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05:50h. lunes, 10 de agosto de 2020

La paz del amor se completa en Colombia - por Chema Tante

 

CHEMA TANTEHace unos años, Colombia consiguió la primera parte de su proceso de pacificación. A quienes conocemos el amado país, nos sorprendía comprobar la seguridad que se había recuperado en sus calles, que no hacía tanto eran presa de la violencia de los sicarios del narcotráfico. La otra violencia, la guerrillera, permanecía, pero se reducía a los amplios espacios rurales. Y ya se intuía que se estaban tendiendo puentes.

 

ingrid colombia

Lo dijo Ingrid, lo dijo el taxista, lo dirá el pueblo colombiano: el amor

La paz del amor se completa en Colombia - por Chema Tante

Hace unos años, Colombia consiguió la primera parte de su proceso de pacificación. A quienes conocemos el amado país, nos sorprendía comprobar la seguridad que se había recuperado en sus calles, que no hacía tanto eran presa de la violencia de los sicarios del narcotráfico. La otra violencia, la guerrillera, permanecía, pero se reducía a los amplios espacios rurales. Y ya se intuía que se estaban tendiendo puentes. 

Le pregunté a un taxista por las causas de tanta felicidad. Por cómo estaban consiguiendo las colombianas y los colombianos arrinconar la violencia. Y la respuesta tiene mucho que enseñar a la gente en este estado de derecha español: "Por el amor", me contestó. Y prometo que es textual.

Tan textual que otra colombiana significada, Ingrid Betancourt, víctima de la violencia, además, lo está ratificando ahora mismo, en la mañana de este lunes 29 en la SER  y que espero comentar mañana, cuando lo cuelguen en la web.

Lo dijo el taxista, lo repite la política y víctima. Es el amor, es la reconciliación, es la comprensión y la rectificación. 

Dice Ingrid (lo cito de oído) "impunidad sería permitir que siguiera la violencia, por las dos partes" "tenemos que cambiar la forma de relacionarnos, dejar la sed de venganza"

Y yo invito a leer los términos del acuerdo ("siempre dentro de lo que marcan las leyes colombianas" especifica) para comprobar cuánto sentido común y cuánto amor han desarrollado quienes negociaron, por las FARC y por el gobierno de Colombia. Y cuánto tienen que aprender en este estado de derecha español, las personas que reclaman el revanchismo, la venganza, la intolerancia.

En Colombia, se asegura la representación de la antigua guerrilla en el Parlamento y la libre concuerrencia a las elecciones. En el estado de derecha español, la justicia dominada por el poder ejecutivo veta la postulación de una persona a las elecciones.

Es una cuestión de paz y de amor. Y esperemos que en octubre, no venza de nuevo el fanatismo, y el pueblo colombiano vuelva a sentir el amor. Para que uno pueda seguir diciendo, Viva Colombia, viva el pueblo colombiano.