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15:28h. Miércoles, 18 de Julio de 2018

Los sonidos del silencio - por Juan Carlos Salinas + (2003), Comenta Francisco Morote

 

FRASE SALINAS

 

CONTRA GUERRA IRAK 2003

Los sonidos del silencio - por Juan Carlos Salinas (120036), de Attac Canarias. Comenta Francisco Morote, presidente honorario de Attac Canarias

Es como si las sombras de un pasado demasiado prolongado nos hubieran invitado a resistir. El poder, siempre ilustrado en el perenne compromiso de manipular a los hombres, se mostraba tan nítido y feroz que no dudamos en sostener el principio más elemental de pertenencia: nuestra propia vida.

La humanidad, con gesto hidalgo, pudo rescatar sentires comunes, dejando a la deriva sus artificiales diferencias. Los fantasmas de viejas contiendas, pretéritos dolores, desencuentros programados por otros, alertaron al ciudadano universal sobre la imperiosa necesidad de recorrer el único camino posible, el sendero de las mayorías; en definitiva, la ansiada ruta de la paz. No había duplicación posible, ni estructuras maniqueas que desmintieran esa serena decisión. Fue la síntesis suprema de un conjunto de iguales, hastiados por la sangre de los siglos. Sin más trámite que una voluntad madura, enfrentó el estéril debate de "las luchas justas" por "razones supremas". Las grotescas argumentaciones esgrimidas no alcanzaron, por esta vez, para disfrazar el crimen de la guerra. Así, por un brevísimo instante se paralizaron las legiones del mercado, herederas de las bárbaras centurias - encumbradas circunstancialmente en la inhumana categoría del poder de pocos - para someterse al juicio inapelable de niños, mujeres y hombres cuyo mayor sustento contrabélico era simplemente el sentido común. Todos ellos son el esfuerzo cotidiano que cada mañana renueva valores,  resuelve conflictos, mitiga dolores, fabrica riquezas en un mundo hostilizado por un insaciable fundamentalismo tributario.

Millones de voluntades diluyeron las fronteras en las calles, en los hogares, en los centros de estudio, en los lugares de trabajo, creando el hemiciclo más grande de la historia para votar una paz perpetua. No hay alegrías, ni tristezas, no hay triunfos ni derrotas en los rostros que expresan la distancia con las hordas prepotentes, solo signos de cansancio, de un ancestral debate interno que se ha inclinado por la vida. Es la palabra y acción  de los hombres, recurrentes depositarios de de los rigores de contiendas que  no les pertenecen, quienes intentan mostrar un camino nuevo a un primitivismo bestial. son docentes de profesionales que se arrogan el privilegio de pensar y decidir, encarcelando votos de una mayoría sin opciones. Alegarán razones numéricas para legitimar una dudosa representatividad, para poder actual, derrotando las esperanzas de cada ciudadano, que siempre a tiempo, ha marcado su tarjeta de trabajo. La democracia no necesita ser representada, solo busca demócratas comprometidos con cada necesidad ciudadana. Son los fundamentos del Estado los que han sido revisados, dejando expuesta una feria de mercaderes  que articulan marionetas por espurios intereses. Sin embargo, en este hecho contundente, donde la humanidad ha demostrado su eficaz y constructivo itinerario, cuando tiene posibilidades y la amenaza siempre irresponsable de núcleos fariseos, concentrados, egoístas y globalmente dañinos es inminente, se articula, tolera matices, culturas, religiones, creencias, arropando el mundo de una seguridad colectiva, que hasta el momento ninguna institución creada ha podido brindar.

Hay un Príncipe que agoniza ante esta muestra de cordura universal; sobrevendrá otro con menos egolatría y complacencia pero con la misma inercia nostálgica de " preservar el orden", por los "futuros desbordes" de esas " masas informes y nunca suficientemente preparadas para elegir su destino".No se inquiete, pero, por sobretodo, no tema, ni mucho menos sienta la sensación de indiferencia, si así se siente más seguro, usted Príncipe Estado podrá comprobar que la paz es la mejor hija de la tierra cuando se la nutre desde el inicio con justicia y equidad. De esa forma su nobleza será imperecedera, pues más temprano que tarde podrá sentir el suave y estimulador aliento que nos otorga la nobeza de la historia.

No hay más margen de maniobra para que carguemos una vez más la culpa de que los caminos elegidos, transitados y dolientes sean un fracaso de la especie. La única especie que ha fracasado es la que se ha apropiado de la bondadosa voluntad de vida de la mayoría, que se permitió palpitar como pudo en un recortado universo de posibilidades. Si  tienen todavía una pequeña luz en su conciencia, si quieren por lo menos intentar el rumbo de la sensibilidad y los afectos, dejando de lado esa búsqueda esquizofrénica y reclamos imposibles de eternidad, quizá puedan rectificar esa alocada carrera hacia la nada, porque de lo contrario posiblemente todos estaremos ausentes, posiblemente solo sonarán los silencios, posiblemente nadie podrá preguntar jamás: ¿ Por quién doblan las campanas ?

Juan Carlos Salinas

 

Comentario de Francisco Morote:

Hoy jueves 15F 2018 se cumple el decimoquinto aniversario de la gran movilización mundial por la paz y contra la invasión y guerra de Irak de tantas y tan trágicas consecuencias.

 

Con motivo de aquella  extraordinaria manifestación el compañero y amigo de Attac Canarias Juan Carlos Salinas, ya fallecido, escribió un sentido y profundo artículo " Los sonidos del silencio " que hoy, como justo homenaje a su memoria, les remito.  Por una de esas ironías de la historia su articulo fue publicado, precisamente, un 20 de marzo de 2003, el día en el que, una vez más, EEUU y sus aliados cambiaron sangre, ajena sobre todo, por petróleo.

 

No puedo dejar de recordar tampoco que meses después la colaboración de Attac Canarias y el Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria dio como fruto la aceptación de la candidatura de ambas al Premio Nobel de la Paz 2004,  para los 30 millones de manifestantes que el 15 de febrero de 2003 se opusieron a la guerra de Irak. 

 

Suya, de Juan Carlos, fue la idea de solicitar ese Premio para la multitud que clamó por la paz. Es también de justicia recordar el esfuerzo de los compañeros  Samuel Streiger y Bernardo Kñallinsky, también fallecidos, que establecieron el contacto con la ULPGC el primero y con el Premio Nobel de Literatura José Saramago el segundo, para lograr el apoyo a la iniciativa.

 

Como es de sobra sabido el Comité Noruego del Premio Nobel de la Paz no otorgó dicho Premio a los millones de manifestantes del 15F de 2003 ... Era previsible, por cuanto Noruega era un aliado de EEUU en la OTAN ... y ya se sabe que con amigos como esos, no hacen falta enemigos.

 

En definitiva, ya sabemos que no pudimos parar la guerra, pero era lo que teníamos que intentar y lo intentamos. Advertimos de lo que podía venir después y el tiempo nos dio razón. Parar la guerra, parar las guerras era y es un imperativo para la gran mayoría de la humanidad, la que necesita de verdad y desea sinceramente firmar la paz perpetua.

 

Saludos cordiales

 

Paco Morote