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sábado, 02 de julio de 2022 10:16h.

Si yo tuviera una escoba - por Manuel Marrero Morales

Dimite la Ministra Ana Mato, porque Rajoy al día siguiente tenía que presentar en el Congreso su enésima y nada creíble propuesta contra la corrupción y en defensa de la ética y la transparencia.

Si yo tuviera una escoba -por Manuel Marrero Morales *
 

Dimite la Ministra Ana Mato, porque Rajoy al día siguiente tenía que presentar en el Congreso su enésima y nada creíble propuesta contra la corrupción y en defensa de la ética y la transparencia.

Y su mayor argumento no es precisamente el de los datos objetivos: corrupción generalizada (Empresariado,PP, PSOE, CiU, CC, IU, todos están tocados en una u otra causa) y, por tanto, que la democracia está podrida.

Tampoco es capaz de analizar el origen de este fenómeno, que hunde sus raíces en la inmodélica Transición, donde un Borbón, designado por el Dictador y que jura los Principios Fundamentales del Movimiento, pasa a convertirse en Jefe del Estado "por la gracia de Dios". Y a partir de ese momento, no tiene que rendir cuentas a ninguno de los poderes de la recién constituida democracia.

Tampoco se le ocurre hacer un recorrido por el uso de los fondos reservados del Estado en la época del PSOE (Barrionuevo, Vera, Roldán y el señor X, que tan bien parado salió) llegando hasta los EREs de Andalucía, aunque sí puso la frontera en Despeñaperros.

Ni mencionó al sempiterno y temido socio de ambos partidos, el nada honorable Pujol y su enriquecida familia.

No se le ocurrió recorrer la larga lista de los imputados de su propio partido (como diría Errekondo: Matas, Matos, Ratos y ratas).

En definitiva, a la lista de las selectas familias que robaban en la época de la Dictadura franquista se sumaron durante esta nueva etapa algunas familias más, incluso hasta algunos descamisados han querido participar del festín.

El Sr. Rajoy habló en el Congreso en un intento desesperado por salvar su propia cabeza y la de sus congénéres, porque sabe que la Gūrtel, que desde hace tiempo apunta hacia el máximo responsable del PP, está estrechando el cerco.

Sabe que lo que está en cuestión no son sólo los componentes de esa larga lista de corruptos y las siglas que los amparan, sino algo mucho más profundo: el descrédito de la democracia, del sistema político, que ha seguido siendo una continuidad ininterrumpida de las tropelías de la dictadura.

Y en ello, en su continuidad, les va la vida, la supervivencia de todos ellos. Pero, de forma engañosa, se dirigen a la población para decirnos que "si el descrédito de la política y de los corruptos se generaliza, lo que está en juego es la democracia". Y tienen razón los que intentan meternos miedo de forma engañosa: la democracia carcomida que ellos, las polillas del sistema, nos están dejando, está fuertemente cuestionada.

La cuestionamos pensionistas, estudiantes, parados, la clase media eliminada, el 99% de la sociedad, que no es beneficiario de comisiones, sobresueldos, corruptelas, tratos de favor, tarjetas opacas, EREs fraudulentos,... Esa mayoría de la sociedad que se ha indignado y se ha rebelado porque se modificó el artículo 135 de la Constitución, porque no soporta más recortes en salud y educación, porque no está dispuesta a resignarse a perder todos sus derechos laborales y ciudadanos, que no se va a amedrentar por mucho miedo y mentiras que intenten transmitirnos.

Nos intentan desprestigiar, porque somos muchos y tenemos la razón de nuestra parte, porque nos empiezan a tener miedo, y utilizan términos para ellos despectivos como "salvapatrias de las escobas", que acabaremos con la democracia.

Sí. Queremos acabar con esta democracia de los corruptos, de los privilegiados, de los que conducen a nuestra gente a la exclusión social, a la pobreza, a la emigración, con esta democracia que quiere convertir lo poco público que nos va quedando en negocio privado.

Queremos procesos constituyentes. Queremos cambios en profundidad para que la economía esté al servicio de la mayoría social. Para que pague más quien más tiene. Para que haya una renta básica para todos los que la necesiten para vivir dignamente. Para que no haya viviendas vacías y familias desahuciadas. Para que podamos trabajar, generar riqueza y compartirla. Esa es la democracia que queremos.

Y tienen razón en preocuparse, porque ya estamos empezando muchos a tener escobas.

Cada vez más escobas en manos de gente honrada, trabajadora, competente, que levante las alfombras, abra puertas y ventanas, y en definitiva, devuelva la gestión y el control de la política a la ciudadanía.

* Publicado con autorización del autor