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14:58h. jueves, 27 de enero de 2022

Sí, señora vicepresidenta: siempre aciertan - por Nicolás Guerra Aguiar


«Sí que había dinero, lo tiene el tesorero», «¿Dónde están nuestros sobres?», fueron algunas de las frases que a lo largo y ancho de la calle Génova se filtraron por paredes, despachos, salas de reuniones, faxes y teléfonos… Y conciencias de personas honradas –que también las hay a miles en el Partido Popular, y a muchas aprecio entrañablemente– se vieron impactadas por el tremendo cabreo de quienes gritaban a las puertas de la sede ppepera en Madrid, aunque a policiales distancias.

Sí, señora vicepresidenta: siempre aciertan - por Nicolás Guerra Aguiar


«Sí que había dinero, lo tiene el tesorero», «¿Dónde están nuestros sobres?», fueron algunas de las frases que a lo largo y ancho de la calle Génova se filtraron por paredes, despachos, salas de reuniones, faxes y teléfonos… Y conciencias de personas honradas –que también las hay a miles en el Partido Popular, y a muchas aprecio entrañablemente– se vieron impactadas por el tremendo cabreo de quienes gritaban a las puertas de la sede ppepera en Madrid, aunque a policiales distancias.

Sí, un puñado de mil personas que se convirtieron en plenipotenciarias embajadoras de otras decenas de miles desperdigadas por la geografía porque la gente está en la calle, hartamente cabreada por tomaduras de pelo, inmoralidades, latrocinios, perdones gubernamentales a asesinos de la carretera amigos de aquellos amigos de despacho, celeridades en recuperar a los suyos condenados en otros países, multimillonarios enriquecimientos, cierres de hospitales y servicios de urgencia, cobros enriquecedores de comisiones, robos al erario público por el que no se procesa a sus autores, perdones a quienes fugaron millones para no pagar a Hacienda o quizás porque no podrían explicar legalmente su procedencia, supuestos sobres llegados del cielo que se repartían según la importancia en el organigrama político, expresidentes que se olvidan ante el juez de que tuvieron relaciones comerciales con quienes cantaron las glorias de las acciones bankarias, altísimos cargos políticos que defienden ahora la desvinculación con su tesorero durante veinte años y que lo fue con los señores Fraga, Verstringe, Rato, Aznar, Rajoy… y la señora Sáenz de Santamaría, actual vicepresidenta y antigua colaboradora del señor Rajoy.

Esta, con rostro serio y teatralizado, mirada casi perdida como si de un escenario se tratara, afirma que «no estaba al tanto de las actividades del tesorero». Ella, una más de las decenas de altos cargos de Génova que tampoco sabían nada –«¡¿qué me dice, cómo es posible!? ¡Primera noticia!»– de que durante años tal corruptela formaba parte del día a día plenamente identificada con personas de altas responsabilidades, muchas de las cuales fueron implacables látigos contra la corrupción del PSOE, las joyas que regalaba, los dineros que ocultaba al fisco, las sacas cargadas de impuestos revolucionarios, los GAL, los supuestos casos Filesa y Flick (y «Flack», como cínicamente lo llamó el señor González cuando colgó su condición socialista)…

Y la señora vicepresidenta, dice, no sabía nada de lo suyo, pero tampoco sabe que a un partido catalán se le acaba de perdonar el declarado robo que les hizo a los ciudadanos catalanes: sesenta millones de pesetas, en aquel momento muchísimo más que 380.000 euros de hoy. Y dice que el Ejecutivo «está indignado con Bárcenas», veinte años tesorero del PP, exsenador, supuesto comisionista del tres por ciento, el que regalaba sobres para una ayudita económica, el chalé, el velero, los colegios de los niños en Inglaterra, la ropa de marca, tan cara ella, qué precios…

Pero no se atreve a denunciar ante supuestas falsas acusaciones, ante tropelías de una persona de confianza, ante bombazos casi de fuerza nuclear que están impactando sobre Génova, ¿será que el extesorero habrá comunicado su hipotético ultimátum: «Si yo caigo, me acompañarán a decenas»? Si todo es montaje, tramoya, escaparatismo, ¿a qué esperan el señor Rajoy, ella y la señora Cospedal para acudir a fiscalías, juzgados, a la Justicia, para reclamar derechos al honor, respeto al buen nombre de un PPartido que recibió del pueblo la mayoría absoluta, harto de torpezas, mediocridades, divismos, corruptelas como en Andalucía? Porque el propio PP debe exigir, reclamar, centrarse en estos momentos en la defensa de su integridad, las sinvergüencerías de unos no pueden manchar su nombre.

Y como aquí no pasa nada; como los omnímodos poderes se ejercen sin tener en cuenta flagrantes casos de inmoralidades y delincuencias, usan y abusan del indulto, gracia que debe ser una excepción para casos especialísimos (la señora sin trabajo que usó en el supermercado una tarjeta encontrada y compró comida para sus hijos; el toxicómano rehabilitado…). Y como «intentamos actuar con justicia, aunque no siempre se acierta», dice la señora vicepresidenta, lo que hacen es sacar de la cárcel a quien mató con su coche en plan kamikaze a un joven de 25 años, pero lo defendió un abogado coleguilla de despacho del hijo del ministro de Justicia, quien propone el indulto. Y lo hicieron con los mossos condenados a cárcel por palizas a un detenido  en dependencias policiales, por más que los jueces reclamaron su encarcelamiento.

Y la señora Aguirre, expresidenta de la Comunidad madrileña, va a reclamarlo también para el señor Carromero, del PP, a quien en Madrid le habían retirado el permiso de conducir por embriaguez y condenaron en Cuba a cuatro años de cárcel por conducción temeraria con resultado de muerte de dos disidentes a la dictadura. Y en dos meses el condenado es devuelto a España –hay 2.400 españoles en cárceles extranjeras que llevan varios años esperando su retorno–. El argumento de la señora Aguirre es contundente en el Derecho Internacional: «No le reconozco a la justicia castrista el nombre de justicia».  (Y después se desternilló, y quizás pensó que somos sanacas.)

Sí. Se les niega a un toxicómano ya rehabilitado (trapicheó con mínimas cantidades) y a la ladrona del supermercado. Será porque están esperando a que la Justicia comience las condenas a políticos de altos vuelos: el exdiputado de Hierro ya delincuente confía en que no ingresará en la cárcel, sus razones tendrá. Y tal vez piensan lo mismo los valencianos y –en caso de que se le procese– el señor extesorero de los veintidós millones de euros, a fin de cuentas es como de la familia, sigue por Génova, allí guarda papeles, incluso recibos firmados por beneficiados con miles de euros, ayudó a muchos necesitados para gastos imprescindibles, que la buena vida está cara, qué carajos.

Por una vez, señora vicepresidenta, desacierten (una madre, un extoxicómano… se lo agradecerán).


También en:

http://www.canarias7.es/articulo.cfm?Id=290154

http://www.infonortedigital.com/portada/component/content/article/19700-si-senora-vicepresidenta-siempre-aciertan