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20:44h. martes, 20 de abril de 2021
salud
Economía

Medicina, salud y sociedad, André Gorz, 1974 (Extractos II, por Federico Aguilera Klink)

 

FRASE GORZ 2

Segunda entrega de los extractos que Federico Aguilera Klink se ha tomado el trabajo de hacer del valiosísimo capítulo Medicina, salud y sociedad, de la obra Ecología y política de André Gorz. Sigue Gorz desgranando verdades que parecen, ya lo dije cuando comenté la primera entrega, obvias, pero que pocos parecen percatarse y desde luego, nadie da muestrasd e que le importe.  Esa paradoja de que la sociedad presencia impertérrita -con algunas heroicas y encomiables excepciones- la muerte continua y en enormes cantidades de personas por causas evitables, hambre, enfermedades causadas por la desigualdad social o por la contaminación o por ambas cosas, mientras se estremece y se dedican cuantiosos recursos a salvar o rescatar a una o pocas personas en un caso de accidente. Esa absurdidad de que se dedique dinero -nunca suficiente, pero mucho- a la cura de enfermedades y muy poco a la prevención. Porque, nunca me cansaré yo, Chema Tante de repetirlo, vivimos en una sociedad loca, en sistema incoherente. Desatinado, salvo cuando calibramos que todo, en realidad, obedece a una motivación crematística. La prevención no ofrece rentabilidad financiera, sino social; la curación, en cambio es un negocio fabuloso. Igual que las causas de que la gente se muera, sin necesidad ninguna. Hoy, en mayo de 2020, vemos que es necesario invertir montañas de miles de millones de euros, dólares yenes, yuanes, libras para rescatar a la Humanidad del maldito virus, cuando, con muchísimo menos dinero, se hubiera podido prevenir esta plaga bíblica. Claro, es que entonces, muchos negocios se irían por el sumidero. Los beneficios de unos pocos acaparadores los pagamos con dolor, sufrimientos, molestias y muertes, el resto de la Humanidad.

Economía

Medicina, salud y sociedad, André Gorz, 1974 (Extractos I, por Federico Aguilera Klink)

 

frase gorz

Al final, todo se reduce a identificar, atacar y eliminar las causas, en lugar de limitarse a curar los síntomas. A mi, Chema Tante, siempre me ha gustado la expresión "obvio y novedoso", que se aplica a quien dice algo que parece muy sencillo, pero en que nadie había reparado. Esto se podría referir a las reflexiones de André Gorz, sobre las enfermedades del género humano. Claro que el tipo lo dijo en 1974, pero nadie, salvo alguna gente visionaria, le hizo repajolero caso. Suele ocurrir. Y ahora, en este año 2020 coronavírico, Gorz y sus declaraciones retoman protagonismo. Trágico protagonismo. Durante milenios, la Humanidad se limitó a intentar, con menos que más éxito, a curar los síntomas de sus males físicos. Después, la Ciencia, con sus avances y descubrimientos fue adquiriendo eficacia en sanar los síntomas y empezó -con dudas y titubeos- a encontrar y atacar las causas. Dudas y titubeos enormes, porque para ello, la Ciencia tropieza siempre con los intereses económicos. Y así hemos llegado a este nuevo acto de una tragedia anunciada. Lo decía Gorz y lo ha dicho mucha y muy calificada gente: las enfermedades, además de sus causas específicas, se deben a otras generales, que tienen que ver con la degradación ambiental. La Humanidad se ha dedicado a destrozar su hábitat, a romper el equilibrio natural y a atiborrarse de antibióticos y demás fármacos - quienes han podido pagarlos, claro- con la consecuencia de lo que estamos viviendo. Nos enfrentamos inermes frente al primer virus que aparezca por la esquina y también a otras patologías, que siguen haciendo sufrir y matando gente. Sea el ébola, la gripe común o el hambre, que esa es otra. Federico Aguilera Klink se ha tomado el trabajo de resumir -en una primera entrega- el capítulo "Medicina, salud y sociedad"  del libro de Gorz "Ecología y política". Y ojalá este esfuerzo sirviera para que mucha persona influyente se enterara de que la Covid-19, y muchas otras enfermedades, además sus causas particulares, comparten otras definitivas, íntimamente relacionadas con la acción destructiva de una economía ecocida y genocida.