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20:34h. Miércoles, 20 de Marzo de 2019
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Canarias, nación colonizada - por Francisco Javier González

bandera canarias MAR

FRANCISCO JAVIER GONZÁLEZCon mi amigo Juan Manuel García Ramos guardo, políticamente, severas diferencias. Empezando por mi rechazo absoluto a su posición de subordinar unas siglas históricas como las del PNC a ese conglomerado de intereses nacionaleros que es Coalición Canaria, lo que no obsta para que mantengamos también algunas afinidades.

España, nación de naciones – por Santiago Pérez

 

santiago pérezLa propuesta de Pedro Sánchez -que la Constitución defina a España como nación de naciones- tiene el valor simbólico de expresar una disposición al diálogo con los independentistas catalanes frente al empecinado “cuanto peor, mejor” del PP.

Canarias y la nación de naciones (Enrique Bethencourt)

 

enrique bethencourtEn la edición papel de CANARIAS 7 (también es mezquindad, no incluirlo en la digital), Enrique Bethencourt trata de las soluciones que se intentan dar al intrincado problema catalán, eso de la "nación de naciones" y de lo que tiene que ver eso con Canarias. Y sin olvidar la contradicción ppera, que canta las excelencias democráticas de un referéndum contra la opinión del gobierno, si se trata de Venezuela, pero que lo execra, cuando es en Cataluña. Cita también Enrique la ruindad que supone considerar "naciones históricas", no en función de las características de cada caso, sino tomando como referente una cuestión circunstancial, temporal, como es el hecho de que el respectivo estatuto cuando la República, se produjera antes del levantamiento felón franquista. Yo, Chema Tante, no perderé la oportunidad de proclamar que todo esto que ocurre, por allá y por acá, ocurre por la ceguera de quienes se empeñan en ocultar la realidad. ¿Qué tendrá que ver una persona gallega con otra andaluza o, mucho menos, con una canaria?

¿La Nación indivisible? (Víctor Arrogante)

 

víctor arroganteVíctor Arrogante, desde NUEVA TRIBUNA o la página de CLI-AS, enfrenta sin vacilaciones un tema que debería haber estado resuelto hace décadas, pero que la estupidez intolerante ha dejado que engorde hasta límites exasperantes. Las tensiones territoriales dentro de este estado de derecha no se solventarán, por mucho que el nacionalismo español descerebrado pretenda ignorar la existencia de un sentimiento de millones de personas. Y, como demuestra Arrogante, ni siquiera las endebles argumentaciones desde el constitucionalismo se sostienen.