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18:33h. Lunes, 19 de agosto de 2019

La comparación entre el estado español y Bélgica, todos contra uno - por Chema Tante

 

RAJOY PILLO

Si a todo el mundo le repugnan el Pp y Rajoy ¿Por qué les quieren apoyar?

CHEMA TANTECuando se examina la inevitable comparación entre la situación trancada en el estado español y la que ocurriera en Bélgica, que estuvo año y medio con un gobierno en funciones, porque nadie quería colaborar con el partido que había sacado el mejor resultado electoral, el análisis siempre va hacia la chusca cuestión de que en ese interregno todos los indicadores económicos mejoraron. Pero nadie asume la auténtica enseñanza que yo creo que se desprende del caso belga.

La comparación entre el estado español y Bélgica, todos contra uno - por Chema Tante

Cuando se examina la inevitable comparación entre la situación trancada en el estado español y la que ocurriera en Bélgica, que estuvo año y medio con un gobierno en funciones, porque nadie quería colaborar con el partido que había sacado el mejor resultado electoral, el análisis siempre va hacia la chusca cuestión de que en ese interregno todos los indicadores económicos mejoraron. Pero nadie asume la auténtica enseñanza que yo creo que se desprende del caso belga.

Los hechos fueron, como digo, muy similares a los que estamos sufriendo ahora en este estado. El partido mayoritario en el parlamento N-VA no conseguía reunir los apoyos suficientes para formar gobierno. Lo mismo que le pasa ahora al Pp. Un laberinto que no tiene trazas de solventarse, porque todo indica que otras elecciones no tendrían resultados muy diferentes.

En Bélgica, al final, salieron del atolladero de la manera más lógica. La única que cabe en el estado español ahora. Como todo el mundo rechazaba al N-VA, formaron un gobierno apoyado por todos los demás.

Que es lo que hay que hacer aquí. Si nadie quiere que un partido investigado por corrupción, el Pp, presidido por un  tipo intolerable, Rajoy, siga en el poder, que nadie le apoye. Y que se forme un gobierno con todos los demás.

Obvio. Pero, para eso hay que abandonar los intolerantes prejuicios y sacar adelante un gobierno de compromiso.