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23:16h. Martes, 24 de Enero de 2017

Tindaya: colonialismo y cabezas huecas (EL PAÍS CANARIO, comenta Francisco Javier González)

tindata clavijo

FRANCISCO JAVIER GONZÁLEZFrancisco Javier González comenta el interesante texto publicado por EL PAÍS CANARIO, sobre el nefasto proyecto de jurar Tindaya

Tindaya: colonialismo y cabezas huecas (EL PAÍS CANARIO, comenta Francisco Javier González)

Aprovecho una muy buena reflexión del "País Canario" sobre Tindaya para, más que sea, desahogar algo el cabreo y la impotencia que siento al respecto.

Es increíble la prostitución del lenguaje que conlleva el colonialismo español en Canarias. Desde llamar al Teide "el pico más alto de España" -lo es del Estado español actual, pero el de España es el Mulhacen- o hablar de la "Europa tropical" o la "frontera sur de Europa" y otras sandeces por el estilo, ahora, todos unos sesudos y españolizados personajillos, de aquellos que Secundino llamaba "sabios de librea que van a las cortes a hacerle la venia al amo", como Fernando Clavijo o el especialista en nuestro peculiar Lenguaje Canario y, a pesar de ello, dependentista irredento, Marcial Morales, se sacan de la manga un nuevo "concepto" , hito memorable de esta corrupción linguística, que de la otra ya ni hablamos.

Al ataque descarado a uno de los símbolos más importantes de nuestra cultura ancestral, la Montaña Sagrada de Tindaya, que en si misma es un valor a realzar, difundir y defender, al saqueo de sus entrañas traquíticas y a su nueva dedicación al Becerro de Oro que para ellos -no para los canarios de a pie- constituye el turismo, al agujero que a Chillida no le dejaron hacer en su pais natal, lo llaman "Monumento a la Tolerancia" y crean una "Fundación Canaria" para perpetrar el ataque. No les faltaría razón si se refirieran a la probada y estulta tolerancia que mostramos los colonizados ante los saqueos y agresiones coloniales, pero no van por ese lado los tiros. Es una vaga y etérea "tolerancia" sin saber ni de quién ni a qué.

En mi vieja Aguere había, niño yo, un conocido adorador de Baco al que llamábamos "Barrilete" que, a sí mismo, con acierto y en francés, se definía como "clochard", que refiriéndose a las autoridades franquistas del momento decía "Es que son todos unos inverecundos". No voy yo a ser más duro que Barrilete con los calificativos, pero lo cierto es que "SON TODOS UNOS INVERECUNDOS REDOMADOS".

Lástima que no podamos activar a los más de 300 podomorfos de Tindaya -la mayor concentración de África de estos ancestrales símbolos- para que de una enorme patada en su infame y acomodado trasero los enviáramos hasta la metrópoli a la que tan eficazmente sirven.

Como eso no va a ser posible con los podomorfos tenemos que buscar otros métodos de acabar con todos estos berringallos coloniales.

http://www.elpaiscanario.com/tindaya-colonialismo-y-cabezas-huecas/#comment-59

* En La casa de mi tía por gentileza de Francisco Javier González, con la amable colaboración de Antonio González Gil