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03:23h. sábado, 16 de enero de 2021

A picarlo menúo, Carlos Alonso – por Chema Tante

 

carlos alonso ser

CHEMA TANTEPor eso, Carlos Alonso, yo, Chema Tante, ni puedo ni voy a decir que tú seas un corrupto. No puedo ni voy a decir que hagas favores a nadie a cambio de la comisión correspondiente. Porque, efectivamente, carezco de pruebas.Pero nadie puede liberarme de mis suspicacias. Y yo, Chema Tante, proclamo mi sospecha de que tú, Carlos Alonso, sigues la estela de tu partido, sobre cuyas andanzas abrigo los mismos recelos.

A picarlo menúo, Carlos Alonso – por Chema Tante *

Programa madrugador en la SER RADIO CLUB TENERIFE, HOY POR HOY LA PORTADA. Entrevista aúlica a Carlos Alonso, presidente del Cabildo de Tenerife por la poca gracia de Melchior.  Le dice el conductor, el lúcido periodista Juan Carlos Castañeda, que un oyente afirma que su interés (de Alonso) por las obras, como por ejemplo la ampliación de la autovía del Norte de Tenerife, se basa en la licitación, como instrumento de favorecimiento a determinadas empresas amigas “. Furor desatado del presidente Alonso que, entre balbuceos, alza la cresta para gritar que “eso me lo tienen que explicar bastante picadito, para ir  los tribunales” y dice, el presidente “por qué tengo yo que responder a esa pregunta si se formula a base de sospechas”. Una respuesta dada en estado de evidente nerviosismo, como se puede comprobar en el enlace a la entrevista que ofrezco, en el minuto 12:55.

Pues aquí está Chema Tante para picar menúo lo que haga falta, al retoño de Melchior (últimamente contestón, por cierto, por razones que también habrá tiempo para comentar).

CASA ZEROLOMira tú, Carlos Alonso, empieza por dar bastante picadito de qué tribunales y en virtud de qué leyes estás hablando. Porque es de suponer que tus tribunales son esos que se muestran incapaces de demostrar cohecho en un pelotazo infame como el que perpetraron tus conmilitones Zerolo y Parejo y tus amiguetes Plasencia y González, el viejo, a los que sin duda tanto quieres y probablemente tanto debes. Digo yo que te refieres a esos tribunales que consideran indigente al sujeto residente en un fastuoso chalet. El zarandajo que, por supuesto, no abriga intenciones de fuga, porque intuye, a la vista de los hechos históricos, que no va a pagar ni sufrir por sus culpas.

Plasencia, González, Parejo y Zerolo

O supongo que piensas en esas leyes, por las que no se ha podido procesar a los bergantes que se atrevieron a jugar desde CajaCanarias con el dinero de todo el pueblo canario, para que fuera posible la gigantesca martingala de Las Teresitas...

Esos mismos tribunales y esas mismas leyes que permiten, una y otra vez, que salgan airosamente, sin tocarles un pelo, tantas personas de las que caben enormes, numerosas y más que fundadas sospechas de que se han lucrado con la corrupción que tantísimo daño están causando a los intereses populares.

Por supuesto que no hay manera de aportar pruebas de que tú, Carlos Alonso, hayas dado o te propongas dar un trato de favor a empresas amigas. Porque, en los -siempre hipotéticos- casos en que un gobernante con poder para adjudicar contratos se deje untar, nunca ni el cohechador demandará ni el cohechado aportará un recibo por el importe y el concepto del pago por el favor recibido.

campaña ccEn esos hipotéticos casos, hay multitud de maneras de materializar la contraprestación a la malvada concesión. No hay más que observar la fastuosidad de las campañas electorales y de comunicación; el dorado funcionamiento de los partidos políticos; el ostentoso tren de vida de muchísima gente, cuando se retira de la política; las malditas puertas giratorias. Toda una aúrea montaña de gastos, que no hay manera de sostener, ni con las subvenciones del estado ni, mucho menos, con las cuotas de la exigua militancia de unos partidos formados exclusivamente por cuadros.

Todo un cuadro de indicios que mueven a pensar que quienes tienen el asa del caldero del potaje son quienes se aprovechan del guiso.

