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07:29h. Martes, 16 de Enero de 2018

Vergonzante expolio de arte en el museo de Sijena - por Erasmo Quintana

 

FRASE ERASMO

El siguiente sonetillo va con afecto a mis amigos lectores que tanto celebran como regañan mis ocurrencias semanales, siempre con el respeto y rigor de amistades a prueba de fuego. Esto que se muestra hoy es una redundancia de lo publicado el sábado, día 2, “Preocupante deriva ultraderechista”, y que, por comentarios hechos a mí, coincidentemente se me dio a entender que superó el tamiz de la severidad crítica de costumbre. Por lo demás, como debe ser.

  El artículo referido trata sobre que desde el fallecimiento del Dictador hasta hoy, el franquismo estuvo omnipresente en nuestras vidas, aquel sistema que hacía posible, por la comunión comprometida de Franco con la Iglesia -al cual sacaban bajo palio como el cuerpo de Cristo en forma de hostia-, que unas monjas del monasterio de Sijena mercaran con un tesoro cultural nacional custodiado por ellas, al igual que otra congregación religiosa de hospitales negociara con recién nacidos, haciendo ver a las parturientas que su hijo era muerto, y si la víctima insistía en ver el “cadáver” de su hijo se lo negaban como un gesto “de caridad”. En aquella España, las congregaciones religiosas tenían todo el poder: hacían y deshacían a su libre albedrío. Gente de alrededor lo sabía, pero mejor estar callado.

  Pensábamos que esto era cosa del pasado, pero no. En días recientes ha sido noticia que una comunidad de religiosas de Sevilla fue condenada por la Justicia al  ordenar aquélla, sin el permiso de la Administración autonómica, la rehabilitación de un órgano, joya del más alto valor histórico-artístico y por su antigüedad.

JOYAS DE SIJENA

Vergonzante expolio de arte en el museo de Sijena

por Erasmo Quintana

 

Un vergonzante expolio propio de dictaduras

tuvo que ver con monjitas del monasterio

aragonés de Sijena,

porque incultas y envalentonadas

por patente intocable

de fascistas

para ser imposible molestadas,

con temeridad que enajena

dispusieron como de su propiedad

lo que allí se custodiaba.

El valor inmensurable de piezas

por la congregación

ignorado de manera temeraria,

desamortizadas en afán de hacer caja

como cumple a su rústico magín.

Con la ética y moral escarmenadas

la pasión mercantilista

de las monjas

así me aprietan el alma.

Piezas del arte antiguo: sarcófagos de la Luna

junto a joyas del Medievo en estatuaria

de elevada belleza; tanta, que es imposible cifrarla

y allí está: en el Museo catalán

de Lleida, donde es visitada y se disfruta.

Hubo sentencia judicial condenatoria

de restituir lo expropiado a Sijena; cumplióse

al punto la misma, pero en su mitad, quedando

en el recinto catalán lo más sobresaliente

de las piezas, que ahora no se quieren devolver,

por lo que conocer interesante sería

en cuántas acerbas monedas 

se vendió

tanta belleza irrepetible, arcana y soñadora,

flamígera del alma, amable y tierna a la mirada.

Estas son las habituales quisicosas que ocurren,

a nuestro pesar,

en esta insospechada y sorprendente patria mía.

 

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Erasmo Quintana

ERASMO QUINTANA RESEÑA