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17:23h. sábado, 16 de enero de 2021

Si no les gusta "huida", no lo vamos a llamar matrimonio - por Chema Tante

 

FRASE TANTE REY HUIDA

Si no les gusta "huida", no lo vamos a llamar matrimonio - por Chema Tante *

La derecha, confesa o vergonzante, de este estado de derecha, suele enredar con preciosismos semánticos, cuando no le interesa que se entre en el fondo del asunto. Cuando se trataba de la libertad de la gente para casarse con quien quisiera y amara, se salieron con esa toletada de que "no se puede llamar matrimonio a la unión de dos personas de igual sexo". Lo que les molestaba -siempre que se tratara del prójimo, no de uno mismo- era eso, que se reconociera un derecho.

Ahora les molesta que les restreguemos por los besos los pies de barro de su ídolo. El bribón de la mala fortuna que nos dejara Franco y que ahora  ha huido, llevándose, por supuesto, lo que le ha quedado de su saqueo, después de una vida de lujos, cacerías, bebercios y extraviados comercios, en el sentido canónico del término. Y como les molesta, nos critican que llamemos a las cosas por su nombre y digamos que el Borbón de turno, ha huído, después de hacer lo que siempre ha hecho su familia. Mamarse y aprovecharse de los recursos públicos.

Hasta la Real (pronto le quitaremos la mención) Academia reconoce que lo que hizo Borbón fue huir "Alejarse precipitadamente de un lugar o de una persona por temor o para evitar un daño o un peligro".

Sin embargo, Borbón padre no corre riesgo alguno. De momento. Porque, aunque ya no le cubre la aberrante constitucional "inviolabilidad", si que le cubre la otra. La inviolabilidad que en este estado deplorable la Justicia siempre depara a los poderosos. Una inviolabilidad oculta, con los retrasos procesos sin justificación o cuando ya no se pueden dilatar más, con las sentencias inexplicables. Incluso, cuando la fechoría se adquiere tal relevancia que no puede ocultarse, entonces se inventan un subterfugio pseudolegal, como la tramposa "Doctrina Botín" con la cuál, en la práctica, es el gobierno quien termina juzgando, porque si la Fiscalía del Estado -nombrada por el ejecutivo- no acusa, decae la causa. Claro que eso es con la gente poderosa, como el pirata Botín el viejo, o los bucaneros Albertos o la "que no sabía nada" infanta Cristina. Con la gente poderosa afín al poder, repito. Porque la dichosa doctrina Botín, cuando no interesa, porque aparece un físcal respondón, entonces no se aplica, como ocurrió con Atutxa. 

La cuestión es que este tipo, Juan Carlos Borbón ha ocupado treinta y siete años el trono que le legara el sanguinario Dictador, simultaneando el ejercicio de su reinado con una costosa vida de lujo. Un montón de años en los que circulaban insistentes rumores sobre sucias andanzas y turbios manejos de fondos públicos, pagando la real vida, comprando silencios de amantes, cobrando parece que jugosas comisiones. Muchos rumores, pero sobre  asuntos que no se podían, alegan que no se podían ni nombrar, en una enredada interpretación de la Constitución que dice que al sujeto no se le puede violar, pero nada de que no se puede investigar. Y, con ese cuento de que la Justicia no podía crujir a Juan Carlos y, por tanto, no se podía condenar ni comprobar, entonces, quien dijera algo de robos, comisiones y trampas, esos sí, esos muchos sí, han sufrido los rigores de la ley. Mucha gente, ha sido molestada, vejada, encarcelada, procesada, condenada, multada, exiliada. Mientras tanto, el tramposo real seguía con sus rapaz conducta, con sus licenciosas costumbres.

Pero no se le puede atacar, gritan, porque hay que agradecerle la democracia y la prosperidad. Democracia, en este estado en el que las libertades son vulneradas a cada momento, a la conveniencia de quienes mandan. Prosperidad, en estos pueblos que arrastran lustros con terribles registros de miseria, paro, gente dependiente abandonada a su suerte. 

Y se agita, como argumento definitorio del pretendido talante democrático de Juan carlos Borbón, su actitud el 23 F, pero se ignoran los fuertes rumores, las fundadas sospechas de que en el fondo de esa espantada de la derecha militarizada estaba la Casa Real. Porque mucha gente sostiene que Juan Carlos Borbón estuvo siguiendo los pasos errados de su cuñado Constantino, cuando lo de los coroneles en Grecia. Que le salió bastante mal, por cierto.

Y no hay que olvidar al hijo. Felipe Borbón, heredero del sanguinario Franco y de su tramposo padre, del que ahora se dice que tiene una conducta impecable y democrática. Exactamente lo mismo que se ha dicho de su antecesor, todos y cada uno de los años de su reinado.

En definitiva, Juan Carlos Borbón ha huido, como huyó, con el rabo entre las piernas, su abuelo y como, si todo sigue como hasta aquí, parece que tendrá que huir su sucesor.

Y huye este tipo aclamado como patriota, manteniendo, como ha mantenido hasta ahora, su fortuna, bien o mal habida, en el exterior. Huye, seguro, a un territorio con legislación fiscal blandita, con escasas, sino nulas, posibilidades de extradición. Huye y deja de ser residente fiscal en este estado al que tanto ama y tanto debe. Huye, con todas las de la ley. 

* Lo escribe y lo sostiene, muy indignado, Chema Tante

CHEMA TANTE

mancheta neoliberalismo