Buscar
miércoles, 28 de septiembre de 2022 22:34h.

23N: La consulta sobre las prospecciones - Resistencia Popular Canaria

Como prácticamente todos y todas ya sabrán, el pasado 2 de octubre el Gobierno de Canarias (presidido por Paulino Rivero), en un claro ejercicio de oportunismo político, confirmaba la convocatoria de una consulta popular para el día 23 de noviembre en la que se preguntaría a los residentes canarios mayores de 16 años acerca de las prospecciones petrolíferas en aguas del Archipiélago.

23N: La consulta sobre las prospecciones petrolíferas en Canarias

 

        Como prácticamente todos y todas ya sabrán, el pasado 2 de octubre el Gobierno de Canarias (presidido por Paulino Rivero), en un claro ejercicio de oportunismo político, confirmaba la convocatoria de una consulta popular para el día 23 de noviembre en la que se preguntaría a los residentes canarios mayores de 16 años acerca de las prospecciones petrolíferas en aguas del Archipiélago.

         La sorpresa para gran parte del pueblo canario y, concretamente, para quienes estamos involucrados en la lucha contra las petroleras, llegó cuando el Gobierno de Canarias dio a conocer la pregunta definitiva: “¿Cree usted que Canarias debe cambiar su modelo medioambiental y turístico por las prospecciones de gas o petróleo?“.

       Esta situación, como no podía ser de otra manera, exige el pronunciamiento de nuestro colectivo, que desde su creación lleva trabajando activamente en la lucha contra el proyecto de Repsol en Canarias, formando parte de la Coordinadora Canaria contra las Prospecciones junto con otras organizaciones y personas con este mismo objetivo común. Desde Resistencia Popular Canarias queremos exponer nuestra visión de la consulta y de cómo debe actuar la clase trabajadora canaria ante esta nueva situación que se nos presenta.

          En primer lugar, debemos reiterar que la actitud del Estado español en el caso de las prospecciones petrolíferas frente a Canarias no está siendo más que otra muestra del colonialismo al que nuestro país lleva sometido desde hace más de quinientos años. Mientras que en Baleares no se autorizan las prospecciones y el propio Partido Popular hace campaña en contra de las mismas (apoyándose para ello en los mismos argumentos en los que nos basamos los canarios y canarias para rechazarlas en nuestras aguas), aquí se anuncia un día antes del 30 de mayo (día conmemorativo de la conquista de Canarias) que Repsol tiene autorización para perforar nuestro lecho marino. Y por si esto fuera poco, posteriormente el Tribunal Supremo avala las prospecciones desestimando siete recursos jurisdiccionales en contra del proyecto de Repsol en un proceso de dudosa legalidad, como es costumbre en este Estado. Todo ello en un contexto marcado por el hecho de que el Gobierno español sabe que la burguesía canaria no tiene la suficiente fuerza y medios como para iniciar un proceso independentista ante el saqueo de Canarias, pues no son más que sus colaboradores directos en las Islas. Por tanto, en la contradicción existente entre ambas burguesías -por un lado la burguesía española con el interés en la extracción del petróleo y, por otro, la canaria con el interés en el sector turístico-, la que por el momento se lleva el gato al agua por cuestiones obvias es la española, pues es quien monopoliza el poder económico y político en el Estado; y los caciques canarios, después de siglos colaborando con el colonialismo y aceptando todo lo que se impone desde Madrid, no tienen fuerzas suficientes para romper esta contradicción en su favor. Muestra de esto último son algunas declaraciones de Paulino Rivero que, denunciando el “trato colonial” a Canarias, amenaza con muchísima tibieza con la “inestabilidad” y la “ruptura de la cohesión estatal”, a la par que algunas voces dentro de Coalición Canaria disienten respecto a la convocatoria de la consulta (por ejemplo, Fernando Clavijo, nuevo candidato de Coalición Canaria a la presidencia del gobierno para las próximas elecciones).

      Es esta situación la que ha provocado una de las mayores manifestaciones -por no decir la mayor- en la historia de Canarias, seguida de multitud de concentraciones, movilizaciones y acciones de boicot (tanto a Repsol como a La Caixa, su principal accionista), además de haber generado un movimiento organizativo antes nunca visto con el impulso de las asambleas populares anti-petroleras en distintas localidades de las islas.

