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02:22h. Sábado, 03 de Diciembre de 2016

De Tenerife a La Habana para encontrarnos con Fidel - por José Luis Hernández

 

FIDEL GENTE LA OROTAVA

JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ 100En el año 1986 se produce un hermanamiento entre el municipio canario de La Orotava y el cubano de Sancti Spíritus (Cuba), auspiciado por Francisco González Casanova (Paco Casanova), orotavense ilustre que recibió en Cuba la más alta condecoración civil por su aportación solidaria a la consolidación de la Revolución en sus primeros años de existencia.

De Tenerife a La Habana para encontrarnos con Fidel - por José Luis Hernández, concejal de Unid@s se puede en La Laguna *

En el año 1986 se produce un hermanamiento entre el municipio canario de La Orotava y el cubano de Sancti Spíritus (Cuba), auspiciado por Francisco González Casanova (Paco Casanova), orotavense ilustre que recibió en Cuba la más alta condecoración civil por su aportación solidaria a la consolidación de la Revolución en sus primeros años de existencia.

Una delegación de canarios y canarias que llenábamos un avión DC10 nos incorporamos a la celebración y fuimos partícipes de momentos inolvidables llenos de anécdotas y grandes recuerdos.

La comitiva canaria estaba encabezada por Isaac Valencia, por entonces alcalde de La Orotava y algunos concejales de su corporación,  y además estaba compuesta por otros cargos políticos del gobierno de Canarias y del Cabildo de Tenerife, Gaspar Sierra, alcalde de Los Silos, los periodistas Carmelo y Martín Rivero, Pepe Trujillo, profesor de secundaria y sindicalista, el dirigente  ecologista Agapito Cruz, el eurodiputado Isidoro Sánchez, el abogado y dirigente socialista Rolando Rodríguez García, el empresario de la construcción Agustín Marichal, por entonces concejal de Arona, y mucha “gente trabajadora”.  

Desde La Habana recorrimos Cuba, casi de punta a punta, para realizar en la provincia de Santi Spíritus el hermanamiento oficial que motivó nuestro enrolamiento en ese viaje mezcla de solidaridad, curiosidad y ganas de hacer turismo en la denominada como “perla del Caribe”.

En Sancti Spíritus fuimos agasajados por su Poder Popular (el equivalente a nuestras municipalidades) que nos organizó visitas a un hospital, a una universidad, a una guardería y a centros industriales, además de a las propias dependencias de esa institución.

En uno de los traslados en guagua, por encontrarme sentado justo detrás del asiento en el que viajaban el presidente del Poder Popular e Isaac Valencia, fui testigo de una de las anécdotas que más recuerdo de aquel viaje, cuando el primero preguntó al regidor orotavense por la ideología de su partido, ATI, a lo que éste respondió, sin cortase un pelo: “ATI es un partido revolucionario anticolonialista”

Finalizando nuestro periplo por el interior de Cuba y de regreso a La Habana para pernoctar en el Hotel Habana Libre, en el hall alguien se encargó de correr la voz de que no nos moviéramos de allí porque en algún momento vendrían a recogernos para llevarnos al ICAP (Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos) para un encuentro con un alto dirigente de la Revolución Cubana y que incluso podría ser el propio Fidel Castro.

Al cabo de unas horas nos subieron en varias guaguas y nos trasladaron hasta  una vieja mansión habanera entre las calles 17 y 19 del barrio de El Vedado, donde el ICAP tenía su sede desde su fundación en el año 1960. Ante las escasas medidas de seguridad, ni siquiera nos chequearon al entrar, e incluso la dirigente feminista canaria Ana Hernández, que regresaba de un viaje a Nicaragua y a la que embullamos a asistir al encuentro, se incorporó sobre la marcha con su mochila a la comitiva, empezamos a dudar que de verdad algún dirigente cubano nos fuese a recibir.  Ante las evidencias empezamos a considerar la posibilidad de que en todo caso seríamos atendidos por algún dirigente de segunda fila, tal vez el comandante que regía los destinos de la institución encargada de  propiciar la solidaridad internacional de los pueblos del mundo con la isla caribeña.

Impasibles y expectantes  tuvimos que esperar al menos otra hora más hasta que vimos como aparcaba enfrente de la vieja mansión habanera un mercedes negro conducido por un militar y un guardaespaldas que abrió  una puerta para que saliese de su interior un gigante barbudo modestamente vestido con un uniforme verde olivo, el mismísimo comandante Fidel Castro.

Incrédulos y sabedores de que estábamos siendo partícipes de un momento histórico por tener la oportunidad de conocer en persona a un mito del siglo XX, en una sala del edificio del ICAP nos arremolinamos en torno al comandante para empezar una larga charla jalonada de anécdotas y de momentos entrañables.

En todo momento Fidel llevó las riendas de la conversación, incluso aportando datos de su preciso conocimiento de nuestras islas sin haberlas pisado nunca y pidiendo aclaraciones a las muchas dudas que le surgieron después de haber sobrevolado Canarias en algunos de sus viajes internacionales.

A cada una de sus preguntas siempre estaba presto alguno de los dirigentes políticos canarios presentes para responder.

Cuando preguntó que quiénes formábamos la delegación, Gaspar Sierra, no permitió que nadie se le adelantará para decir: “Comandante, aquí hay de todo, profesores de universidad, abogados, médicos, maestros, periodistas, trabajadores,...”.

La respuesta de Fidel fue inmediata y concitó un aplauso casi unánime del resto de los presentes: “Caramba, aquí en Cuba los profesores universitarios, los médicos, los abogados, los maestros y los periodistas también son trabajadores”

Se interesó por cuestiones relacionadas con la economía canaria: “¿Cómo sacan el agua en esa isla que tiene ese volcán tan grande?”, “¿Si las islas volcánicas no tienen plataforma cómo pueden tener esa gran flota pesquera, o es que van a pescar a las aguas de los 'saharauitas'”?

No solo nos dio muestras precisas de conocer la realidad de nuestras islas, sino que nos impartió una charla magistral sobre la situación de Cuba, aportando tanto datos de macroeconomía, como  de las cuestiones más mundanas en las que un alto dirigente no suele caer.

Recuerdo de modo especial la admiración que le producía que los japoneses pudiesen fabricar relojes tan precisos y baratos, como un modesto casio de apenas unos pocos dolares que llevaba en su muñeca derecha, que nos señaló con admiración y que consideraba como un auténtico prodigio de la ingeniería y la inventiva humana.

El encuentro finalizó con el comandante haciéndose fotos con toda nuestra delegación , dejándonos con una sensación mezcla de incredulidad, por la trascendencia del encuentro y  de gran admiración por la humildad con las que nos había recibido una de las figuras más brillantes de la historia reciente de la humanidad.

¡Hasta siempre, comandante!

FIDEL GENTE LA OROTAVA 2

La Laguna, 25 de noviembre de 2016

* En La casa de mi tía por gentileaa de José Luis Hernández

josé luis hernández