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15:08h. Miércoles, 23 de octubre de 2019

¿Para qué sirve un doctorado en Políticas? - por Chema Tante

 

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¿Para qué sirve un doctorado en Políticas? - por Chema Tante

Pablo Iglesias el joven, Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, se han paseado por los territorios que componen este estado de lo que queda del imperio español, blandiendo con arrogancia sus brillantes expedientes académicos. En Ciencias Políticas, nada menos. Irrumpieron en la vida política con unos fulgurantes resultados electorales, pero después han ido cosechando toletazo tras toletazo en las siguientes consultas. De manera que es lícito adjudicar los éxitos iniciales a la fuerza de los movimientos ciudadanos encarnados por el 15M. Una fuerza que posteriormente ha ido enflaqueciendo, gracias a los errores de gestión de estos eminentes genios de la Ciencia Política.Lo cierto es que la experiencia de la gente que decidiera pasar de la movilización en calles y plazas a la acción política ha sido frustrante. Para ese viaje, Pablo, Íñigo, Juan Carlos, no hacía falta tanto esfuerzo en las aulas. Para eso, con unos titulillos conseguidos prácticamente en una tómbola, como hacen los tipejos como Casado, bastaba. 

Y no me olvido de Irene Montero, flamante psicóloga, investigadora de la UAM. Ni de Pablo Echenique, científico especialista en Física Cuántica. Así, nos encontramos con unas personas profesionales de los fenómenos políticos y del comportamiento humano, así como de los arcanos científicos, que se han mostrado absolutamente incapaces de interpretar lo que estaba pasando en los pueblos en el estado español. Al final, este equipo de rutilantes historiales universitarios han desborrifado el capital de ilusión y de adhesión que se les confió hace unos años.

No se trata de si vives en una mansión. Se trata de que no puedes alejarte de la gente. No se trata de que tengas que renunciar a tus legítimas aspiraciones. Se trata de que no puedes dividir una organización que no crearon ustedes, sino la gente del 15M. No hay que ir muy lejos para encontrar ejemplos. Basta con observar a Kichi que, desde su digno piso de currante gaditano, ha mejorado sus resultados municipales. 

Y mención especial merece el ridículo de Errejón, que ha mordido el polvo frente a un esperpento como Díaz Ayuso. Esto no tiene justificación, se mire por dónde se mire.

El Catálogo de decisiones inexplicables -de las que el asunto de Madrid y la inconcebible, además de intolerable, vejación a Manuela negándole hasta el derecho de elegir su propuesta de equipo de gobierno, es un paradigma descriptivo- han sido pasto de las campañas de descalificación que, desde la derecha y desde la izquierda han atribulado a quienes creíamos que Podemos era una posibilidad de liberación. La cantidad de gente que se ha ido dejando en el camino, ha ido cepillando votos del proyecto. Y eso se veía venir. No se necesitaba la inspiración del Espíritu Santo salmantino para ello.

Es evidente que el equipo que ha conducido el proyecto de participación ciudadana que era Podemos ni supo escuchar a sus bases ni tiene ni idea de cómo utilizar las herramientas demoscópicas. Yo no voy a pedir que dejen sus puestos, pero sí les sugiero que vuelvan a la Universidad. No a enseñar, sino a aprender lo que se ha demostrado que ignoran. Que un politólogo eminente pierda elección tras elección, es como un ingeniero al que se le caen los puentes, un cirujano que se le queden los pacientes en la mesa de operaciones.

Lo escribe y lo mantiene Chema Tante

CHEMA TANTE

 

 

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