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05:49h. jueves, 02 de diciembre de 2021
gallardón
Política

Nadie sabe dónde han ido los 500 millones de las tasas de Gallardón

De entrada, te espantas, porque en un par de años, las tasas judicales de Gallardón se han puesto en 500 millones. Por si alguien dudaba de la capacidad disuasora de esta medida del pío Gallardón. Y, acto seguido, se te erizan los pelos porque este gentuallo pepero es capaz de decir que no tiene ni idea de adonde han ido a parar esos euros. Qué barbaridad.

Firmas

Gallardón nunca debió ser nombrado ministro de Justicia - por Manuel Zarrabeitia

Gallardón durante los años de su mandato quiso cambiarlo todo, la ley del aborto, el Registro Civil, panorámica de Madrid, hasta llenando de bolardos numerosas calles de la capital con miles y miles de obstáculos físicos de hierro  que son los bolardos, prohibidos toda la vida en los espacios públicos muy antes del 'invento' de los bolardos, que no permiten la libre movilidad de las personas y, sobre todo, un abuso y desprecio a los invidentes y discapacitados.

Política

Gallardón no se va por dignidad, sino por rencor, Se va, pero sigue Rajoy; y cuidado con Catalá

La aparición del ppío execrable integrista, intolerante, ignorante Ruiz Gallardón fue una muestra de cinismo frailuno. Revstido de su sotana virtual, el hombre se deshizo en muestras de agradecimiento, de reconocimiento a Rajoy, de humildad. Pero no pudo ocultar que lo que le reconcome el alma es el rencor y la frustración Yo me alegro muchísimo de la desaparición de semejante individuo del panorama político. Si es que desaparece, que ya veremos.

Firmas

Gallardón, el ministro arrinconado - por Ana Vega

Y es que no se me ocurre mejor titular para él. Su obsesión por sacar adelante la modificación de la ley del aborto, parece estar pasándole factura, y encima, eso sí, dejando caer puntillitas. Por si alguien no se había dado cuenta.

Política

Nueva bribonada pepera. Esta vez, Gallardón y los aforamientos

Los dos partidos hegemónicos que han detentado el poder durante la parodia de democracia dominan el arte del engaño. Aquí tenemos un nuevo episodio. El clamor popular contra ese privilegio anacrónico del aforamiento es arrollador. El partido llamado popular, -como tampoco el otro, el que se llama socialista- no tiene la menor intención de respetar la voluntad ciudadana. Pero, como ya vienen elecciones, tiene que salvar la cara, tirando por elevación. Gallardón dice que va reducir los aforamientos, de los actuales 17.621, a 22. No se lo cree ni él.