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01:46h. Lunes, 17 de Diciembre de 2018

“La justicia es igual para todos”; un sarcasmo cruel – por Chema Tante

 

FRASE CHEMA

“La justicia es igual para todos”; un sarcasmo cruel” – por Chema Tante *

 

"Todo el mundo oficialista en este estado, todas las almas cándidas que se tragan las mentiras del poder, se regocijan, porque la rotundidad de las pruebas ha impedido salvarle el culo al cuñado del rey actual, yerno y cómplice del rey anterior. El tal Urdangarin irá a la cárcel, aunque tratado con mano de seda. No me lo pierdan."

Como ejemplo paradigmático de esa monumental trola, ahí está la ocurrente frase del ciudadanero Albert “españoles” Rivera: “En España paga todo el mundo, se llame Urdangarín, Bárcenas o Pujol”.

Se olvida el dicharachero peón de la banca de citar a Juan Carlos, o a Cristina la bobita o al mismo Pujol, que, de momento, también está escapando, no sea que se haga verdad aquello de que "las ramas pueden caer" como amenazaba el propio Honorable Y sobre todo, el españolísimo Rivera, que tanto ve, cuando le interesa, ignora la sublime benevolencia que la justicia de este estado dispensa al delincuente Urdangarin. Le ha metido -insisto en que porque no tenía mas remedio- una pena mínima a un tipo que se embolsó millones de euros por la cara, acogido al trato de favor que le valía su condición de miembro de la familia real. Y, encima, el yerno y cuñado cumplirá su exigua pena tratado a cuerpo de rey, nunca mejor dicho. Urdangarín disfrutará, el poco tiempo que esté entre rejas, de una suite con todas las comodidades necesarias, y separado, como no, de la chusma penitenciaria. Igualdad de trato, dicen. Y eso, después de que el reo sentenciado y condenado gozara de plena libertad, en su dorado exilio suizo, en tanto que su sentencia se confirmara

Cuando en este estado se somete a un régimen disciplinario carcelario a gente inocente, por no caer sobre ella sentencia ninguna; cuando se entalega a personas con sentencias pendientes de recursos, cuando se imponen penas de tres y cuatro y cinco años por llamados delitos de opinión; cuando en un cuestionable juicio, lleno de contradicciones, se condena a decenas de años de cárcel por una pelea de bar; : cuando se ve que se le ponen fianzas ridículas para librar de cárcel a quienes interesa mantener en silencio; cuando la justicia se dilata inexplicablemente, dejando impunes delitos de saqueo de dinero público porque han prescrito; cuando a los astros futboleros o de la farándula se les permite escaquear sus fortunas de sus obligaciones tributarias sin que paguen jamás por sus culpas fiscales; cuando las fortunas y grandes empresas se burlan sin represión ninguna de sus cargas de impuestos, resulta un claro ejercicio de cinismo decir eso de que “la justicia es igual para todos”.

En el colmo de la cachetada a la dignidad de los pueblos que gemimos en este estado de pesadilla, es una burla lacerante mantener una constitución que concede privilegios a unas personas, confiriéndoles la Jefatura del Estado por el simple mérito de haber nacido como y donde han nacido. Una Constitución que establece una inviolabilidad que se convierte en patente de corso para aprovecharse del dinero público. Una inviolabilidad que se prolonga además en la práctica hacia su familia.

Lo del cuñado y yerno real y de la hermana e hija de reyes ha tenido que salir a la luz, porque ya no se podía ocultar. Pero quien crea que es una excepción, se confunde o pretende confundir. Quien no se entere de que en este estado podrido el dinero público se ha desviado hacia destinos indebidos, merced a la influencia del poder, cuando no, con la palanca del pago de comisiones o favores, o peca de ingenuidad o del más perverso cinismo.

Ahora nos restriegan por los besos que este tipo va preso. Pero no dicen que con una pena mínima, vergonzosa, para la magnitud de los delitos perpetrados, y en condiciones de niño bonito, cómodamente y separado.

Lo peor de todo es que esos delitos -de corrupción o fiscales- que con tanta indulgencia trata la Justicia han supuesto la pérdida de cientos de miles de millones de euros públicos. Una auténtica montaña de dinero cuya carencia es la causante de tanto sufrimiento, que impide que la gente disponga de la educación, la sanidad, el amparo, el trabajo y los servicios en condiciones a que tiene derecho.

Yo, Chema Tante, lo digo y lo repito: no es verdad. En este estado de derecha, la justicia no es igual para todo el mundo. La gente poderosa sigue cachondeandose del resto.

* Lo escribo y lo sostengo, Chema Tante

CHEMA TANTE

 

 

 

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