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21:42h. sábado, 25 de septiembre de 2021

"Los enterradores de la Segunda República", edición en español - Ramón San Geroteo Flores

enterradores república

 Decidí, tras la ayuda de profesores españoles, enriquecer y traducir en castellano el ensayo "Les fossoyeurs de la Seconde République". Después de 4 años de búsqueda y lecturas imprescindibles pongo a disposición de la ciudadanía un trabajo original y novedoso poniendo de relieve las causas fundamentales, tanto las lejanas como las cercanas, que explican el colapso de la Segunda República y como las complicidades británicas y francesas con el fascismo internacional acabaron con ella.  

Si ustedes están interesados quedo a su disposición para mandarles el libro. 

ISBN 9 791034386598

Paginas : 422

medidas : 15x24cm

Precio 20€

contacto : 

 

 

 

Hace ochenta años, la insurrección fascista en España provocó uno de los eventos más dramáticos de la historia europea del siglo XX. La Europa de la posguerra se construyó sobre una memoria selectiva y durante la Guerra Fría, ignoró los capítulos más vergonzosos de su historia contemporánea. Desde entonces, una nueva generación de historiadores ha abierto otras vías de investigación. Denuncian en primer lugar los estudios simplistas y reduccionistas que intentaron legitimar el golpe de estado de 1936, considerándolo como una contrarrevolución desplegada para eliminar el radicalismo del movimiento obrero. Sin embargo, cinco años antes, cuarenta y ocho horas habían sido suficientes para que los pueblos de España aseguraran pacíficamente el triunfo de la República. Los republicanos acusados de todos los males sociales y económicos, al ver nuevamente alejarse la emancipación prometida por tantas generaciones, se opondrán a la voluntad de bloqueo social luchando en contra las exacciones sangrientas provocadas por una oposición reaccionaria. La vía reformista obstaculizada por los golpistas, provocará abusos revolucionarios incontrolados, pero también represiones violentas orquestadas por los rebeldes. El enfrentamiento acabara tras 988 días de guerra despiadada liderada por el fascismo internacional contra la joven República española. Estas atrocidades se llevarán a cabo bajo las falaces miradas de las democracias europeas que, para retrasar una guerra inevitable en Europa, se refugiarán detrás del pacto de no intervención y, al dar en prenda al fascismo la España republicana, la condenarán a muerte. 

Ramón San Geroteo Flores nacido el 3 de octubre de 1944 en Montgermont (Rennes), participa en una red internacional de investigación e intercambio sobre la Segunda República de España. Es autor de otras dos publicaciones: "Los olivos del exilio" y "La hija del anarquista". Editorial Cairn Francia.  

 

 

Los Enterradores de la Segunda República

Tesis principal: ¿Por qué asesinaron a la República? 

Comprobé el hecho de que la historia de España fue escrita bajo el peso de la  guerra fría, y en consecuencia resulto reductiva e incluso falsa. 

Así me he propuesto destacar las causas fundamentales, tanto las lejanas como  las cercanas, que condujeron al colapso de la República y de este modo clarificar que  no fueron los enfrentamientos internos los responsables de la derrota Republicana. En  el ensayo, sin negar la violencia que tuvo lugar en la retaguardia republicana, he  reflexionado para comprender el porqué de las luchas de los pueblos de España eran  legítimas, sin por ello enfatizar la violencia por la violencia 

En los años 30, España necesitaba cambios inmediatos, pero su avance se  producía a un ritmo diferente del que imponían los poderosos que continuaban  viviendo en un universo cerrado a la modernidad de los nuevos tiempos. Así la violencia  ciega respondió a las explotaciones y exclusiones cometidas por el poder y sus  súbditos. 

Cada país lleva el peso de su historia, España tiene especificidades que ningún  otro lugar encontramos. Estas especificidades serán por cierto amplificadas por el  hecho de haber perdido todas sus colonias y también incumplido la cita con la  revolución industrial que las otras potencias europeas serán los grandes beneficiaros. La  guerra española del 36 no puede entenderse si no medimos la crisis de conciencia que  llevó a España, en el siglo XIX al fracaso como potencia.  

España será tocada y herida por dichos terremotos que dividirán para siempre el  país donde la religión católica será partidista y no árbitro. No se puede entender la  situación social, política y económica caótica y atrasada de la sociedad española y de su  burguesía sobre las potencias europeas sin comprobar el resurgimiento del pasado que  marcó el rechazo del progreso social. El país no tenía dónde apoyarse excepto en sus  pueblos sedientos de libertades que soñaban con otro mundo como afirma el filósofo  francés Jean Guéhenno: soñamos una vida y vivimos en otra, pero sólo la que soñamos  es real.  

El advenimiento de la Segunda República, a pesar de las amenazas a su futuro, trajo un entusiasmo a los pueblos de España para justamente barrer todo este pasado y  materializar las esperanzas de justicia y de libertad expresadas hacia otra España, la que  nació a fines del siglo XIX fuertemente anclada a las tesis desarrolladas por la  generación de los Intelectuales de 1898, por el enraizamiento del socialismo y por la  influencia destacada por el Instituto Libre de Enseñanza.  

