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14:07h. miércoles, 04 de agosto de 2021

Una reflexión muy personal. Qué debemos hacer y qué podemos hacer - por Luis Pérez Serichol - Texto póstumo, sobre el movimiento pensionista

 

 

FRASE SERICHOL

En el emotivo homenaje que se le rindió a Luis Pérez Serichol en la sala SAN BORONDÓN del Centro de la Cultura Popular Canaria, este 9 de julio, se leyó un texto póstumo del homenajeado, sobre la Plataforma en Defenbsa de las Pensiones Públicas que él confundara en Tenerife y que fue pionero del potente movimiento pensionista en todo el estado. Para mí, Chema Tante, es un honor publicar este valioso documento, que acompaño de unos comentarios de Julián Ayala y Ramón Afonso, así como del video de la aportación de José Manuel Castellano, publicado en ECUADOR UNIVERSITARIO y del vídeo en YOUTUBE del acto de homenaje.

Cuando Tato nos envió este texto a Ramón y a mi no era con la intención de que se publicara como declaración de la Asociación, sino para el debate interno que hemos estado realizando (a medio gas) estos meses, a través de reuniones telemáticas donde la asistencia ha sido muy reducida y a la espera de poder reanudar asambleas presenciales numerosas, cuando las condiciones sanitarias lo permitan. Nuestra intención al dar a conocer el texto en el homenaje era más bien resaltar la preocupación y la entrega de Tato que, incluso conociendo la gravedad de su estado, tenía ánimos para tratar de orientarnos en una coyuntura difícil.

A pesar de saber ya que su enfermedad era irreversible, Tato seguía preocupado por los problemas del movimiento de pensionistas en Canarias y en el Estado. Un día, ya avanzado el mes de junio del año pasado, nos hizo llegar a los que estábamos más en contacto con él un texto que tituló “Una reflexión muy personal. Qué debemos hacer y qué podemos hacer”. 

En ese texto se refiere tanto a la situación interna de la Asociación como a las tareas que debe afrontar el movimiento de pensionistas en un futuro más o menos inmediato, cuando la preocupación por la pandemia pase a un segundo plano y se manifiesten crudamente las contradicciones sociales que traen consigo todas las crisis económicas.

Es de señalar el sentido de la responsabilidad de Luis, su valentía y serenidad al distanciarse de sí mismo en circunstancias tan penosas y su inquebrantable compromiso con las clases trabajadoras y con nosotras y nosotros los pensionistas…

Ramón Afonso

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Una reflexión muy personal. Qué debemos hacer y qué podemos hacer - por Luis Pérez Serichol

Candelaria, junio de 2020

Lo primero que deberíamos hacer es reflexionar sobre si una plataforma como la nuestra puede resultar útil en el panorama que tenemos por delante. 

Yo creo que sí, pero desde luego no esta plataforma crispada y reducida a la mínima expresión (no solamente por el confinamiento) y que, además, parece que se aleja, no teóricamente pero sí en la práctica, de su forma tradicional de intervenir en la sociedad.

Durante muchos años hemos sabido explicar y difundir —y lo hemos hecho muy bien— los problemas por los que atraviesa el Sistema Público de Pensiones, y la imperiosa necesidad de defenderlo, a través de charlas, artículos e intervenciones en los medios de comunicación, relacionándonos con las instituciones (Ayuntamientos, Cabildos y Parlamento), con organizaciones de trabajadores y con organizaciones políticas, pero sobre todo con nuestras propias movilizaciones. La constancia demostrada a lo largo de varios años, nuestra incuestionable independencia de partidos y sindicatos y la claridad de nuestros objetivos, amplísimamente compartidos por la mayoría social, así como nuestra inequívoca vocación transversal, alejada de sectarismos, nos han hecho merecedores de ser considerados un movimiento social de referencia en Tenerife y con evidente prestigio en el resto de las islas y del Estado. 

Ningún partido político, ningún sindicato, ha intentado instrumentalizar nuestra Asociación. Ha sido por esa independencia a ultranza por lo que nadie nos ha percibido como rival ni como vehículo en la lucha por algún tipo de poder político o institucional. 

Otro elemento de cohesión de la Asociación tiene mucho que ver con el buen ambiente que siempre se respiró entre sus integrantes, tanto en las reuniones de trabajo y asambleas como en las cervecitas posteriores, o en las comidas de verano y aniversario. Ese buen ambiente personal y social ha sido vital para poder ser lo que somos o, al menos, lo que éramos y queremos volver a ser (o deberíamos querer).

Si de verdad lo queremos, debemos hacer un esfuerzo muy serio para recuperar la unidad, el buen rollo y la claridad de los objetivos que siempre nos han caracterizado. 

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La gravedad de la situación económica y social tanto en Canarias como en el Estado y a nivel internacional, no tiene parangón en la historia reciente. Se acercan tiempos muy duros para la clase trabajadora y para quienes ya dejamos de trabajar, para los pensionistas y las pensionistas. 

