Buscar
09:45h. sábado, 23 de octubre de 2021

La ideología ha muerto, viva el control, la seguridad, el orden, la explotación y la sumisión social universal

Esta sociedad no la arregla ni Dios, ni descendiendo otra vez de su celestial cielo - por: José Manuel Castellano

 

FRASE CASTELLANO

Esta sociedad no la arregla ni Dios, ni descendiendo otra vez de su celestial cielo - por: José Manuel Castellano *

El surrealismo ha muerto, viva el surrealismo. Esta sociedad no tiene remedio alguno pero, eso sí, cuenta con una nutrida representación de borregos descerebrados por miles de millones, que toman partido a ciegas por el poder para morir hambrientos, mientras sirven como miserables esclavos la suculenta mesa de sus propios verdugos. Con estos bueyes bípedos no se puede arar en igualdad, ni sembrar ecos de libertad, ni soñar siquiera con un mundo solidario.

De esas fecales aguas, estos hediondos lodos: un atlántico reconvertido en una descomunal necrópolis africana; unas islas, en un pasado Afortunadas, hoy reacondicionadas en presidio, que aniquilan cualquier esperanza de humanidad; una piel de toro donde se envía por correo ordinario cuatro balas asesinas; un Rey que tima a sus súbitos; un Presidente que lidera grupos terroristas y bombardea la Libertad de prensa; una Europa xenófoba y neofascista; un Ecuador de femicidios y violencia sexual a menores dentro de su entorno familiar y en los ambientes educativos; un premio nobel que alienta la corrupción y la discriminación social; una plaga de mesiánicos salvapatrias parlanchines; unos desalmados que levantan muros segregadores; unas potencias que asesinan vilmente a inocentes; unos organismos internacionales que acentúan las diferencias y los desequilibrios; una economía global depredadora de los recursos naturales; unas industrias farmacéuticas y armamentísticas que superan el nivel fratricida de los narcoestados; corrupción, más corrupción y corrupción.

Un pronunciamiento reciente, avalado por expertos en el buen arte de la manipulación y por pragmáticos doctores en actos delictivos, dogmatiza que “el fútbol pertenece a los aficionados” y las anémonas se lo creen a pie juntilla, hasta el punto de manifestarse en empozados charcos en contra de uno de esos clanes bicéfalos, poseedores de dotes mágicos, propios de trileros callejeros, que se disputan la hegemonía del negocio futbolístico europeo y mundial.

La verdad que la Champions o la Superliga me interesa lo mismo que a la inmensa mayoría de la ciudadanía la calidad de su voto. No obstante, sin que sirva de precedente, me detengo en este tema porque no lo considero un asunto menor sino un reflejo evidente en esta encrucijada que nos ha tocado vivir de cambio de época o época de cambio, que viene promovida directamente desde las propias estructuras dominantes. Un pulso entre grupos que ya comparten y se reparten el poder económico, pero que ahora lo quieren detentar en exclusividad. Un juego en el que emplean a sus títeres políticos, a sus juguetes institucionales y a sus lacayos medios de comunicación que están experimentando, bajo férreos controles el escenario social, económico e ideológico, ese futuro cercano, que ya se hace sentir a través de excusas pandémicas, de un nuevo amanecer en tinieblas con dioses monstruosos e irracionales sin disfraces, junto a esos infelices y pobrecillos diablillos terrenales. Un nuevo cuento para un nuevo tiempo pero con el mismo argumento de siempre.

La ideología ha muerto, viva el control, la seguridad, el orden, la explotación y la sumisión social universal. Esos serán los nuevos códigos y el nuevo estandarte que ondeará en los contaminados vientos de nuestro futuro cercano, que nos esperan a la vuelta de la próxima esquina. Es muy probable que me tenga que dedicar a la ingesta alcohólica o atiborrarme de cualquier tipo de sustancia alucinógena, con la finalidad de intentar entender o mirar desde un prisma chamuscado a esta naciente sociedad robotizada, sin criterio, sin capacidad de resistencia y sin intelecto, que entre todos hemos alimentado por cobardía colectiva y por miedo individual a defender principios y libertades esenciales. Mientras tanto disfrutemos del poco tiempo que nos resta, porque para sufrir tendremos de sobra. Amén.

* Gracias a José Manuel Castellano y a LA CLAVE CUENCA

https://www.laclavecuenca.com/

http://jmcaste.blogspot.com/2021/04/esta-sociedad-no-la-arregla-ni-dios-ni.html

la clave cuenca

JOSÉ MANUEL CASTELLANO RESEÑA

mancheta 14