Buscar
13:30h. Sábado, 24 de agosto de 2019

El último cartucho Por qué Macron fracasará (2017) y Hacia una crisis de régimen en Francia (Rafael Poch en LA VANGUARDIA y CTXT REVISTA CONTEXTO)

 

FRASE POCH

Vive la France! grita Julián Ayala, cuando señala estos dos textos de Rafael Poch, que se las sabe todas, respecto a Francia. Dos textos, uno del 17, otro de ahora mismo, que ayudan a entender lo que está ocurriendo en Francia en estos días. Que Macron, como todo  neoliberal, intenta engañar a la gente y desentenderse de sus problemas. Y la gente, otra vez en Francia, se cansa y se rebela. Poch, además, aporta otra lista de las reivindicaciones de los chalecos amarillos, para que la gente se vaya enterando. La gente, porque Macron, como otros, nunca se va a enterar

En la victoria presidencial de Macron las cosas no cuadraban. Había una sensación de producto precocinado por los poderes fácticos en la sombra, un fast food político más propio de la otra orilla del Atlántico que de Francia. Una victoria que se impuso sobre la sospechosa eliminación, vía el kompromat del Penelopegate, el inocente escándalo de la mujer del candidato de la derecha tradicional, François Fillon, quizá demasiado gaullista y demasiado poco antirruso para algunos (para acertar en estas materias es siempre aconsejable pensar mal). Y la victoria de Macron planteaba tanto una crisis de legitimidad –muy poca gente le votó por convencimiento, la mayoría para eludir a Le Pen y con una abstención récord– como una crisis de representatividad: la victoria explosionó la divisoria izquierda/derecha, dejó fuera de juego a los partidos tradicionales y logró un dominio de las élites en la Asamblea Nacional sin precedentes y sin la menor correspondencia con la realidad de la sociedad francesa.

Hay que estar bien atento a Francia. Las reivindicaciones se han ido ampliando. En su última expresión ofrecen un catálogo bastante completo de un radical rechazo a la austeridad, la privatización y la creciente desigualdad social. Los políticos se quejan de que es muy difícil negociar con esto (y ahí está la gracia y la fuerza del asunto):

– Más justicia fiscal.

– Salario mínimo de 1300 euros netos.

– Favorecer al pequeño comercio de los pueblos y los centros urbanos, cesar la construcción de grandes centros comerciales alrededor de las grandes ciudades que matan el pequeño comercio.

– Más aparcamientos gratuitos en los centros de las ciudades.

– Un plan de aislamiento de viviendas para hacer ecología mediante el ahorro de las economías domésticas.

– Más impuestos a las grandes empresas.

– Mismo sistema de seguridad social para todos.

– No a la reforma de las pensiones. Ninguna pensión por debajo de los 1.200 euros.

– Salarios indexados a la inflación.

– Salario máximo de 15.000 euros.

– Proteger la industria nacional. No a las deslocalizaciones.

– Limitar los contratos temporales.

– Promoción industrial del automóvil de hidrógeno (más ecológico que el eléctrico).

– Fin de la política de austeridad. Cese del pago de los intereses ilegítimos de la deuda y combate al fraude fiscal.

– Que los peticionarios de asilo sean bien tratados y que se actúe contra las causas de las emigraciones forzadas.

– Limitación de precios de los alquileres.

– Prohibición de la venta de bienes de la nación (presas, aeropuertos….).

– 25 alumnos por clase como máximo.

– Favorecer el transporte ferroviario de mercancías.

– Tasar el fuel marítimo y el keroseno.

Claro que faltan muchas cosas. Tal como está comportándose el complejo mediático francés ante esta crisis, no tardará en aparecer alguna reivindicación fundamental para democratizar y desmonopolizar medios de comunicación que hoy están en un 80% en manos de grandes corporaciones bastardas y multimillonarios lógicamente hostiles a los intereses de la mayoría social.

https://ctxt.es/es/20181205/Politica/23221/macronchalecos-amarillos-banlieue-rafael-poch.htm

http://blogs.lavanguardia.com/paris-poch/2017/06/23/el-ultimo-cartucho-82524/

 

RAFAEL POCH RESEÑA

 

MANCHETA 4