Con todo y con eso, unos historiadores se han aprovechado de unos cuantos  eventos para endulzar o falsificar la historia. Cabe recordar aquí que no querer levantar  los ojos es aprobar definitivamente interpretaciones vagas, es olvidar cuanto las  realidades afirmadas por unos no son siempre lo real, es por ejemplo asignar una  preeminencia a las reformas democráticas, las luchas partidistas, a las contradicciones  catalanas como a tantos otros hechos deslumbrantes. Estos hechos probados que  explico, que denuncio o condeno son la consecuencia de siglos de oscurantismo y de violencia que contemplaron los rebeldes para volver al absolutismo de ayer e  implementar una estrategia coercitiva como los otros países totalitarios europeos.  No entender mi llamamiento, sería entonces como abrir la caja de Pandora y dar  voz a los que afirman que la guerra se perdió por esas mismas razones y finalmente  admitir que ya no queda nada por hacer, que todo ha sido dicho e invitar por fin a cada  uno a dar el siguiente paso, ósea aceptar el punto final dictado por la transición  democrática. Este plan impone no buscar ni querer exhumar el cadáver de una  República asesinada, este plan es enmascarar la realidad, es olvidar que la muerte de la  República española fue el símbolo de un desgarrador colapso, el del ideal democrático  en Europa. 

El asesinato de la República será un delito colectivo perpetrado por los poderes  del eje que apoyaron a los facciosos españoles pero también por las poderosas  democracias confusas pero cómplices; dos grupos enemigos y divididos por todas las  áreas excepto en el interés por sacrificar a la joven República Española.  

Abrir la página que relata y denuncia el sacrificio de la España republicana es  recordar por qué, cómo y gracias a quién los rebeldes han ganado esta macabra  contienda y porque los culpables de su aniquilación no están aún todos señalados. Así  unos estudios científicos conducen a interpretaciones que desconciertan más de lo que  tranquilizan ni convencen, porque los relatos oficiales, falsamente consensuados,  impuestos a partir del final de la Segunda Guerra Mundial por las democracias y luego  por la transición en España presionan a muchos especialistas, testigos y descendientes. 

Al parecer, estos endiablados republicanos con su mera presencia y su aplomo al  mantener viva la memoria, recuerdan a las democracias unas cuantas capitulaciones  vergonzosas tales como la No Intervención, el espíritu de Múnich, los campos de  concentración en Francia, la colaboración del gobierno francés con los nazis. Por eso  una mala conciencia les dictó la voluntad de olvido tantos años. Quiero enfatizar la falta  de realismo y de objetividad mostrada por las democracias con respecto a las páginas  que consagran la agonía y la muerte de una España republicana que entonces la  llamaban hermana pequeña de la República Francesa. Por lo tanto, España fue  abandonada a su destino; nadie ignoraba cuál sería su trágico final, nadie hubiera  imaginado que lucharía 988 días en las condiciones en las que la No Intervención,  decidida por Léon Blum, la había arrinconado.  

Tenemos la firme voluntad de poner todo sobre la mesa para que uno pueda  cuestionar y contemplar la perfidia, el cinismo y las traiciones británicas y francesas,  poniendo de relieve algunos puntos de gran alcance hasta ahora apenas divulgados,  como el vil compromiso tejido entre las democracias y el fascismo, tal como la cita de  Pascal Bruckner le define: la obscenidad de la guerra es la inevitable complicidad que  termina tejiéndose entre enemigos que creen que no tienen nada en común y son cada  vez más similares. 

 

Exposición de Víctor Sánchez 

1° octubre 2020 

Gracias por darme voz para, básicamente resaltar  dos tesis del ensayo de Raymond San Geroteo.

1- El nazifascismo siguió vivo después de la Batalla  de Berlín. 

2- Seguidamente se puso en marcha una inmensa  operación de manipulación informativa financiada  por los mismos que fomentaron el nazifascismo a  partir de 1922 que se basaba en reconstruir la  historia desde el presente de los años 50 para  controlar el futuro actual y mantener su impunidad  ante la justicia y la democracia. 

Thomas Mann, el escritor más leído en lengua alemana le  da la razón a Raymond ya en 1947 cuando pronuncia una  serie de conferencias en América y Europa donde afirma  que el nazifascismo ha sido derribado militarmente pero  sigue vivo culturalmente, no sólo en Alemania, Italia o  España, sino en la Gran Bretaña y en la misma Francia.  

El nazifascismo es en su núcleo, en su hueso, siempre, la  explotación salvaje de los asalariados cuando la tasa de beneficio disminuye debido a las crisis periódicas del  capitalismo, como la que estamos viviendo hoy, pero esta  actuación criminal no puede ser presentada así,  descarnada y se reviste de frases solemnes.  

