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00:52h. Martes, 12 de Diciembre de 2017

¿Miserable, Zarzalejos? ¿Intolerable,Rajoy? ¿Mentira, barón de Claret? ¿Falso, Cospedal? ¿Qué es lo que vale, Barceló?- por Chema Tante

 

FRASE TANTE

¿Miserable, Zarzalejos? ¿Intolerable,Rajoy? ¿Mentira, barón de Claret? ¿Falso, Cospedal? ¿Qué es lo que vale, Barceló?- por Chema Tante *

Marta Rovira ha dicho lo que todo el mundo, en este estado español, sabía que podía, y que iba a pasar, cuando el Parlament aprobó la proclamación de la República catalana. Lo que la gente con sentimientos nos temíamos, cuando el gobierno pperorajoyano -con la adhesión fervorosa del PsoE y de los ciudadanos riveristas- pusiera en efecto el "a por ellos" que cerrilmente se coreaba por muchas partes. Se avisaba, con distintos niveles de volúmen, que la "orden de contención" que se había dado el 1 de octubre a la Policía Nacional y a la paramilitar Guardia Civil, no se iba a repetir. No había quien pensara que la previsible resistencia de las masas populares catalanas a la intervención contra las instituciones de su país, al amparo del 155, no iba a suscitar una acción represiva fuerte por parte del centralismo imperial. Lo reclamaban los españolistas enardecidos, lo intimaban desde el gobierno, lo advertían brutos como el sedicente "ignorante en historia" Casado, amenazando con seguir la suerte del fusilado Companys, lo prevenían pesoeístas y ciudariveristas. Y lo pronosticaban obispos y dirigentes de otros territorios. Y nos alarmábamos por todo ello quienes pensamos que el soberanismo catalán tiene toda la razón y corría un riesgo cierto de sufrir una feroz represión.

Marta Rovira ha recordado lo que era una verdad a voces y que, por cierto, ponía otra vez de manifiesto la voluntad de paz y de continencia del soberanismo catalán. Las multitudes que en Cataluña se aprestaban a volver a poner la cara para que se la partieran o algo más, a oponerse, pacíficamente, a la aplicación de un artículo 155 que atropella sus instituciones y su dignidad, sabían a lo que se exponían, cuando demandaban masivamente la independencia. Y sus dirigentes, con una tan digna como poco comprendida actitud de responsabilidad, prefirieron repetir la cárcel y el exilio que tantas veces han sufrido los defensores de la libertad, antes que someter a su gente a unos ataques que todo el mundo, repito, sabíamos que iba a ser despiadado. De esta manera, renunciaban a que se produjeran unos hechos que iban a evidenciar ante los ojos del mundo la verdadera cara de este estado español autoritario, dispuesto a lo que sea, para cumplir su voluntad imperial. Como nadie lo dice, lo digo y lo proclamo yo. Chema Tante: los dirigentes políticos y sociales del movimiento soberanista catalán desistieron, , para evitar una violencia dolorosa, de una estrategia que hubiera atraído sin duda una avalancha de adhesiones internacionales, con lo que el proceso soberanista habría avanzado significativamente.

Esto lo ha denunciado Marta Rovira. Y el nacionalismo centralista español ha salido en tromba a negar lo que es evidente, poniendo verde a quien no hace sino sostener la verdad. El periodista inaguantablemente pedante Zarzalejos se ha atrevido a llamarla "miserable". El Rajoy de la M de los papeles de Bárcenas, centro de toda fundada sospecha de la más inadmisible corrupción, afirma que lo de Rovira es "intolerable". El melifluo barón de Claret, Méndez de Vigo, se enzarza en una serie de embustes, para afear la supuesta mentira de la catalana republicana: La diferida, violenta, Cospedal se aúpa en su condición de ministra de Defensa para con ello intentar demostrar que la otra falta a la verdad; una verdad contundente. Y Barceló, mal limpiadita periodista cuya trayectoria no merece que se meta en tan hediondos jardines, se atreve también a decir que no es verdad lo que toda cabeza pensante -incluso la propio Angels- sabe que es cierto; y encima, pregunta, la tía, que porqué no se consumó la independencia prometida y declarada. Pues yo te digo, Ángels, lo que tú no ignoras: no hubo independencia, porque no era posible que la hubiera en paz. Porque la paz es lo que sí vale. ¿Te enteras?

* Lo escribe y ratifica Chema Tante

CHEMA TANTE