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08:52h. sábado, 22 de enero de 2022

Alborozo general por la dimisión del alcalde prevaricador Reverón, en Arona

Yo, espero que nadie me lo tenga en cuenta, no participo del jolgorio con que la sociedad canaria decente ha acogido la retirada, por fin, de un tipo que fue condenado por pevaircación y que se resistía a abandonar el cargo. Y no participo, por varias razones...
La primera y princial causa de mi desazón, en todo este asunto, es que me parece que nada ha cambiado en Arona. Se va el alcalde, ya era hora, pero se queda supartido y su equipo. Es decir, que el sistema democrático no es capaz de elminar el mal. La corrupción puede seguir en Arona, como en Mogán o Telde, o en cualquiera de los municipios canarios.
Pero, además, me parece que la pena impuesta es corta, insuficiente, para la magnitud del delito cometido..
Y, encima, creo que se ha puesto en evidencia que la justicia es lenta y sin autoridad para hacer cumplir sus sentencias.
Para mí, esto demuestra la degeneración del estado de derecho.
No. No puedo estar contento, todo lo contrario.

(La selección de enlaces se la debo a mi amigo El Ojo de Orus)