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11:56h. Martes, 28 de enero de 2020

La sentencia del TSJC certifica otra jediondada: la adjudicación de parques eólicos

Hace tiempo que es necesario llamar a las cosas por su nombre: Dice el Diccionario de la Academia Canaria: "jediondada: acción sucia e indecente". Y eso y ninguna otra cosa fue la adjudicación de parques eólicos que, como en todo donde anden metidos los tres partidos de la hidra tricéfala que destruye Canarias desde siempre, fue una -en palabras de Paco Pomares, que suscribo- una "gigantesca chapuza". Pero no una chapuza motivada por la ignorancia, sino por la ruindad. Una chapuza dirigida con toda conciencia, como de costumbre, a favorecer a unas empresas, menos capaces, pero amigas; a beneficiar a unos proyectos menos convenientes, pero más generosos con las arcas de partidos y de personas. Una chapuza que sepulta por los siglos de los siglos las posibilidades de que Canarias aproveche el tesoro energético eólico de que disfruta. Una chapuza, en fin, que, como todas las perpetradas por esta manada de bardagos que nos gobierna, perjudica a otras empresas más preparadas y, sobre todo, al pueblo canario, condenado una y otra y mil veces, a pagar mucho más por trabajos mucho peores o, incluso, inexistentes. A todas estas el mayúsculamente cínico gobierno de Paulino respònde que "está estudiando la sentencia con sus servicios jurídicos". (Traducción:"estamos buscando la manera de hacer el salto de pastor con esta sentencia". Otra vez)