayor parte del tiempo no se declara, pero se percibe, y Thánatos: la muerte, el tiempo. Ese tiempo que se nos escapa de las manos sin que hayamos sido capaces de valorarlo. 

Un libro de poemas reflexivo que surge sin astucias retóricas, ni gran efusión sentimental, sino como un intento de aceptación y de disconformidad con el mundo que nos rodea. Y lo expresa en un lenguaje simbólico con poemas cortos, entrecortados y aparentemente sencillos.

Ellos aquí/ sosteniendo una mirada/ que les huye/ revisando lo más íntimo/ rebuscando/ arañando el dolor/ sin piedad/ justo con el dedo en la llaga. /

Quiero irme/ desasirme de tu mano/ abandonar quimeras/ descubrir atajos/ encomendarme a los dioses/ sostener tu mirada/ y no sucumbir/…

Dejar de ser estatua de sal/ empaparme/ de aire fresco, de magia y rutas renovadas/

Heme aquí/ boca abajo/ sosteniendo la Vida/ solo como puedo/

Hay un movimiento lento/ que termina en tus brazos/ adormecido/ eterno/ entumecido a veces/ de tanto esperar/

Retazos sutiles/ y abruptos/de lo que fue la historia

Hay un movimiento sublime/  -el que teje mis sueños-/ el que me abandona en ti/ y me mantiene en el epicentro de la Vida

En “Salitre”, Carmen Paloma desnuda la memoria y nos muestra el relato sentimental que sugiere una comunión con las fuerzas esenciales de la soledad y los sabores de su infancia. Preguntas y respuestas sobre el desarraigo, la angustia vital y el vacío desde un prisma existencial. El proceso  de la Vida sobre la Muerte.

Y se adentra  en el mar, en un mar libre e infinito que le otorga un carácter abierto. En un mar que la redime del olvido y le vislumbra evocaciones. Recuerdos que le ayudan a construir un discurso en el que aparece su padre, a quien le dedica el libro Salitre, 2017. Un poemario que huele a salitre. Un texto editado por Elena Morales, que luce una bella portada de la escritora y pintora Graciliana Montelongo y, al que podemos sumar dos publicaciones anteriores: Líneas en el 2012 y Voz de mujeres en el 2015.

Desde muy jovencita, Carmen Paloma descubre la palabra, dialoga con ella y se siente tan atraída que se deja seducir para entregarse a la emoción, a la colección de las voces que muy pronto sedimentan dentro de su pequeño universo como esencia cultural, y logran agitar su imaginación y comienza a escribir y a escribir y obtiene algunos premios.

La voz de Carmen Paloma Martínez en este nuevo libro “Salitre”, rememora la ausencia y se cuestiona la aceptación del mundo. Indaga en una búsqueda personal obsesiva que la conduce al vacío. A ese vacío formado por momentos de carga emocional y de reflexión, que como ser humano se empeña en dejar en sus versos el testimonio de su circunstancia. 

Salitre, se presentó el pasado día 4 en el Museo Poeta Domingo Rivero junto a otro libro Poesía y Vida de Elena Villamandos. La reseña  la subiré próximamente.

Blog-rosariovalcarcel.blogspot.com

carmen paloma martínez

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* La casa de mi túa agradece la gentileza de Rosario Valcárcel

rosario valcárcel