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04:32h. Jueves, 18 de julio de 2019
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Política

Venezuela no cabe en un tuit (Ramón Lobo en EL PERIÓDICO)

 

frase lobo

Sensatas palabras, las de Ramón Lobo, en este artículo en EL PERIÓDICO, sobre lo que se ha montado en torno a la tragedia que cruje al pueblo venezolano. Porque, como dice Javier del Pino en su A VIVIR QUE SON DOS DÍAS de la SER, es muy difícil encontrar alguien que opine con ecuanimidad de lo que está pasando en ese querido país. Y es imposible reducir la cuestión. Pero si que se puede decir que el gran problema es que la estupidez reina en ambos bandos. La incapacidad de Maduro para superar el embrollo es manifiesta, pero la codicia y las malas intenciones que infectan las cúpulas de los movimientos opositores impiden abrigar esperanzas. Rescato esa frase certera de Lobo "los hijos y nietos del saqueo de los 40 años", porque ahí está la clave de todo el asunto. Lo trágico en Venezuela no es solamente que la violencia crece y puede llegar a ser total. Lo peor es que no se ve a nadie que pueda poner remedio. Mucha riqueza y poca capacidad. Mal asunto.

Política

“Las Administraciones reaccionan obligadas por los vecinos de Añaza, porque hasta podían tumbar el Gobierno municipal” (Ramón Trujillo en DIARIO DE AVISOS)

 

FRASE TRUJILLO

TINERFE FUMERO No me resisto a reproducir el elogio justísimo con que Tinerfe Fumero arranca su entrevista a Ramón Trujillo en DIARIO DE AVISOS: "Le avala su sólida formación, como le prestigia una reconocida capacidad de trabajo. No en balde algunos llegaron a preguntarse en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife por el tipo de gofio que desayuna, dado su nivel de actividad y la solidez de sus intervenciones." Porque creo que casos  como el de Ramón Trujillo, demuestran que este sistema político que sufrimos, no sirve. Casos que abundan, de gente con tremenda preparación y sensibilidad política a la que le resulta sumamente difícil, a menudo imposible, llegar a ocupar escaños en ayuntamientos y parlamentos. No digamos nada de alcanzar el poder. sí nos va, desperdiciando un recurso humano de primera categoría y colocando en su lugar en los gobiernos a personas corruptas o toletas. O las dos cosas, que es lo más frecuente.