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08:02h. Miércoles, 20 de noviembre de 2019

Feliz verano - por Almudena Grandes

Con mi amigo José Antonio Déniz comparte conmigo la veneración por Almudena Grandes. Y con mucha gente. Porque lo que dice y como lo dice esta mujer es una fuente constante de gratificación. Como este artículo, cuya referecnia me manda el hombre, que publicara Almudena en EL PAÍS el 9 de julio.
Dice José Antonio:
"Es magnífico que exista gente que, como Almudena Grandes, sea capaz de expresar con un puñado de palabras lo que otros solamente somos capaces de intuir que deseamos.
Ahora comienza Agosto, un mes para la siesta y el escape que unos cuantos atracadores están empeñados que sea de pena y sobresalto. Si la prima del garrote llega a angustiarnos, recuerda las sabias palabras de Almudena."

Pero, que quieres que te diga, José Antonio. Ni siquiera la bella prosa de Almudena podrá aliviarme la angustia que me producen estos tiempos. Pero bueno, algo ayuda. Con la botella de vino y el libro en rústica que nos recomienda. O la ensaladilla con las dos cañas, que tampoco es mal plan. Pero luego llegará el invierno -será, paradójicamente, este mismo agosto, me temo- y a la pobreza, que no es tan terrible ni hay que temerla, se unirá el monumental cabreo que inspira saber que habrá mucha gente que no podrá ni siquiera ser pobre. Mucha gente que se sumirá en la miseria o, directamente, la palmará, porque hay unas cuantas docenas de sinverguenzas que se han enriquecido de una manera indecente. Eso, no hay concierto dominical de banda que lo haga olvidar.