Por eso, Carlos Alonso, yo, Chema Tante, ni puedo ni voy a decir que tú seas un corrupto. No puedo ni voy a decir que hagas favores a nadie a cambio de la comisión correspondiente. Porque, efectivamente, carezco de pruebas.

Pero nadie puede liberarme de mis suspicacias. Y yo, Chema Tante, proclamo mi sospecha de que tú, Carlos Alonso, sigues la estela de tu partido, sobre cuyas andanzas abrigo los mismos recelos.

Tanto Coalición Canaria, en general como personas como tú, Carlos Alonso, en particular, me ofrecen sobradas causas para conjeturar que la mayoría de los concursos que convocan son objeto de amaño previo. Porque me malicio que formulan las condiciones a la medida de la empresa que conviene. Porque he escuchado y escucho, cada vez que se anuncia una de esas convocatorias, el rumor ensordecedor que corre por toda Canarias y dice “está dado”. Porque he asistido y asisto al espectáculo del desánimo que embarga a tantas empresas, tantas y tantos profesionales, con honradez, méritos y capacidad, que ven superar sus propuestas por otras de menor calidad o con bajas presupuestarias temerarias. Tantas empresas, tantas y tantos profesionales que, al final, ya ni se presentan a esos concursos, por el convencimiento de que es un esfuerzo baldío.

Todo un escenario de la fogalera en que se consume más dinero del necesario, por unos servicios y estructuras de menor calidad del la que se paga.

Porque es motivo sobrado para escamarse, para tener la mosca en la oreja, el empeño de tu partido, Carlos Alonso y de gente como tú, de echar para adelante obras que ni se necesitan ni servirán para mucho. Ese empecinamiento en construir puertos innecesarios; jurar montañas queridas por la gente; vender casinos rentables; embutir trenes y tranvías donde no caben y donde podrían perfectamente instalarse igualmente eficientes y más económicos sistemas de guaguas BRT; mantener mamotretos, y proteger empresarios delincuentes convictos, BOMBA GAScontra viento y marea y contra sentencias y sentencias; erigir auditorios que se caen y que a duras penas cumplen con su función cultural; o, en fin ampliar y ampliar carreteras, cuando hay sobradas pruebas técnicas que atestiguan que “ampliar estructuras viarias no alivian la congestión del tráfico”, porque la única solución reside en la contención del transporte privado individual. O esa obcecación en implantar el gas, cuando se sabe que esa fuente de energía es fósil, peligrosa, contaminante, mientras que no hay manera de que avancen en Canarias las tecnologías limpias; ese abandono criminal del sector primario, que sume a nuestro archipiélago en la dependencia alimentaria, en condiciones de fragilidad, inerme ante cualquier incidencia, como por ejemplo actual, una huelga portuaria. Ese emperratamiento en mantener un modelo desarrollista a ultranza, el trio singapur_InPixioconvirtiendo a las islas en un destino de turismo masivo a precios bajos, encerrándolas en una cárcel de cemento, que va a coronarse con la endemoniada Ley del Suelo para convertirnos en un Singapur. Un Singapur en el que, como en tantos otros singapures, la oligarquía, las “empresas afines” de dentro y de fuera, se enriquezcan más y más, mientras el resto de la gente, sobrevivimos a duras penas, con salarios de miseria, cuando no el paro.

Ante este espectáculo de insistencia en el error que favorece a un poco gente y perjudica al resto, no hay manera de quitarle el cuerpo a la presunción, no de inocencia, sino de culpabilidad. Porque cuando se observa a un presidente dispuesto a poner para un proyecto viario que no servirá para solucionar el problema los millones que no aparecen cuando se trata de amparar a tanta gente necesitada; dispuesto, digo, a poner esos millones siempre que sea la institución que ese presidente domina quien haga -y conceda, claro- la licitación de la obra, entonces hay, insisto, motivos enormes para la duda.

Igual que intuyo que todo lo que hay detrás del cabreo que tiene contigo tu padre político, porque no has seguido con el plan del tren que él dejó montado, viene de que tú -no lo sé, lo presumo- no te conformas con tu parte de la tostada y has preferido guisar tu propio pastel.

No te puedo acusar, Carlos Alonso. Pero sospecho, sospecho mucho. De manera muy picadita, como puedes ver.

Lo escribió Chema Tante

CHEMA TANTE

http://cadenaser.com/emisora/2017/06/12/radio_club_tenerife/1497260507_861705.html