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08:39h. sábado, 24 de julio de 2021

El heredero de Hassan II no estará contento hasta no conseguir el aval internacional de su ocupación ilegal del Sáhara Occidental y la anexión de Ceuta y Melilla para, después, pasar a las Canarias

El problema no es Laya, es Marruecos, David Bollero en PÚBLICO

 

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David Bollero en PÚBLICO se ocupa de los entresijos en el revelo en la cartera de Exteriores del gobierno del estado español. José Manuel Albares sustituye a Arancha González Laya y mucha gente ha visto en ese cambio un castigo por el último episodio del conflicto interminable con Marruecos, con la invasión de Ceuta como represalia porque una persona enferma fue atendida en un hospital navarro. Como dice Bollero, el problema es Marruecos. Y yo, Chema Tante, digo que mientras se mantenga la complacencia sumisa con el tirano de Rabat, no habrá quién soluciones los problemas desde el ministerio. Y, desde luego, el perfil del nuevo ministro no permite abrigar esperanzas. Todo indica que seguirán en la estela francesa, ayudar al primo de Juan Carlos y Felie, el déspota Mohamed. El artículo de Boyero lo señalan el coherente veterano militante socialista Antonio Aguado y Luis Portillo Pasqual del Riquelme.  

El régimen marroquí, obviamente y haciendo gala de su viperina condición, no ha tardado en presumir de lo que le han servido en bandeja analistas en España: que el relevo de González Laya es para contentar a Mohamed VI. El heredero de Hassan II no estará contento hasta no conseguir el aval internacional de su ocupación ilegal del Sáhara Occidental y la anexión de Ceuta y Melilla para, después, pasar a las Canarias. Esa es la realidad, ese es el aliado al que la ministra cesada, como todos sus predecesores, contentó más que soliviantó y al que presumiblemente y salvo sorpresas, Albares volverá a pasar la mano por el lomo.

España y la Unión Europea (UE) arrastran décadas dejando a un lado los Derechos Humanos (DDHH), especialmente los del pueblo saharaui, a cambio de lazos comerciales y otros intereses políticos con Marruecos. Aunque sea doloroso admitirlo, sería raro que eso vaya a cambiar a corto plazo, pese a que el grueso de la población civil da cada vez más muestras de oponerse a ello. En ese sentido, el cambio de cromo de González Laya por José Manuel Albares no barrunta nada bueno de cara al pueblo saharaui, toda vez que Albares, 'afrancesado de pro', viene de París o, lo que es lo mismo, el mejor aliado del régimen marroquí en la UE

https://blogs.publico.es/david-bollero/2021/07/12/laya-marruecos-2/

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