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01:25h. Domingo, 26 de Mayo de 2019

Teodoro Sosa, alcalde con rumbo Norte - por Nicolás Guerra Aguiar

 Don Teodoro Sosa Monzón es un alcalde importante, le importa a más de 7 000 ciudadanos de Gáldar que le dieron la mayoría absoluta el 24 de mayo

Teodoro Sosa, alcalde con rumbo Norte - por Nicolás Guerra Aguiar *

 Don Teodoro Sosa Monzón es un alcalde importante, le importa a más de 7 000 ciudadanos de Gáldar que le dieron la mayoría absoluta el 24 de mayo. Aunque  bien es cierto que se dejaron ir con pachorras y lentitudes, pues el señor Sosa está en el Ayuntamiento cebollero desde 2003 con veintitantos añitos. ¿El gofio, el nervio, acaso su mente bien ordenada  lo condujeron a la cosa pública? Poco importa: él tiene claro que uno de los machadianos caminos de su vida iba a llevarlo a la alcaldía.

   Fue algo precoz este alcalde hoy absoluto (que no absolutista, me aclara en rigurosa precisión lingüística, matización de un exalumno de instituto -el Saulo Torón-, pero de aquellos tiempos en que la enseñanza oficial se imponía por su calidad. Precisamente por su fidelidad al Centro,  don Teodoro tiene claro que el nuevo edificio en el anteayer erotizador Barrio Hospital abrirá antes de que él termine el cuatrienio. Y en nuestra apacible conversá argumenta cómo la voluntad de un pueblo puede conseguir lo que es de justicia: tal, por ejemplo, la Residencia de Mayores en Barrial.

   Desde 2007 Gáldar tiene el mismo alcalde. Y al menos en apariencia lleva la cosa con moderación y placentero sosiego en nuestra parrafiada: “A fin de cuentas es la certificación de que he trabajado con seriedad, honradez y proximidad al ciudadano”. Así notaría su ascendente éxito en las urnas: 5 concejales en 2003; luego, 7; después, 9. Ahora, doce.

   Añade -sin teatralizaciones ni precipitadas alabanzas- que lleva un equipo también aceptado por los votantes, y un Programa, y que su actividad pública ha sido conocida por todos “porque en un pueblo no se puede engañar a la mayoría después de ocho años en la gestión municipal”. Y da por dos veces el nombre de su exvicealcaldesa, la psocialista doña Encarnación Ruiz, a quien le reconoce comprensión, amistad, fidelidad y trabajo serio.

   Como habla del PSOE galdense aprovecho la entrada que me da: corto su fluidez expositiva y le reclamo una posible explicación ante el retroceso psocialista en Gáldar el 24 de mayo. Tiene respuesta: “No fue por su colaboración anterior en mi equipo. Debe plantearse si eligió bien a sus invitados”. (No quiero entrar en personalismos. Y como el hombre no es tonto -en absoluto- capta al vuelo que pretendo una visión más universal de las cosas en este tú a tú que mantenemos, aunque el café se me enfría.)

   Pero el poder absoluto puede llevar al absolutismo, incluso al aislamiento político, le comento. Y él asiente. Argumenta sin pausa que sigue siendo la misma persona que inició los ERE (puedo notariar que llegaron a llamarlo el “Franquito de Gáldar”). Y está a la vista: lo avala casi el 51% de los votos. Pero sí es cierto que las cosas pueden variar (el alcalde se muestra como hombre racional, ordenado, consecuente), pues en algún momento -quizás a tres años vista- se planteará ante sus 7 000 votantes la decisión final: seguir o volver a su profesión de ingeniero técnico de Obras Públicas, diplomatura que será licenciatura (Ingeniería Superior) porque no abandona la prudente y sabia costumbre de seguir en medio de los libros, por más que él lleva la Política en sus entrañas ya desde los veintipoquísimos años, valleinclanesco “cráneo privilegiado”.

   Porque una característica reconocida en él es la precocidad de su currículum: fue el único aprobado de su promoción en junio -no entran los repetidores- (y me lo dice sin aspavientos, con llaneza, por más que tenía derecho a una pose de vanidad). Pero además hay rigor cronológico: a los 21 añitos vistió muceta para la foto de la orla. Y con 31 ya es alcalde de Gáldar aunque, eso sí, con experiencia anterior en la cosa municipal (pacto con el PP), “un error, sin duda, que hoy no repetiría; aunque no podemos depender del pasado”.

   Fue ágil el hombre ante una pregunta inesperada. Reacciona con tal aplomo y seguridad que me resultaría prepotente si no lo conociera desde hace años: le planteo que a quién hubiera votado a la alcaldía madrileña.  Su respuesta, inmediata: “A Manuela Carmena. Es una mujer muy interesante. En ella permanecen rasgos de seriedad, honradez, inteligencia y compromiso social”.  Silencia su mirada y añade, con una sonrisa casi de disculpa: “Esperanza Aguirre es la antítesis de mi ideario político”.

 Me interesó la observación. También con sosiego y placidez bajó a los impactos de las cosas sencillas y mundanas. Fue contundente: “La realidad social está más a la vista de la izquierda”. Y esa afirmación es compatible con el nacionalismo que él defiende. Puso un ejemplo: la base primordial de Canarias es el Régimen Económico y Fiscal, el REF. ¿Qué voces, preguntó, se oyen en el Parlamento español en su defensa? Solo las de nacionalistas canarios a pesar de su infinita minoría numérica. (Le dije que coincidía absolutamente con la revista Sansofé, defensora a ultranza de un regional REF... hace ya 45 años.)

   Y volvió al tema de los ERE, aquellos que forzaron a varios empleados del Ayuntamiento galdense a las oficinas del paro. ¿A quién no se le rompe el corazón cuando una firma suya actúa contra situaciones económicamente insostenibles para las arcas municipales pero que cuestan la condena al paro a decenas de personas? Añade: “Sufrí ataques personales, amenazas, insidias, despropósitos... Pero los contratados a dedo eran muchos, demasiados, y casi no había dinero más que para nóminas. Hoy el Ayuntamiento está casi saneado”... Y muestra los resultados de una decisión que lo mantuvo angustiado, pero el pueblo le dio mayoría absoluta aunque fue “el alcalde malo” con los contratados.

   Transcribo palabras y sensaciones de ambos, gestos que hablan... Pero hay algo claro y contundente: más de la mitad de mis paisanos votantes lo apoyaron en mayo. Democracia es eso: 'Poder del pueblo'. Y el de Gáldar cree en él. Lo cual es un mérito tras ocho años en la alcaldía.

* Publicado por gentileza del autor