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11:14h. Martes, 31 de marzo de 2020
gutierrez
Política

Defensores de los intereses privados al frente de la mayor emergencia sanitaria, Ernesto Gutiérrez, CANARIAS-SEMANAL

 

FRASE CANARIAS-SEMANAL

Ernesto Gutiérrez, desde CANARIAS-SEMANAL da cuenta de lo que yo, Chema Tante, también he denunciado. Se pongan como se pongan, lo que ha hecho el socialista -dice él- Ángel Víctor Torres, presidente de Canarias es una muestra del servilismo que siempre, siempre, siempre, se aplica en el Gobierno de Canarias con las empresas privadas. Ya se sabía, desde que se erigiera otra vez como eminencia gris de ese gobierno a un tipo como Julio Pérez, a quien se encarga la  Consejería de Sanidad. Una Consejería de gran importanci estratégica, potenciada ahora por los tráicos acontecimientos. Julio Pérez es conocido por sus múltiples conexiones con las empresas privadas y salpicado por oscuros movimiento s de dinero negro. Y, por si no hubiera datos suficientes, se le encomienda la coordinación de la lucha contra la pandemia a otro paladín de l sanidad privada, Conrado Domínguez. Lo primero que ha hecho Julio Pérez al hacerse cargo de la consejería, que "las cosas están razonablemente bien". Menuda insalla.

Economía

La ANECA privatiza la investigación impulsando nuevas formas de capitalismo académico (Enrique Javier Díez Gutiérrez en NUEVA TRIBUNA)

 

frase aneca

Yo no sé si seré capaz de comentar este artículo que remarca Federico Aguilera Klink en NUEVA TRIBUNA. Porque la indignación nubla el sentido. Enrique Javier Díez Gutiérrez denuncia otro aspecto gravísimo del deterioro de la Universidad. Yo, Chema Tante, estoy convencido de que la Universidad (pública, claro) es el último reducto de dignidad y de esperanza que le queda a una sociedad. Y Díez Gutiérrez nos relata como avanza la infección neoliberal. La Universidad, lejos de lo que piensa mucho tolete por ahí, no está solamente para conceder títulos a la gente y, mucho menos, para generar beneficios económicos. La función de la Universidad es crear conocimiento y formar gente en función de ese conocimiento. De manera que colocar en primer lugar para la evaluación la eficacia en impulsar empresas privadas (aunque las disfracen con tecnicismos) y en aportar dinero, es atentar contra la esencia misma de lo que es la Universidad. La Universidad debe investigar, avanzar en el saber y formar a sus estudiantes, sin mirar a la caja registradora. Y una sociedad consciente, debe dotar a su Universidad de los presupuestos necesarios para que esa función sea posible. Por mucho que se toquen birretes y se endosen togas, por mucho que aúllen el Gaudeamus, por mucho que se las echen vestidos de frac, este gentuallo se carga los principios universitarios.