El «Apagón» del 28 de Abril de 2025 y la Crisis Sistémica del Modelo Eléctrico Español Comunicado de Soberanía y Trabajo

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El «Apagón» del 28 de Abril de 2025 y la Crisis Sistémica del Modelo Eléctrico Español

30/04/2025

Comunicado de Soberanía y Trabajo

-Sobre el Apagón del 28 de Abril de 2025 y la Crisis Sistémica
del Modelo Eléctrico Español-

Introducción: Un Apagón que Ilumina la Crisis
El 28 de abril de 2025 quedará grabado en la memoria colectiva como el día en
que España y el conjunto de la península ibérica se sumieron en más de doce
horas de oscuridad. Este apagón masivo no fue un accidente fortuito, sino el
síntoma de un sistema eléctrico enfermo, gestionado bajo los intereses de unos
pocos y por décadas de políticas neoliberales. Desde Soberanía y Trabajo,
denunciamos que este colapso es la consecuencia directa de un modelo
privatizado, sometido a las exigencias de las multinacionales y a las directrices
antidemocráticas de la Unión Europea (UE). La oscuridad que vivimos no es
solo física; es el reflejo de la ceguera política que prioriza el lucro.

1. Privatización: El Saqueo de un Servicio Público

El sistema eléctrico español, fue entregado a manos privadas bajo la falsa
promesa de eficiencia y competitividad. Hoy, los resultados son evidentes:
redes obsoletas, precios abusivos y un servicio que colapsa ante la primera
presión. Las eléctricas, blindadas por contratos leoninos y subsidios públicos,
operan como un cártel: fijan tarifas, externalizan pérdidas y escatiman
inversiones en mantenimiento. Mientras, la población trabajadora, los
agricultores y las pymes soportan facturas que devoran hasta el 20% de sus
ingresos. La privatización no solo ha fracasado en garantizar un suministro estable, sino
que ha convertido la luz en un privilegio. La desconexión entre la infraestructura
y el interés general es tal, que durante el apagón, las grandes
industrias —protegidas por contratos preferenciales— mantuvieron su
suministro, mientras hospitales y hogares quedaron a merced de generadores
improvisados.
Hay una cuestión que no debemos obviar y es que sin apagón general hay
zonas rurales y barrios obreros que en grandes ciudades sufren constantes
apagones de luz durante horas sin que nadie resuelva nada y mientras los
alcaldes invierten grandes cantidades en los centros y barrios turísticos. Hay
una brecha de clase también a la hora de destruir la energía eléctrica.

2. La UE y el Capitalismo Verde: Un Fraude Antisocial

Bruselas, lejos de ser un faro de progreso, actúa como brazo ejecutor de las
corporaciones. Sus directivas, disfrazadas de “transición ecológica”, han
servido para subordinar la política energética española a los dictados del
“capitalismo verde”. Este modelo, promovido como solución ambiental, no es
más que una fachada para enriquecer a fondos de inversión y tecnócratas. La
obsesión por cerrar centrales térmicas y minas —sin alternativas reales— ha
destruido miles de empleos, ahogado comarcas enteras y aumentado la
dependencia del gas licuado, cuyo precio se disparó tras la guerra de la OTAN
contra Rusia.
Hablamos de una “religión verde” que, lejos de proteger el medio ambiente,
mercantiliza los recursos naturales. Los megaproyectos de renovables —
impuestos desde arriba— arrasan territorios rurales, desplazan comunidades y
concentran beneficios en manos de oligopolios. Mientras, se desprecia a
técnicos cualificados que exigen planes energéticos, basada en soberanía
energética y no en especulación.

3. La Guerra en Ucrania y el Encarecimiento Estratégico

El conflicto en Ucrania, alimentado por la OTAN y la UE, ha sido utilizado como
excusa para estrangular económicamente a Rusia. Las sanciones, presentadas
como “castigo moral”, han tenido un efecto bumerán: el gas se ha encarecido
un 300% desde 2022, y España —dependiente de importaciones— sufre cortes
y precios desbocados. La UE, en vez de negociar la paz o reactivar gasoductos
como Nord Stream, insiste en una estrategia suicida que beneficia a Estados
Unidos y sus conglomerados energéticos
Esta guerra ajena ha evidenciado la vulnerabilidad de un sistema eléctrico
basado en intereses geopolíticos ajenos. Mientras, los gobiernos español y
europeo se niegan a dialogar con productores como Argelia o Rusia,
condenando a la población a pagar facturas astronómicas.

4. La Traición de los Gobiernos de PSOE y PP

PSOE y PP, alternándose en el poder, han aplicado el mismo guion: privatizar
lo público, obedecer a Bruselas y proteger a las eléctricas. Rajoy vendió las
últimas participaciones estatales en Endesa; Sánchez mantiene los beneficios
caídos del cielo (windfall taxes) y subsidia a las renovables sin control hasta
doparlas. Ambos han desmantelado la industria nacional, cerrado minas sin
plan de reinserción y permitido que el 80% del sector eléctrico esté en manos
de tres empresas privadas.
Sus políticas han convertido España en un paraíso para las multinacionales y
un infierno para las clases populares. Ni el “impuesto a las eléctricas” de Podemos

ni los parches de Sumar han abordado, ni lo quieren hacer, el núcleo
del problema: la propiedad privada de un servicio estratégico.

5. Soluciones: Nacionalización, Soberanía y Racionalidad

Frente a esta crisis, Soberanía y Trabajo propone:

• Nacionalización Integral: Recuperar el control público de generación,
distribución y comercialización. Solo un sistema unificado, gestionado con
criterios técnicos y democráticos, garantizará precios justos, inversión en
infraestructuras y transparencia.

 

• Reapertura de Minas y Centrales Térmicas: Recuperación del sector
energético y puesta en marcha del mismo mediante medidas racionales.
Reactivar el carbón nacional —con tecnologías de captura de CO₂— para
reducir dependencia externa y crear empleo.

 

• Paz y Negociación Energética: Exigir el fin de la guerra en Ucrania y
reabrir negociaciones con Rusia y otros productores para estabilizar precios del
gas. Recuperar gasoductos y almacenamientos estratégicos.

 

• Plan de Reindustrialización: Invertir en I+D público y/o que fomenten el
uso de nuestros recursos energéticos y levanten prohibiciones sin sentido de
captar nuestras propias riquezas en minerales e hidrocarburos, sin caer en
megaproyectos especulativos. Prohibir los grandes macro parques de
supuestas energías que contaminan igualmente o más a pesar de ser
renovables y destruyen tierras de cultivo y paisajes rurales. Proteger empleos
en sectores fabriles y productivos mediante reindustrialización.

 

Conclusión: Hacia la Reconquista de la Luz

El apagón del 28 de abril no es un desastre natural, sino el resultado de
décadas de saqueo. Frente a él, solo hay dos caminos: seguir en la oscuridad
del neoliberalismo o tomar las riendas de nuestro futuro. La nacionalización no
es una opción ideológica, sino una necesidad técnica y democrática.
Desde Soberanía y Trabajo, llamamos a la movilización ciudadana, a la unidad
de trabajadores, agricultores y pequeñas empresas para exigir un sistema
eléctrico al servicio del pueblo. La luz, como el agua, debe ser un derecho, no
un negocio.

¡Por un país con soberanía energética!

 

https://soberaniaytrabajo.org/el-apagon-del-28-de-abril-de-2025-y-la-crisis-sistemica-del-modelo-electrico-espanol/