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09:00h. Martes, 10 de diciembre de 2019
alba
Economía

Ésta es la razón por la que hay que prohibir los billetes de avión baratos (Alba Moraleda)

 

frase MORALEDA

He cambiado un pizco el titular de este importante artículo de Alba Moraleda e EL ESPAÑOL y en el parrafito de introducción, porque yo, Chema Tante, escribo desde Canarias, donde el avión o el barco es nuestro tren o nuestra guagua, y Moraleda, que lo hace desde la Europa continental, obvia un poco -suele ocurrir- nuestras circunstancias insulares. Pero no importa, la esencia del artículo no pierde ninguna vigencia. Se trata de algo que se oculta, interesadamente y que afecta mucho a nuestras islas, que han hecho, lamentablemente, del turismo masivo su sostén económico casi único. 17 millones de turistas al año vienen a Canarias desde lugares remotos. 34 millones de trayectos de avión, de largúisimo recorrido. Una catarata de contaminación abrumadora, de la que deberíamos avergonzarnos en Canarias. Yo, al menos, me avergüenzo. Algunas personas llevamos muchos años reclamando una diversificación de la actividad económica canaria y una transformación del concepto de nuestro destino turístico, sustituyendo un modelo masivo que pesa abrumadoramente sobre el territorio e intoxica los cielos, aunque no lo veamos. No puede ser. Como tampoco puede ser la barbaridad que ha ocurrido en los desplazamientos interinsulares, como consecuencia del abaratamiento para el pasaje de las tarifas, via subvención oficial. Una cosa es que se facilite a la gente que conozca sus islas, algo siempre positivo y defendible, y otra muy distinta, que la gente se arregoste a ir, prácticamente a tomar café, de una isla a otra. Los vuelos entre islas deben abaratarse, por supuesto, por razones de salud y, en una medida razonable, de esparcimiento. Pero todo tiene un límite. En Canarias tenemos por fortuna unas líneas marítimas de buena calidad, cuyos buques transitan, con combustible subvencionado, con ocupaciones muy bajas, en tanto que, como consecuencia de los bajos precios al consumo -que no a la empresa, que cobra lo mismo-, las líneas aéreas multiplican sus frecuencias con aviones ocupados a tope. No puede ser. El movimiento de que habla Moraleda Flygskam, que significa "vergüenza de volar" tiene una importancia ambiental decisiva, y debe ser adopatdo también en las islas, adaptado a nuestra realidad. El avión, lo indispensable.