San Geroteo desnuda en su ensayo esta hipocresía y para  hacérnosla comprender en sus orígenes, nos lleva de la  mano por el infierno del siglo XIX como hiciera Virgilio  con Dante en la Divina Comedia y al hacerlo nos muestra  que el diablo se esconde detrás de la cruz siempre y asoma travestido de arcángel de la cruzada del Dios que  marcha con los fieles para combatir con ellos a los  enemigos infieles. 

En las ciudades que las gentes de Yavhé, tu dios te da  por herencia, no dejarás con vida a nada que respira,  darás el anatema a esos pueblos, a los geteos, a los  amorreos, a los cananeos, a los habitantes de Gaza, como  Yavhé tu Dios te lo ha mandado para que no aprendas a  imitar las abominaciones a las que esas gentes se entrega.  Deuteronomio 16-20. 

En el ensayo de San Geroteo ocupa un lugar preferente  Alberto Camus, otro miembro de la diáspora española, la  cual, no tengáis ninguna duda, que desde el exterior de  España, al entrar en contacto con otras culturas, este  español ha fundado el mundo moderno, regalando a la  humanidad una nueva concepción del universo, de la  cultura, de la sociedad, de la moral, de la política, sin ni  siquiera preocuparse de luchar por ver reconocidos sus  méritos. ¿Exagero? 

Los enterradores de la República me ha hecho  comprender que hay tres clases de españoles: Primera: los que Irvinao Yovel, catedrático de la  Universidad de Jerusalen define como los herederos de la  inyección de fervor mesiánico que los conversos  aportaron a la Iglesia Católica reforzando la tendencia a  creerse un pueblo elegido, devoto e inflexible, fanático  implacable que cumple en la Tierra una misión divina. Segunda clase: los que practican la doble moral del  burlón que lleva una máscara de plañidero cínico  acentuada por una convención dramática que no sólo engaña a los demás, ni siquiera es sincero consigo mismo,  actualmente lo llamamos corrupto, antes era conocido  como pícaro. Guzmás de Alzarache, etc… 

Y Tercera clase: el español que a través de la diáspora,  desde la sabia lectura superadora de particularismos y  partidismos reductores que da la observación desde la  distancia, abre la puerta a una nueva concepción del  mundo. Bartolomé de las Casas y su Apología  Declaración y defensa universal de los Derechos del  Hombre y de los Pueblos, que recogida por el Presidente  de la Convención Republicana, el obispo Gregoire,  permitió afirmar que todos los hombres nacen y  permanecen libres e iguales ante la ley y en consecuencia,  abolir la esclavitud, que fue restaurada después del golpe  de estado de Thermidor y no fue desrestaurada por el  Congreso Americano ya que si formalmente se declaró a  los afroamericanos no exclavos, jamás se les ha  reconocido este artículo fundamental de los derechos  humanos, y esto explica lo que los teléfonos móviles nos  están permitiendo contemplar, y al mismo tiempo nos  permiten comprender qué cosa es el fascismo y por qué  los nazis copiaron las leyes segregacionistas  norteamericanas, y admiraron a Henry Ford. 

Tenemos también en la diáspora a Buena Ventura  Spinoza quien exiliado en Amsterdam, junto a Uriel Da  Costa y Juan de Prado nos regaló la ética fundamentada  en la razón y las leyes de la naturaleza, tal como  recientemente ha puesto de relieve Jonathan Israel en su  obra “La ilustración Radical, la construcción de la  modernidad” 

Camus, miembro de esta tercera clase de españoles, nos enseñó a identificar la Peste y San Geroteo nos ofrece  una visión de la historia fundamentada en la progresiva  toma de conciencia de nuestra humanidad, de quienes  somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Una historia  basada, no en la diferenciación entre buenos y malos,  propia de la moral judeocristiana, sino entre resistentes  que lucharon porque no les quedaba otro camino que  enfrentarse contra la mentira, el obscurantismo y la  corrupción de los cínicos que mediante esa convención  dramática a la que nos tienen acostumbrados,  escondieron y esconden su complicidad con la  explotación salvaje de los Sin Voz y parapetados tras sus  máscaras, atacaron y atacan la España de las Luces, de la  Resistencia, así como la influencia que esta España que  intentó nacer con la 2ª República inspirara a los  afroamericanos de la Quince Brigada que al haberse  sentido ciudadanos durante su vivencia española, se  llevaron a América un sueño que aún está por cumplir. 

Gracias Raymond por tu trabajo, por la lucha de toda una  vida, por tu inteligencia, por tu savoir faire, por tus luces,  y por tu defensa de la razón, todo esto desde la sencillez,  que no de la humildad, cada vez que nos llaman  humildes, los fanáticos, pretenden humillarnos y nosotros  con orgullo pero sin soberbia, seguimos y seguiremos,  permanecimos y permaneceremos afirmando

RESISTIR  ES VENCER.TIERRA Y LIBERTAD.

 

 

ramón san geroteo RESEÑA

 

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