Sabemos por experiencia cómo el poder económico va a intentar solucionar esta crisis. Nuevos recortes en sanidad, dependencia y educación, pero también en pensiones. Es decir, menos inversión pública en proyectos sostenibles para revertir el cambio climático, menos gasto social, más flexibilidad laboral. En definitiva, mucha más exclusión y precariedad. También más pobreza infantil, que va a continuar cronificándose durante muchos años. Y, por otra parte, mucha presión de las grandes empresas y grandes fortunas para lograr más exenciones y ventajas fiscales, a pesar de que la fiscalidad en este país está siete puntos por debajo de la media europea. Y no olvidemos que el poder económico tiene un inmenso poder político y social. 

Me temo que entre esa exigencia económica y las demandas de las autonomías para gestionar el dinero que pueda llegar de Europa (ya sabemos con qué transparencia se gestiona el dinero público en algunas autonomías), a inversiones sociales van a llegar muy pocos recursos y millones de personas se van a quedar, de nuevo, muy atrás, a pesar de los esfuerzos de parte del Gobierno central para revertir esa situación con medidas, inéditas hasta ahora en nuestro país, en ayuda a las personas más vulnerables.

Lo que quiero decir es que, para hacer frente a lo que se nos avecina, debemos ser capaces de construir una gran alianza con organizaciones ambientales, de la educación de la sanidad, de los cuidados, de mujeres, partidos y sindicatos, sin exclusiones y sin sectarismos. Una gran alianza capaz de contrarrestar la influencia política y económica de las grandes fortunas y empresas del Ibex 35, que, por otra parte, parece que esta vez pretenden, ya lo están haciendo, presionar no solo a golpe de teléfono sino, ante un gobierno menos propicio a bailarles el agua, también desde la calle, sacando a sus huestes a pasear bandera. Pero cuidado, de momento lo de la movilización en la calle de la derecha y la ultra derecha es más una exhibición y una advertencia de lo que pueden ser capaces de hacer. En cualquier momento puede convertirse en una seria amenaza al Estado de Derecho. Por medio de la presión en los despachos y en las calles van a tratar de conseguir Pactos de Estado, pactos que difícilmente se van a resolver a favor de la mayoría de la sociedad.

Lograr esa alianza social para defender lo público no va a ser sencillo. Puede que sea solo mi impresión personal, pero me parece percibir que el movimiento de pensionistas —aquí y en el Estado— ya no tiene la capacidad ni el prestigio de hace tan solo unos meses para actuar como referente en esa alianza unitaria tan necesaria, aunque con la voluntad de todos y todas, deberíamos poder recuperarlo.

Si nos renovamos y somos capaces de ponernos de acuerdo entre nosotros mismos, estaremos en el buen camino para recuperar lo perdido y podremos empezar a trabajar en ese gran acuerdo transversal, donde seguiremos defendiendo la revalorización justa y suficiente de las pensiones en general y aumentos sustanciales para las mínimas y no contributivas, entre otros aspectos de nuestra tabla reivindicativa a tener muy en cuenta.

Si no somos capaces de ponernos de acuerdo, mejor pleguem, como dicen por Cataluña.

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Otra reflexión personal más, sin tratar de introducir nuevas polémicas. En mi opinión, los movimientos sociales no negocian con el poder político. Explican a la sociedad sus demandas y exigen a los gobiernos, con el máximo apoyo logrado, el cumplimiento de las mismas. Si los movimientos sociales consiguen la fuerza suficiente para que los gobiernos vean amenazada su continuidad, serán estos los que hagan la propuesta de negociar. Si el movimiento social solo logra un seguimiento testimonial, su propuesta de negociación será, más que inútil, contraproducente, porque sólo estará evidenciando su debilidad.

En la revuelta de los chalecos amarillos o en la revolución del 68 o, sin ir más lejos, en las grandes movilizaciones de hace dos años por las pensiones en nuestro país, los gobiernos únicamente hicieron concesiones cuando vieron que su estabilidad se tambaleaba.

Por el contrario, sin la fuerza suficiente, no conseguimos sacarle al Cabildo de Tenerife el bono social de transporte, por más justo y necesario que fuera. El poder político es así, solo le haces cambiar una decisión si tienes la fuerza necesaria para ello.

Saludos fraternales.

Luís Pérez Serichol

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El vídeo del homenaje en YOUTUBE

https://www.youtube.com/watch?v=ppDyj0t_z64

El vídeo de la intervención de José Manuel Castellano en ECUADOR UNIVERSITARIO

http://ecuadoruniversitario.com/noticias_destacadas/intervencion-de-jose-manuel-castellano-en-el-homenaje-a-luis-perez-serichol-en-el-primer-aniversario-de-su-fallecimiento/

Gracias a SAN BORONDON

SAN BORONDÓN

mancheta 34