       Dentro de esta lucha organizada, uno de los objetivos más importantes por los que se ha abogado ha sido el de realizar una consulta popular, para que los canarios y canarias tengamos la oportunidad de decir de manera fehaciente y constatable que NO queremos que la multinacional Repsol realice prospecciones cerca de las costas de Fuerteventura y Lanzarote. No porque seamos ilusos e ilusas y creamos que una consulta popular puede parar por sí misma este proyecto imperialista de Repsol –sobre todo si, por imposiciones de la legalidad fascista vigente, aquélla tiene carácter no vinculante-, sino porque consideramos que es un instrumento democrático que sirve para hacer presión política en contra de este atropello.

            En RPC consideramos que la realización de esta consulta, a pesar de lo conflictivo de la pregunta anunciada por el Gobierno de Canarias –sobre lo cual ahondaremos más adelante -, tendrá más consecuencias positivas que negativas en cuanto al avance del proceso revolucionario en Canarias.

         En este sentido, si el resultado de esta consulta es un NO a las prospecciones -como prevén las encuestas y las movilizaciones masivas-, y aún así Repsol continúa con su proyecto en Canarias, se dejaría en evidencia la absoluta falta de democracia y soberanía de nuestro pueblo sobre los asuntos que le afectan directamente. Lo mismo ocurriría en caso de que no se permitiera llevar a cabo esta consulta. Y esta situación inevitablemente acentuaría el nivel de conciencia de la clase trabajadora canaria sobre su doble situación de opresión (capitalista y colonial), a la par que demostraría una vez más que los mecanismos legales de lucha tienen evidentes limitaciones. Si el pueblo canario ve cómo sigue sin conseguir su objetivo de parar las prospecciones después de multitud de protestas pacíficas, e incluso después de haber dejado constancia de su rechazo mayoritario a las mismas en una consulta popular –cuyo resultado difícilmente podría refutarse, a diferencia de la guerra de cifras que sucede a una manifestación-, empezará a concienciarse de la necesidad de otros métodos de lucha fuera de la legalidad.

         Por otra parte, en el hipotético caso de que consigamos que se paralice el proyecto de Repsol debido a la presión popular -derivada también del resultado de la consulta-, además de acabar con una de las mayores amenazas que se han cernido sobre el futuro de Canarias, habremos ganado en conciencia y organización revolucionaria. La lucha por la consulta popular es una lucha por una conquista democrática, por algo tan simple como preguntar a los canarios y canarias sobre los asuntos que conciernen a su país, y no aceptar las decisiones de la metrópoli como ha venido sucediendo hasta ahora.

        En este punto, es necesario aclarar que la convocatoria de la consulta popular es un logro exclusivamente del pueblo canario, que llevaba mucho tiempo defendiendo la necesidad de su realización y organizándose para poder llevarla a cabo en caso de que el gobierno de Coalición Canaria hiciera caso omiso a nuestras exigencias. El Gobierno de Canarias tan solo pretende colgarse una medalla democrática y ganar rédito electoral con todo este asunto, y eso es algo que no podemos perder de vista, aunque por razones estratégicas se nos haga necesario aprovechar la capacidad y recursos con que ellos cuentan para poder organizar la consulta popular en todas las islas. Es en este punto donde empieza y termina nuestra alianza estratégica con un gobierno vende patria. No podemos olvidar que Coalición Canaria, aparte de ser responsable de la destrucción de nuestro medioambiente en numerosos casos en los que se ha llevado el sobre por debajo de la mesa, defendía en su momento las prospecciones petrolíferas en nuestras costas, así como está a favor de las gasificadoras (aunque haya incluido las prospecciones de gas en la pregunta de la consulta, por la presión de los movimientos sociales). Esto sin duda hay que denunciarlo, pero sin que esta denuncia suponga poner obstáculos a la realización de la consulta, pues es el futuro de Canarias lo que se está poniendo en juego.

         Así pues, el día 2 tuvo lugar una reunión de representantes de los movimientos sociales (entre los cuales se encontraba la Coordinadora Canaria contra las Prospecciones) con Paulino Rivero y demás miembros del Gobierno de Canarias. En esta reunión, los movimientos sociales, en base a los acuerdos tomados en la Cumbre Antipetrolera del pasado mes de septiembre (en la que RPC también participó), defendieron como exigencias irrenunciables que no apareciera Repsol en la pregunta (para que el rechazo fuera con respecto a cualquier petrolera) y que se incluyera la palabra “prospecciones”.

