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08:02h. Miércoles, 20 de noviembre de 2019

El señor Cardona o la antología del disparate - por Ana Beltrán

Yo para ser feliz quiero un tractor... y el señor Cardona un Singapur canario...

El señor Cardona o la antología del disparate - por Ana Beltrán

Yo para ser feliz quiero un tractor... y el señor Cardona un Singapur canario. ¡Lo que tenemos que oír la gente sensata de éste y otros insensatos que nos gobiernan!... Para  vergüenza propia y ajena.  Una vergüenza que se acrecienta cuando se oyen los disparates que se oyen allende nuestra Comunidad. Yo la sentí ayer, y elevada a la máxima potencia. 

No tenía el gusto de conocer al señor alcalde de Las Palmas, lo cual no es extraño porque no veo televisión. A conocer de vista, claro está.  Y da la casualidad que unos días atrás me dije: esto no está bien, uno debería saber cómo son nuestros políticos, al menos los de más relevancia. Me refiero físicamente. La cara no es sólo el espejo del alma, también en ella se refleja el grado de inteligencia de cada cual. No siempre, desde luego, al menos a primera vista, pero al fin sus expresiones los acaban delatando.  Ni eso hizo falta. Ayer, cuando escuché al alcalde Cardona en la radio, de inmediato supe de qué pie cojea el máximo mandatario capitalino.  E incluso la cara que podía tener.

Por eso al verlo hoy en lacasademitía.es fue como si lo conociera de toda la vida: su cara es el reflejo exacto de todas las boberías que le escuché ayer. ¿Cómo es posible?, me pregunté incrédula. Pues parece que sí, que aquí cualquier cosa puede ser posible, permisible y realizable.  Entre petróleos y singapures, a estas ínsulas, ya de por sí desconocidas, no las va a reconocer ni su propia  madre: ésa que las parió.   

¡Qué los votantes  y los  dioses se apiaden de ellas!