         Finalmente, Paulino Rivero anunció la enrevesada pregunta definitiva, la cual hay que recordar que ha sido confeccionada al amparo de la Ley de Participación Ciudadana, tratando de no exceder las competencias de la Comunidad Autónoma para así intentar evitar por todos los medios la ilegalización de la consulta.

         Lo conflictivo de esta pregunta es que habla de un hipotético “modelo medioambiental y turístico” operante en Canarias, lo cual parece una auténtica burla teniendo en cuenta los destrozos que se han hecho en nuestro territorio, con la responsabilidad directa de Coalición Canaria. No podemos obviar el hecho de que, a pesar de haber mencionado el medioambiente y el turismo debido a que ambas cuestiones sí son competencia de la Comunidad Autónoma y, por tanto, revisten de legalidad a la pregunta, se nos está preguntando si preferimos el “modelo” actual o el de las prospecciones de hidrocarburos (es decir, “si Guatemala o Guatepeor”). Sin embargo, si el pueblo canario participa en la consulta marcando la casilla del NO, el titular será “Canarias dice NO a las prospecciones”, que es nuestro objetivo más urgente e inmediato y, por tanto, es lo que realmente ahora nos importa.

         No obstante, a pesar de los esfuerzos por tratar de que la pregunta no excediera los márgenes de legalidad del Estado español, los Ministerios de Industria y Administraciones Públicas están ya trabajando en el recurso ante el Tribunal Constitucional con el que intentarán frenar la consulta. Pero esto no debe sorprendernos. Basta con revisar el cariz “democrático” del Estado, ausente como se puede ver, pues al igual que no quiere permitir en Cataluña la convocatoria del 9 de Noviembre de una consulta igualmente no vinculante sobre la autodeterminación del pueblo catalán, con Canarias no iba a ser menos. Desde el primer momento, los representantes del Partido Popular en Canarias han venido amenazando y dejando bien claro que desde que se convocase una consulta en Canarias en relación a las prospecciones sería recurrida ante el Tribunal Constitucional para su suspensión y posterior cancelación. Éste es el Estado Español y sus métodos, que consisten en imponer por la fuerza (no olvidemos las cargas policiales que han intentado frenar las protestas antipetroleras, las cuales se han saldado con detenidos, multados y heridos) medidas impopulares que sólo benefician a una multinacional y al Gobierno capitalista de turno que pretende sacar tajada del negocio.

         Ante esto, nuestra obligación como Comunistas es la de explotar y sacar el máximo rédito posible en beneficio del movimiento popular a estas contradicciones existentes entre los Gobiernos de Canarias y de España, exigiendo con todo nuestro empeño que la consulta se lleve a cabo y garantizando la participación masiva en la misma haciendo campaña por un NO rotundo a las prospecciones. Pues, de lo contrario, en caso de que se haga campaña por la abstención (como algunos ya están haciendo, cayendo en un izquierdismo absolutamente infantil), la participación de quienes estamos en contra podría ser baja y ganar el SÍ al negocio de Repsol, lo cual nos dejaría en una situación mucho peor aún si cabe que la actual. Tengamos en cuenta que si se diera el caso, Repsol y el Gobierno de España podrían realizar las prospecciones utilizando el supuesto aval del resultado de la consulta y se nos complicaría demasiado esta batalla.

         Por todo lo expuesto, concluimos con un claro mensaje de esperanza y ánimo a la clase trabajadora canaria y demás sectores populares, llamándoles a que se movilicen el próximo 18 de octubre en las manifestaciones que tendrán lugar en todas las Islas Canarias y a que acudan el 23 de noviembre a votar por el NO A LAS PETROLERAS, teniendo claro que la lucha por conservar nuestro espacio natural no se detiene aquí, sino que debe profundizarse a través de una mayor organización para atacar a los verdaderos culpables de esta situación: el sistema capitalista y la dominación colonial sobre Canarias.


18-0: MANIFESTACIÓN EN TODAS LAS ISLAS, ¡NO FALTES!

23-N: ¡VOTA NO A LAS PROSPECCIONES!

https://resistenciapopularcanarias.wordpress.com/2014/10/11/23n-la-consulta-sobre-las-prospecciones-petroliferas-en-canarias/